Sergio Pérez
La palabra se repite muchas veces en mi mente. Oh por dios tiene novia.
-Con permiso, me retiro- Empuño mi bolsa saliendo del lugar. Eres un tonto, un idiota Sergio, le creíste, le creíste cualquier palabra linda que te dijo. Por algo no te dijo su nombre completo o su apellido, solo me quería para una cosa. Usarme para después desecharme. Con las lágrimas acumulándose en mis ojos tomó el ascensor. Cuando tarda en venir corro a las escaleras. Necesito salir de aquí.
-¡Sergio!- Escuchar su voz me da el impulso para bajar corriendo. No quiero verlo. El sonido de mis zapatos resuenan en el piso y tengo que sujetarme de las barandas para no caer.
-¡Sergio detente!-Me alcanza rápido. Como no hacerlo si es más grande que yo. El sudor baña mi frente. Me sujeta de la cintura levantándome y deteniéndome de bajar otro escalón más. Baja conmigo hasta una superficie más plana.
-¡No me toques! O juro que voy a matarte- Sin importarle las protestas me sujeta muy fuerte para que no salga corriendo. Aunque luché y pataleé no me suelta y lo odio, pero más me odio yo mismo por caer tan fácil.
-¡Suficiente Sergio! Deja la pataleta- Me voltea. Nuestros rostros y pechos están tan cerca que siento su aliento en la punta de mi nariz. El sudor baña su frente. Su cabello está despeinado.
-Te voy a soltar y quiero que no salgas corriendo porque voy a atraparte y cargarte en mi hombro de ser necesario- Me mira a los ojos buscando algún indicio de fuga, me deja en el suelo sin quitarme la vista de encima.
-Lo que escu...- Levantó la mano volteando su rostro en una bofetada fuerte. La mano me quema, pero no me importa. A mí me duele más por darme cuenta de que todo fue una mentira. Que para este alfa solo era una aventura momentánea, un desliz de un par de noches. Una vez más que se hubiera saciado de mí me habría tirado como un trapo viejo.
-Te odio Verstappen. Eres un alfa muy cruel- Las lágrimas recorren mis mejillas. Me tocó la mano con la que lo golpee y creo que en vez de hacerle daño me lo hice a mi. Se acerca intentando tocarme, lo aparto.
-Por dios Sergio, eso del compromiso es una mentira. Yo no voy a casarme con ningún omega- Su mejilla está roja. Hay determinación en sus palabras, su mirada es firme, sus ojos me miran con desesperación que no sé si debería de creerle. Sabe mentir.
-Entonces es mentira que eres Max Verstappen. Dueño de los imperios king. El presidente de la empresa en donde trabajo y !Mi jefe¡- Baja la mirada un segundo y es la respuesta que necesito. Me suelto de su agarre, empiezo a caminar.
Vuelve a tomarme de la mano.
-!No me toques!- Lo empujo, pero me encuentro con su pecho.
-No voy a mentirte en que no soy tu jefe. Si lo soy Sergio. Y no podemos llamarlo mentira, nunca te dije que era alguna otra persona, solo oculté mi identidad- Limpia mis lágrimas, su mirada se suaviza, une nuestras frentes, lo siento temblar o tal vez son ideas mías.
-Carajo, no te vayas así. No de esta forma-
-Todo los demás es verdad, me gustaste desde el primer momento en que te vi. Acaparaste mi atención con solo verte unos segundos- Llevo una mano a su pecho, su corazón late de prisa, veo la fragilidad en su mirada. Pero es mi jefe, el alfa dueño de un imperio, un alfa poderoso. ¿Qué vio en mi? ¿Qué pudo ver este alfa con todo el poder del mundo en mi?.
Me suelto para tener mi propio espacio. Es mucho que procesar.
-Yo necesito pensar Max. Lo siento, señor Verstappen. Pero es mucho que procesar y frente a ti no lo puedo hacer- Roza mi mejilla e intenta tomar mi mano. No lo dejo.
-Por favor déjame ir a casa. Necesito pensar-
-Si es lo que quieres lo haré, pero yo te llevaré, y no acepto un no por respuesta- No vuelve a hablar del tema, subimos al ascensor en completo silencio. El trayecto a casa ocurre de igual manera. Tengo que empuñar mis manos para no echarme a llorar otra vez. Cuando estamos afuera de mi departamento coloca una mano en mi regazo.
-Dame tu celular Sergio- Le extiendo el aparato, marca su número.
-Cuando pongas en orden tus ideas llámame, no importa la hora- Tomó el aparato y salgo corriendo al edificio. No miro atrás. Una vez en mi habitación miro la ventana. Allí está. No se ha ido. Me quedo de pie por lo menos 15 minutos hasta que lo veo macharse. Me queda un huevo en el pecho al ver su auto perderse. Me tiro al piso procesando todo lo que acaba de pasar. Es mi jefe, el hombre misterioso del que siempre se habla. Dueño de un millonario imperio. Es que el problema no es el. Soy yo un omega que no tiene nada en la vidas. Que puedo ver en mi.
Solo soy una carga de problemas.
Tengo una deuda muy grande, tal vez insignificante para Max. Dios, por favor dime qué hacer. Miro su número de teléfono viendo cómo se agrego.
Su nombre junto a un corazón. Tonto.
Me cambio colocándome mi pijamada, el cielo se ha oscurecido. Caliento un poco de té. No tengo ganas de ir al bar así que tomaré la noche libre para mi, para pensar en lo que debo hacer. Me siento en el suelo frío abrazando mis rodillas.
Que es lo peor que me puede pasar.
Un golpe en la puerta hace que me ponga de pie. Mi corazón se acelera, el sonido vuelve a sucumbir en la oscuridad. Me acerco a la puerta para colocar la cadena. Temblorosamente toco el objeto.
El golpe fuerte me tira al suelo y mi rostro se tensa cuando lo veo. Retrocedo arrastrándome por el suelo. Mi instinto me incita a correr, pero el shock en mi cuerpo me detiene.
-Hola lindo- Me volteo intentando correr, pero fracasó. La mano de Helmut me agarra arrastrando mi cuerpo, pateo y golpeó al aire intentando apartarlo. Su mano presiona mi mandíbula logrando que mis mejillas duelan sintiendo un sabor salado. Verlo a los ojos es como ver al mismo diablo. Tengo miedo. Mucho miedo.
-Ding dong lindo. Es delicioso poder verte ahora- Recorre su asquerosa vista por mi cuerpo, la camiseta se me levantado un poco dándole una vista directa de mi ropa interior. Su aroma es como alcohol mezclado con cigarro me provoca ganas de vomitar.
Su mano me toca el cuerpo provocando que me arquee para que no me toque más. Me da asco y repulsión sentir su asqueroso tacto.
-No me toques- Pronunció en un hilo de voz. Más hombres ingresan a la habitación y están encapuchados que me tenso al ver las navajas que usan. Imagino lo que viene. Era solo cuestión de tiempo.
-Oh mi lindo Checo, me cansé de esperar por pequeñas pagas- Mueve la cabeza para que uno de sus hombres se me acerque. Me suelta solo para que esa persona presione mis manos contra el piso donde me han tirado causando un dolor punzante en mis muñecas.
-No... Por favor- Quiero gritar. Pero me calla mi voz con la palma de su mano.
-Shhh Sergio. No llores, los omegas lindos como tú no deben llorar. No me niegues el color de tus ojos- El extraño sostiene mis manos, y el peso de Helmut está en mis piernas.
-Vamos a divertirnos esta noche cariño- Gritó en la palma de su mano mientras escuchó mis ropa ser desgarrada.
Sin excusas ya reviví.
Con cariño Lex💘
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KING ||Chestappen||
FanfictionSergio Pérez Conseguí el empleo de mis sueños en la empresa King, siendo una persona con solo un título de secundaria me hace pensar que conseguí el premio mayor, seré recepcionista en una de las empresas más reconocidas del país, y aunque el sala...
