→ Capítulo 26

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Izuku estaba en la cafetería de la U

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Izuku estaba en la cafetería de la U.A, buscando un lugar tranquilo para disfrutar de su almuerzo ya que Katsuki estaba entrenando y no almorzaría junto a él.

Estaba tan absorto en sus pensamientos que no se dió cuenta cuando Hanta, uno de los amigos de Katsuki si no mal recordaba, se sentaba a su lado.

—Hola, Midoriya. ¿Puedo sentarme? —preguntó Hanta con su sonrisa pícara que lo caracterizaba.

—¡Ah! Claro Sero-kun, siéntate. —respondió Izuku, dedicándole una sonrisa gentil rogando porque el nombre hubiera sido el correcto.

Hanta se acomodó junto a Izuku y comenzó a charlar animadamente con él. Como Hanta era amigo de Katsuki, Izuku no tenía mucha interacción con él más que cuando el alfa lo llevaba a reuniones con sus amigos, pero nada más. Por eso a Izuku le sorprendió la repentina acción.

— ¿Sabes, Midoriya? me gustaría que saliéramos a dar un paseo algún día. —dijo Hanta. — Creo que sería una buena oportunidad para conocernos mejor ¿no crees?

Izuku parpadeó con inocencia, creyendo que Hanta solo quería ser su amigo. Y le emocionaba la idea de tener un nuevo amigo.

—¡Claro, Sero-kun! Me parece una gran idea. Siempre es bueno pasar tiempo con los amigos. —respondió Izuku, sonriendo con entusiasmo.

Hanta sintió que su corazón se aceleraba al ver la belleza y la dulzura de Izuku. Desde hacía tiempo, había admirado al joven omega desde lejos, cautivado por su calidez y su pureza. Verlo tan cerca y poder charlar con él era una oportunidad que Hanta no quería dejar pasar.

Poco a poco, la conversación fue tornándose más personal, y Hanta comenzó a lanzar sutiles insinuaciones y miradas coquetas hacia el omega, aunque este era muy despistado para darse cuenta.

—Sabes, Midoriya.. Siempre me has parecido una persona increíble. —dijo Hanta, acercándose un poco más. — Eres inteligente, amable y también muy lindo.

Izuku se sonrojó tímidamente ante los elogios, y sus ojos verdes brillaban con ingenuidad.

—Gracias, Hanta. Tú también eres una gran persona. —respondió Izuku, sonriendo.

Hanta sintió que su corazón se aceleraba aún más al ver la belleza y ternura de Izuku. Deseaba poder abrazarlo y protegerlo, pero se contuvo, sabiendo que el joven omega ya tenía dueño.

Y que sobretodo, era su amigo. Pero ya nada le importaba, después de todo planeaba por fin liberar sus sentimientos.

Días después, Hanta le envió un mensaje de texto a Izuku.

— Hola Midoriya, soy Sero. ¿Te gustaría salir hoy a dar una vuelta?

Izuku sonrió, tenía ganas de salir con su nuevo amigo. Estaba tan feliz, ya que le gustaba poder ser más cercano a los amigos de su novio. En su mente era una muy buena idea.

Nuestro | KatsuDekuDonde viven las historias. Descúbrelo ahora