◖Capítulo 16◗

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Al llegar a mi casa lo que menos esperaba era encontrar a varios agentes inspeccionando cada rincón. 

Sombra sostiene al bastardo cuando nota todo lo que están haciendo.


—Nora ¿Qué está pasando?


—Ya lo averiguaremos—entro por completo a la sala de estar y llamó la atención de los agentes, dos de ellos me miran lascivamente y otros impresionados—, caballeros, podrían decirme porqué están inspeccionando mi casa sin una orden previa. 


El agente en jefe camina, lo deduzco por su seriedad y esa altanería en su mirada. Se pone frente a mí y alza la hoja donde esta plasmada la orden de cateo a mi casa. Se da la vuelta y sigue observando que todo se haga conforme a la ley. 

Le digo a sombra que se lleve al bastardito—claramente llamándole por su nombre—a su habitación. Obedece y yo camino despreocupada hasta mi sofá individual donde cruzo mis piernas con elegancia al sentarme. Veo todo el movimiento de los agentes, no encontrarán nada, eso es seguro. Nunca dejo rastros ni testigos de mis crímenes y los testigos que quedan no les conviene verse involucrados. 

El agente en jefe me mira, su mirada es intensa, me recuerda un poco a Erén pero con más peligro. Se acerca y se acuclilla ante mí. No hablamos por algunos minutos donde solo se escucha como mueven cosas y abren puertas esperando encontrar algo.


—Y, dígame agente. ¿A qué debo esta inspección?


—Bueno, se le acusa de muchas cosas señora Milano. Su protegido, Emiliano, que esta bajo arresto en su hospital psiquiátrico ha declarado que usted ha cometido la autoría intelectual de muchos de los crímenes de aquí—pausa un momento—, el recientemente difunto delegado recibió esa declaración pero no pudo procesarla por su deceso, así que como su segundo al mando, yo lo estoy haciendo.


¿Austin sabía que Emiliano me acusó? Pero lo que es peor, ¿Emiliano me delato?



—No tenía el gusto de conocerlo, Austin no habló nada de usted. 


—Por seguridad no se habla del segundo al mando, ya que si el delegado muere, este inmediatamente toma su lugar para seguir con sus deberes. La justicia no tiene descanso y la maldad no tiene limites. 

Sonrío. 


—Pues, es libre de seguir inspeccionando agente pero, puedo asegurarle que no hallará nada por el simple hecho de que yo no he cometido ningún crimen. —me inclino hacía él, su mirada se desvía unos segundos al escote de mi blusa que no revela mucho—, no debería de creer mucho las palabras de alguien mentalmente dañado, no va con su estilo ni con el de la justicia. 

MounstroHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora