• Capitulo 10 •

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Nora

El jet aterriza y bajamos, toman nuestro equipaje y subimos a la camioneta. En el camino veo fotos de Austin junto con Sombra, se ve muy feliz y me alegro por ella.

Se lo merece después de la buena forma de sanar que tuvo gracias a mí.

Leonel se mueve como un gusano en la silla, lo ignoro y espero a que sombra llegue. No tarda mucho y cuando ve a quien tengo en la silla se paraliza.

—Nora ¿Qué está pasando? 

—Necesitaba darte un cierre, sombra. Soy una maldita perra la mayor parte del tiempo, pero me preocupo por ti—se acerca a Leonel—, me dolió saber que un imbécil se burló de tu amor y tuvo la osadía de dejarte plantada en el altar y mucho más me pudo el que Arthur no haya hecho nada para restaurar tu honor. —quiere tocar a Leonel, pero se detiene—, si pudiera revivirlo para hacerlo sufrir aún más, lo haría. 

—¿Por qué? ¿Cómo lo encontraste? 

Me rio.

—En cuanto recupero su honor no tardo en alardear del ¿verdad, Leonel? Un compromiso, una boda y ahora a la espera de su primogénito—Leonel me mira—, esa pudo ser mi sombra, pero decidiste que no valía tanto la pena para ello—chasqueo mi lengua—. Grave error.

Nora, no hagas esto, va a ser padre.

—¿Y? Estoy segura de que su madre lo educara como un caballero, no como esta poca cosa que solo sirvió para dar el sí y preñar a la pobre mujer condenada a casarse con él. —camino a ellos—, sin el amor que tú le tenías y lanzo al viento.

Los rodeo como depredador.

Te ilusiono para burlarse de ti después, luego volvió a su vida y se olvidó del corazón roto que dejo aquí. Solo libro al mundo de una alimaña más, ¿vas a perdonarlo? —la veo fijamente— ¿perdonaras que mientras él comía en los mejores restaurantes tu no podías probar bocado alguno sin vomitar después a causa de la anemia provocada por la depresión? —vuelvo a rodearlos— ¿perdonaras que mientras el cumplía con un compromiso y una boda, tu llorabas viendo tu vestido de novia o perdonaras el simple hecho de que fuiste algo furtivo para él

Se le empañan sus ojos.

—Dime, sombra ¿lo perdonaras?

—No puedo.

—Claro que no, nadie puede perdonar eso—me detengo detrás de ella—, anda. Haz que pague todo el dolor que te hizo pasar—susurro en su oído—, mata su corazón como el mato el tuyo al botarte como si fueras peor que nada. 

Me alejo de ella y veo como camina y toma una hermosa navaja estilo mariposa. Me mira dudosa.

—Te protegeré, sombra. Es hora de sanar—le doy aliento, vuelve con Leonel y él le ruega con su mirada—, no dejes que juegue contigo de nuevo o te matare por estúpida y luego lo matare a él con tu cadáver.

Mis palabras son todo lo que necesita para asestar la primera puñalada en uno de los pectorales de Leonel, la sangre brota con fuerza, pero no se detiene, continua sin miedo solo con el puro sentimiento del coraje y el dolor que paso. No le dice nada, solo al final clava la navaja en el centro de su pecho y la deja ahí.

Se aleja y cae sobre su trasero en shock, si, todos pasamos por eso.

—Está bien, ahora todo estará bien—la levanto—, ahora sabes que quien crea que no vales la pena, puedes matarlo.

MounstroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora