◖Capítulo 11 ◗

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NORA


Seguimos en Chicago, pero algo ha cambiado. Austin y Sombra están obsoletos en la adopción que quieren llevar a cabo, ambos están emocionados que no se dan cuenta del pequeño mounstro que traje conmigo. Uno que observa todo y a todos en silencio en busca de algo. 

En busca de una pequeña rendija para adentrarse y joderte, aunque a ninguno de los quiere dañar, solo a mí. 

Ahora que Patricia esta rondando por los alrededores del pueblo buscando la forma de entrar—porque sabe que no puede volver—como acordamos cuando cambio a su hijo por dinero. A le menos que venga en busca de más, algo que no va a conseguir, la cantidad de dinero que recibió de mi será lo único que vera, ni siquiera a su hijo vera de nuevo. Uno no vuelve por algo o alguien que odia. 


—Nora—la parejita entra a la sala donde estoy sola divagando—, pasamos la primera prueba—dice emocionada—, solo es cuestión de dos más para poder tener a nuestro hijo con nosotros.

—¿Ya lo eligieron?—asienten—, me alegro.



—Pronto lo conocerás, tiene unas mejillas tan adorables y regordetas. Es un hermoso bebé—sonríe.


—¿Bebé?—pregunto.


—Si—Austin responde—¿por qué?


—Pensé que seria un niño ya consciente de su entorno—se intrigan—, uno que sepa y entienda que le están dando la oportunidad de una vida mejor, evitando que los traicione. 


—¿Por qué nos traicionaría? Sería nuestro hijo.


—No biológicamente, hay hijos sanguíneos que se olvidan de sus padres, ¿Qué le impediría al suyo no hacer algo contra ustedes? —muestro obviedad—, es solo un margen de lógica. 


—Es un bebé, nunca sabrá que es adoptado.


—Los medios lo sabrán, algún día cualquiera podría decirle solo para joderlos—me detengo—, como sea. Espero que tenga rasgos en común con ustedes, al menos para que lo dude el tiempo suficiente para que encuentren la forma de explicarle y que no sienta que literal les debe su vida. 


Me levanto y salgo de ahí, siento la mirada de ambos pero no me importa, no dije nada que no pudiera pasar. Con lo que apenas paso me viene el recuerdo.



Nos miramos, sus palabras golpearon un punto de duda para mi. Es consciente de lo que le pasara, y es aun mas consciente que no soy alguien que cambie de parecer aunque no estoy tan segura de eso desde que lo hice parte de mi vida. 

—Siga intentando, madame—vuelve a su comportamiento refinado—, puede que logre asustarme siquiera un poco—acerca su rostro al mío, tentando a mis labios con la cercanía de los suyos.— Es buena siendo perseverante. 

Se aleja para volver a su habitación.


Esa valentía y poca importancia jamás me la podría haber imaginado en el. Por su vivencia era mas de no causar problemas para no ser lastimado después por lo mismo, pero ahora es alguien completamente diferente. Y eso, para mí, es un foco rojo encendiéndose, aunque literalmente viene siendo mi creación.

MounstroHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora