Capítulo 9

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Sergio Pérez

Su tacto cálido eriza mi piel. No me reconozco en este momento, no me siento el Sergio de siempre. No cuando esté alfa explora mi boca y estruja mi pecho de forma deliciosa.

Debería estar aterrorizado por su tacto. No lo estoy, no me produce ningún sentimiento negativo, es más creo que me desespera no saber que va a pasar después. Max me mira de forma directa sin perder de vista mis expresiones. 

Una de sus manos levanta mi barbilla, su pulgar toca mis labios de forma delicada.

-Chupa- Su voz rasposa manda más calor a mi pequeño coño. He mojado mi ropa interior completamente.

Abro mi boca siguiendo su orden, tiene una forma de dar órdenes que me prende y enciende mi piel. Mojó su pulgar imaginándome que tengo un delicioso y dulce helado.

-Te ves precioso chupándome- cierro mis ojos deleitándome de esta sensación tan placentera. La mano de Max recorre mi cuello y pechos hasta llegar a mi abdomen que está en llamas.

Me levanta con una sola mano recostado mi cuerpo en el sillón. Deja de una rodilla entre medio de mis piernas. Retira su dedo para meter su lengua en mi boca. Su pecho pegado al mío, con mis brazos rodeo su cuello.

La mano que está en mi pierna se pierde dentro de mis shorts. Arqueó la espalda soltándome de su boca cuando uno de sus dedos masajea mi abertura. Max me mira sin perder de vista mi rostro.

Su dedo sube y baja mojándose más y más en un charco de excitación.

-Tan mojado para mí- Me agarró a su brazo concentrándome en la destreza de su dedo que sube y baja jugando con mi paciencia. Su otra mano toca mi mejilla, acuno mi rostro en esta. El dedo de Max juega con mi abertura haciéndome dar un respingón cuando se pierde dentro.

-¡Dioses!- Arqueo la espalda al sentirme lleno,su dedo largo ingresa y sale poniendo a temblar mis piernas.

-Si, así Sergio déjalo salir- No sé a que se refiere con eso, pero creo que voy a explotar. Levanto la mano para colocarla en su brazo.

Se dedo sigue jugueteando allí abajo tocando mi clitoris, tirando de él haciéndome jadear y gemir por todo lo alto. Max se aventura a dejar completamente desnudo uno de mis pezones chupándolo en cuanto lo logra, la sensación de su dedo más su boca es alucinante.

-Por favor...-  Ruego que no se detenga, su pulgar masajea mi clitoris, los jadeos y gemidos salen de mi boca sin pudor alguno. Max masajea mi pecho aún cubierto quitando la pezonera mostrando así mi irritado pezon. Su dedo tira de este logrando una sensación deliciosa que no puedo callar. Su boca compasa el otro mandando más sensaciones a mi cuerpo. Me sujetó de sus hombros para no caerme. El movimiento de su mano entre mis piernas aumenta y cierro mis piernas por instinto.

Max suelta mi pecho y abre mis rodillas sin perder el ritmo dentro de mi. Un grito escapa de mi boca cuando una oleada intensa nubla mi visión. La mano de Max no abandona mis piernas, la sensación húmeda allí abajo incrementa. Mi respiración se altera, mi pecho sube y baja. Su mano se retira de mis piernas. Cierro por instinto una vez más viendo sus dedos completamente mojados. No pierdo de vista como mira su mano y abre la boca para chupar sus largos dedos para lengua hasta no dejar rastro de mis fluidos. Dios.

Trago grueso y muerdo mis labios al ver como muestra una sonrisa perversa. Quisiera besarlo.

-Tan delicioso- Se acerca dejando un beso en mi nariz. Se aleja y sirve un vaso de lo que parece ser whisky bebiéndole de golpe. Se acerca una vez más a mi boca besando mis labios. El sabor de la bebida la siento en la  lengua. Que hombre más salvaje y sensual.

El celular de Max suena, lo toma enseguida, lo que lee no le gusta porque deja el calor de mi cuerpo para darme la espalda. Cuando la calentura abandona mi cuerpo me incorporo sintiéndome extraño. Max no me mira, me fijo en su espalda ancha.

