Capítulo 12

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Max Verstappen

Conduzco hasta detenerme a muchas cuadras del edificio de Sergio. Golpeó el volante una y otra vez hasta que los nudillos me duelen. Me quedo en ese lugar recibiendo llamada tras llamada de Lewis. No tengo ganas de contestar alguna. Mi cabeza solo piensa en Sergio y en el miedo que tengo de que me rechace. ¿Miedo?.

Yo siendo un capó de la mafia siento miedo, de que, de que un ser humano al que le saco una cabeza me abandone. Podría quedar como una burla con los demás capos. Pero dios. Es que me embrujo con esos ojos y esa dulce voz. Me gusta. Me gusta Sergio Pérez, me gusta demasiado ese omega que se me ha instalado como una obsesión.

El celular vuelve a sonar. El tiempo pasa tan rápido que no me doy cuenta cuando es que oscurece. El maldito ruido me causa migraña.

-¿Qué?- Me reclinó en el asiento. Las nubes se ven muy oscuras. Pronto lloverá.

-Auch colega que te tiene tan mal- Miró el número. Tiene que llamar en el peor momento. Paciencia Max, paciencia.

-¿Qué quieres Esteban?- No tengo tiempo para hablar con ningún bastardo francés. Con aires de rey.

-Uff, L'humour que vous portes está surprenant- Dice, tengo tan poca paciencia ahora. No estoy de humor para aguantarlo.

-Voy a colgar- alejo el aparato.

-Tengo información del tercero que estás buscando- vuelvo a colocar el aparato en mi oído. Solo me falta cazar a uno para tener toda la colección completa.

-Dime ya lo que quieres Ocon. No me darías información sino necesitarás algo- Maldito Francés.

-Un certain ami, necesito algo de ti- Ríe del otro lado. Si lo tuviera enfrente le daría un disparo en la cabeza. La alianza me la paso por el culo.

-Habla-

-En 15 días o más llegará a tu ciudad un barco con cargamento de armas y demás municiones. Como sabrás no pudo pisar tu ciudad por dos años más, según el trato. Así que necesito que transportes esas armas a donde estoy. Tan simple como eso- Eso es muy fácil, pero no soy idiota para no saber que hay algo más.

-¿Cuál es la dificultad?-

-Que no son mías, pero las quiero. El bastardo que las vendió se negó a vendermelas y quiero su cabeza en mi mesa junto con sus asquerosas armas. Nadie le dice que no a un capo- Trato de concentrarme en lo que quiere, entregarme al último bastardo me facilitará el trabajo. Pero seguir las órdenes de este bastardo me detiene. Nadie me manda.

-Habla-

-Perfecto amigo. Helmut Marko dueño de bares a las afueras de tu ciudad. Trafica con armas, drogas y mujeres. En lo último es un experto. Según mis hombres, entro a tu ciudad en la mañana de hoy- Ese idiota se atreve a entrar en mi ciudad como si fuera un paseo en el parque. Voy a apuñalarle las piernas con mi navaja al infeliz. Arrancarle la piel con un bisturí y llenarme los oídos de sus gritos de desesperación.

-Ubicación-

-Un barrio de mala muerte, en Mónaco no recuerdo bien, pero lo reconocerás seguramente. El soplón me dijo que le hará una visita a un omega con el que se ha encaprichado. Según la historia que me contaron el padre del omega le debía dinero y huyó y el omega en cuestión debía pagar y bla bla bla.

La mente me queda en blanco al escuchar la descripción del lugar. La mano se me paraliza en el volante. Estoy seguro que se trata del barrio de Sergio, pero es imposible que sea el omega. Pero si Helmut está cerca podría estar en peligro. Se puede desatar un tiroteo en ese lugar y mi omega está solo y vulnerable.

-¿Cómo se llama el omega?- Hay un silencio del otro lado, se escucha el sonido de papeles. Mi paciencia se reduce a cero. Una llovizna cae del cielo. Dando un ambiente más sombrío.

-Tiene un bello nombre, beau nom pour bel homme- Ríe.

-Pérez. Sergio Pérez- El mundo se me detiene, un relámpago resuena fuerte acompañado de una lluvia fuerte. Cuelgo enseguida y llamo al celular de Sergio esperando respuesta.

-Contesta pecas, contesta- El celular timbra, pero nadie contesta. Al tercer tono llega directo al buzón.

-¡Carajo!- Llamo a Lewis y empiezo a conducir.

-Dime- La lluvia obstaculiza mi visión, las llantas del auto se resbalan. La presión y la desesperación no me abandona el cuerpo.

-¿Sergio fue al bar hoy?- Levantó la voz. El tráfico me detiene, golpeó el volante tres veces. Cientos de sonidos de autos y luces me desquician.

-No, no está allí- Tomó el arma y la colocó en mi espalda. El miedo me ciega, una imagen de él siendo atacado por el bastardo de Helmut me nubla la visón. Las manos me tiemblan. Contrólate, Max.

-Se llama Helmut Marko, está en la casa de Sergio ahora. Los quiero a todos allí ¡YA!- Salgo del coche a medio tráfico y empiezo a correr. La adrenalina está en mi sistema y voy tan rápido que chocó con un par de personas en el camino, agua cae nublando mi visión, el corazón no deja de latirme a mil por segundo. Paso edificio tras edificio. Respiro por la boca.

Me detengo en su edificio viendo los autos en la entrada, la ventana de su departamento está oscuro. Subo las escaleras de dos en dos, hasta ver su puerta abierta.

Mi respiración es pesada, presiona más fuerte el arma hasta que me detengo en el umbral, solo para ver el cuerpo de Sergio tirado en el suelo, su ropa está rasgada cerca de la puerta, su delicado cuerpo está.... desnudo, con severos golpes en el rostro. Cinco hombres que identificó como betas están arrodillados y uno está encima de él con los pantalones abajo. Me desconecto.

Mi visión se tiñe de rojo vivo.
















Otro capítulo más si les soy honesta me he sentido rara sin Checo en la pista además con lo de su capítulo en la serie de Netflix estoy un poco molesta pero en fin sabemos quien frenó a quien.

Con cariño Lex💘

KING ||Chestappen||Donde viven las historias. Descúbrelo ahora