Capítulo #21: ImPosible

97 7 9
                                    

El apartamento apropiado para al menos diez personas a la vez, se había vuelto una diminuta, pero potente granada.

Tres mujeres en una misma habitación. No había salida.

Una Bombera.
Una Militar.
Una Wakung.

El juego de miradas de Calle divagaba entre Poché y Liz.

¿Qué hacía Poché en el apartamento? ¿Por qué su mirada era fría y su semblante lucía apagado? ¿Por qué había traído una bolsa que parecía no querer soltar? ¿Por qué Poché había llegado a las diez de la noche sin avisar?

¿Por qué Liz apretaba su puño izquierdo? ¿Por qué Liz miraba de forma retadora a Poché?

-¿Quieren agua?

Calle se atrevió a romper el silencio y ambas chicas voltearon a verla a la vez.

-Sí/No -La respuesta al unísono hizo que Calle tragara profundo.

Calle rodeó la mesa del comedor para llegar a donde tenía el agua rozando en el acto el hombro de Poché sintiendo un frío eléctrico que emanaba de ella.

-Poché... estás helada. ¿Dónde estabas? -Calle se detuvo y volteó a mirar a la mujer de ojos verdes. -Te traeré algo para que te abrigues.

A Calle se le olvidó el agua que Liz había aceptado en tomar y fue directa a su habitación para buscar un abrigo y regresó casi al instante.

-Te puedes enfermar Poché. ¿Dónde estabas? Cualquiera diría que estabas en Alaska. -Calle hablo mientras se acercaba y extendía su abrigo.

-Yo... solo...

Po sabía que era imposible que Calle supiera dónde había estado. Pero , ¿cómo sabía que había estado allí?

-Solo tuve que llevar a dos clientes a un lugar frío. Me pidieron un viaje muy lejos... -Un viaje sin regreso.

Po relajó su semblante y tomó el abrigo que Calle le ofrecía. Aunque no le molestaba la baja temperatura, igual era apropiado calentar de manera humana su cuerpo.

-¿Qué haces aquí?

Liz habló sin dejar de mirar a Poché como si estuviera analizándola.

-Yo vine a traer... un regalo.

Poché, tras unos diez minutos, por fin había soltado sobre la mesa la bolsa que había aguantado tanto tiempo.

-¡Uy! ¿Qué me trajiste? -Calle sonrió y se acercó a la mesa.

-Pero no son horas de venir al apartamento de una mujer. -Liz volvió a hablar mientras ponía sus dos manos sobre la mesa de forma retadora.

Calle ignoró todo a su alrededor tan pronto vio el contenido de la bolsa. Su rostro cambió de curiosidad a asombro.

¿Cómo?

¿Cómo era que Poché supiera cuáles eran sus papitas favoritas?

-Supongo que no es usted quien debe cuestionar mi horario de visita. En todo caso... -Poché sonrió al ver como Liz hacía una mueca de disgusto. -La propietaria del apartamento debe ser quien haga el reclamo.

Callé sacó una bolsa de papitas y la abrió para de inmediato comer una.

-La propietaria es MI novia. -Liz se acercó a Calle.

-Los seres humanos son curiosos. Es curiosa tu forma de marcar territorio, pero debo decir que no serías un rival si diera el caso de que... -Poché observó a Calle a los ojos. -Que ella fuese mi hogar.

WarakungDonde viven las historias. Descúbrelo ahora