Acomodo mi ropa. Mi ropa interior está hecha un desastre, tendré que pedir permiso, no puedo trabajar en estas fachas.

Avergonzado me pongo de pie. Pongo la mirada en el suelo. Después del huracán viene la calma. No me siento así.

Max se da la vuelta observándome.

-Te llevará a casa- No me pregunta nada. Toma mi mano saliendo de la habitación VIP. Pasamos por el gentío, no me suelta. A lo lejos veo a mis compañeros de trabajo que se quedan pasmados al verme con quien estoy yendo. Tal vez piensan que me acostaré con él por dinero.

-Max, espera- Salimos del establecimiento. Una vez fuera el frío golpea mi cuerpo. Me sujeta la mano acercándose a un tipo que entrega las llaves de su auto. Abre la puerta de copiloto subo al auto, él sube también sin decir palabra alguna. Una vez dentro acelera a toda velocidad.

-Deje mis cosas en el bar y...-

-No las necesitas- Arrugo la frente molesto. No puedo darme el lujo de perder mi celular. Su vista está fija en la carretera. Presiona las manos en el volante. No entiendo nada.

-Me puedes decir ¿Porque conduces tan rápido?- Alzó la voz para que me ponga atención.

-Tengo que ir a un lugar, no tengo tiempo que perder- Y a mí me importa eso por...

-Eso ¿Que tiene que ver conmigo?-

Detiene el auto cuando un semáforo se pone en rojo. Se voltea observándome.

-No iba a dejarte en ese bar mojado por el orgasmo que tuviste- Mis mejillas arden y la vergüenza se cola en mi rostro. ¿Cómo puede decir eso con naturalidad?

-E...se no es tu problema. Pude tomar un taxi- Cierro las piernas aún sintiendo la sensación de hace un momento.

-Y dejar que te vea con las marcas rojas en el cuello y la cara iluminada presa del orgas...-

-!!!MAX¡¡¡- Levantó la voz. Esa boca es muy sucia. Pero te gusta Sergio.

-Ahora entiendes porque te llevo a casa- Me cruzo de brazos enojado, pero no se porque. Claro que sabes porque, deje que un hombre que apenas conozco me tocara y en vez de apartarlo lo quería más cerca de mí. Como ha cambiado mi vida al conocerlo.

-Como sea, llévame a mi casa- Lo escucho reír.

El trayecto es rápido Max se detiene cerca de mi edificio. Intento abrir la puerta para irme, pero su mano me detiene.

-¿No habrá un beso de despedida?- Me volteo sin notar burla en sus palabras. Me inclino, para dejar un beso en su mejilla sin pensar que Max tiene otra intención. Lleva la mano a mi nuca y besa mi boca de manera delicioso y placentera. Envuelve su lengua dentro y tengo que colocar mi mano en su pierna para sostenerme.

Me suelta, me siento en las nubes.

Abro la puerta del coche para salir.

-Pecas-Dice el apodo que inventó para mi.

-Si-

-Espera mi llegada- No espera a que suba al edificio por qué sale a toda velocidad dejándome con un millón de preguntas.

Corro subiendo las escaleras dándome un largo baño. Una vez limpia me recuesto en la cama solo con una cámiseta ancha del América y un par de medias.

-¿Qué somos?- Me recuesto boca abajo.

-¿Que soy yo para Max?- Tal vez algo para pasar el rato. No lo creo, no parece ese tipo de alfa. No sabes quién es en realidad Sergio.

Y si me ve para algo serio. Bueno, de haberlo sido me lo habría dicho, ruedo en la pequeña cama pensando en que somos Max y yo.

-¿Y si somos novios?- Muerdo mi labio, escondiendo mi rostro bajo la almohada.

-Porque yo sí quiero ser su novio-

















Adivinen a quien se les olvidó que el domingo era rey mago y ayer lunes estuvo en modo sorpresa jugando así es a MI.

Con cariño Lex💖

KING ||Chestappen||Donde viven las historias. Descúbrelo ahora