Nora.
Y de nuevo, estoy frente al nuevo delegado, trato de disimular mi disgusto por tenerlo de nuevo frente a mí pero se esta volviendo una misión imposible.
Se sienta como si fuera un rey, no evade mi mirada, intenta intimidarme como yo lo intento con él. Estamos iniciando una guerra de poder.
—Investigue un poco y sí, es cierto toda tu historia con el antiguo delegado y su predecesor. Y por lo que leí también con Eren Christ.
—Fui esposa de Eren por poco tiempo, sus enemigos al final le arrebataron la vida y a mi hermana también—pongo una expresión nostálgica—, fue una enorme tragedia de la que me ha costado reponerme.
—Hay partes de su vida a las que no pude acceder, mi autoridad no llega tan lejos por lo que veo.
—Esas partes de mi vida son las peores, por ello las protegí. Me gusta que se queden con la imagen mía actual.
Asiente, procesa lo que va a decir pero se nota que no tiene mucho. Hasta él mismo sabe que este interrogatorio es ilegal, pues no tiene evidencia ni pruebas para realizarlo.
Cruzo mis manos sobre la mesa y me inclino un poco, el único momento en donde evade mi mirada es cuando se fija momentáneamente en mi escote.
—Sea claro conmigo, delegado. ¿Qué es lo que quiere? No tiene evidencia, pruebas ni testigos, sabe que todo esto es ilegal y puede perder su puesto si demando esta situación.
Iguala mi postura.
—Lo sé, pero aunque quiera, algo me dice que no la deje ir tan fácil. Me dice que todo esta tan bien cubierto que por lo mismo no he podido conseguir nada.
—Y mi corazón me dice que le diga que tenga cuidado, no pierda su puesto por una corazonada. Esto no funciona con solo eso.
Me recargo en el respaldo de la silla y lanzo un suspiro.
—Sabe, tiene suerte. Por el luto que estoy pasando estoy siendo accesible, pero sino fuera así, delegado, ya no tendría trabajo. Créame.
—¿Por descubrir algo?
—No, por ofenderme con sus suposiciones—regreso a inclinarme hacía él—, conmigo son pruebas o nada, delegado. Me ha hecho perder valioso tiempo.
Me levanto y él hace lo mismo.
—Lamento su tiempo perdido, señora Milano.
Asiento aceptando su intento de sorpresa, parece que lleva un tiempo sin disculparse de verdad.
—Espero no verlo en un futuro cercano, delegado.
No nos damos la mano, ni siquiera por cortesía. No tenemos la intención de mostrar algo que no somos, él sabe que todo lo tengo cubierto y yo sé que lo tengo tan bien cubierto que no encontrará nada, ni con sus mejores sabuesos.
—No puedo prometerle eso, señora Milano. Si mi corazonada es cierta, no saldrá tan fácil de todo esto. Emiliano, su protegido, es la clave. Lo sé.
Mi sangre comienza a calentarse cuando lo menciona, no quiero saber mucho de Emiliano ahorita. Lo que me dijo, junto con sus acciones me crearon sentimientos muy amargos, el sabor de la traición me inundo por completo.
—Adelante, delegado. Puede interrogarlo todo lo que quiera pero ¿ha conseguido algo? —sonrío—, no verdad, entonces lo dejo a su criterio. Buen día delegado.
Salgo de la maldita sala de interrogatorio, el aprendiz me espera con la puerta de mi camioneta abierta, subo y me acomodo. Últimamente no se me siento cómoda con mi cuerpo y eso me devuelve recuerdos muy oscuros, donde lo único que quería era cambiar el cuerpo que tenía. Y, definitivamente no quiero volver a tener esa experiencia.
ESTÁS LEYENDO
Mounstro
DiversosA mí me deben pleitesia. Un mounstro como yo es el estándar mas alto. ¿Tienes lo necesario para leerme? ● ● ● Novela apta para público mayor de +21.
