Izuku Midoriya es un Omega adolescente que tiene un Kosei mutante que lo hace ser mitad gato. Con todo lo que implica serlo, vive su vida normalmente. Su padre, es el dueño de la U.A y lo lleva muy seguido. allí vivirá aventuras y tragedias junto a...
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Izuku estaba en la cafetería de la U.A, buscando un lugar tranquilo para disfrutar de su almuerzo ya que Katsuki estaba entrenando y no almorzaría junto a él.
Estaba tan absorto en sus pensamientos que no se dió cuenta cuando Hanta, uno de los amigos de Katsuki si no mal recordaba, se sentaba a su lado.
—Hola, Midoriya. ¿Puedo sentarme? —preguntó Hanta con su sonrisa pícara que lo caracterizaba.
—¡Ah! Claro Sero-kun, siéntate. —respondió Izuku, dedicándole una sonrisa gentil rogando porque el nombre hubiera sido el correcto.
Hanta se acomodó junto a Izuku y comenzó a charlar animadamente con él. Como Hanta era amigo de Katsuki, Izuku no tenía mucha interacción con él más que cuando el alfa lo llevaba a reuniones con sus amigos, pero nada más. Por eso a Izuku le sorprendió la repentina acción.
— ¿Sabes, Midoriya? me gustaría que saliéramos a dar un paseo algún día. —dijo Hanta. — Creo que sería una buena oportunidad para conocernos mejor ¿no crees?
Izuku parpadeó con inocencia, creyendo que Hanta solo quería ser su amigo. Y le emocionaba la idea de tener un nuevo amigo.
—¡Claro, Sero-kun! Me parece una gran idea. Siempre es bueno pasar tiempo con los amigos. —respondió Izuku, sonriendo con entusiasmo.
Hanta sintió que su corazón se aceleraba al ver la belleza y la dulzura de Izuku. Desde hacía tiempo, había admirado al joven omega desde lejos, cautivado por su calidez y su pureza. Verlo tan cerca y poder charlar con él era una oportunidad que Hanta no quería dejar pasar.
Poco a poco, la conversación fue tornándose más personal, y Hanta comenzó a lanzar sutiles insinuaciones y miradas coquetas hacia el omega, aunque este era muy despistado para darse cuenta.
—Sabes, Midoriya.. Siempre me has parecido una persona increíble. —dijo Hanta, acercándose un poco más. — Eres inteligente, amable y también muy lindo.
Izuku se sonrojó tímidamente ante los elogios, y sus ojos verdes brillaban con ingenuidad.
—Gracias, Hanta. Tú también eres una gran persona. —respondió Izuku, sonriendo.
Hanta sintió que su corazón se aceleraba aún más al ver la belleza y ternura de Izuku. Deseaba poder abrazarlo y protegerlo, pero se contuvo, sabiendo que el joven omega ya tenía dueño.
Y que sobretodo, era su amigo. Pero ya nada le importaba, después de todo planeaba por fin liberar sus sentimientos.
Días después, Hanta le envió un mensaje de texto a Izuku.
— Hola Midoriya, soy Sero. ¿Te gustaría salir hoy a dar una vuelta?
Izuku sonrió, tenía ganas de salir con su nuevo amigo. Estaba tan feliz, ya que le gustaba poder ser más cercano a los amigos de su novio. En su mente era una muy buena idea.