Después de que Echo y Bellamy se casaron, Clarke y Lexa disfrutaron de un amor que parecía eterno. Lexa se había convertido en su todo, el amor que nunca creyó que encontraría. Con ella, cada instante tenía un brillo especial, cada momento juntas era único. Disfrutaban al máximo el tiempo que compartían, no solo en sus apasionados encuentros, sino también viajando, explorando lugares nuevos o compartiendo las pequeñas maravillas de sus mundos.
Sin embargo, con el tiempo, las responsabilidades comenzaron a pesar. Lexa asumió plenamente los deberes que venían con su título nobiliario, enfrentándose al caos financiero que su padre y su hermana habían dejado tras de sí. Su agenda era un constante torbellino de reuniones y eventos formales. Por su parte, Clarke seguía inmersa en su carrera como modelo, recorriendo el mundo entre pasarelas y sesiones fotográficas. La distancia entre ambas creció lentamente, como una sombra que se extendía entre ellas.
Un par de años después, Clarke tomó una decisión drástica. Estaba cansada del ritmo agotador y la superficialidad del mundo de la moda. Decidió dejar las pasarelas y dedicar su energía a un nuevo proyecto: abrir su propia agencia de publicidad y una academia de modelaje. Su objetivo era claro: enseñar a las jóvenes aspirantes a navegar en la industria sin caer en los abusos que ella misma había sufrido en el pasado, evitando que vivieran lo que ella pasó con Finn. Este nuevo propósito le devolvió algo del sentido que había perdido.
Cinco años después
Cuando Echo le pidió a Clarke que cuidara de su casa mientras ella se tomaba unas vacaciones en el sur de Francia, Clarke aceptó sin dudarlo. Echo estaba emocionalmente agotada tras la muerte de Bellamy, ocurrida hacía seis meses. La tragedia la había golpeado profundamente, y aunque trataba de mantener una fachada de fortaleza, Clarke sabía que su hermana necesitaba desesperadamente un cambio de aires. Las vacaciones fueron idea de Octavia, quien insistió en que un descanso le haría bien.
Clarke, aunque también lamentaba la pérdida de Bellamy, no compartía el mismo nivel de dolor que Echo. Había apreciado profundamente a su cuñado, pero el duelo de su hermana la afectaba más que su propia tristeza. Por eso aceptó quedarse en la casa de Echo, con la esperanza de brindarle un poco de estabilidad a la familia.
Los días en la casa eran tranquilos, casi monótonos. Clarke pasaba las mañanas paseando a Cheto, el adorable perro de Echo. Cheto era una cruza entre un chihuahua y un french poodle, con un cuerpo pequeño y bajo como el de un chihuahua, pero cubierto de rizos esponjosos que le daban un aire peculiarmente simpático. Siempre parecía lleno de energía, corriendo y ladrando alegremente por los jardines, un contraste refrescante con el tono melancólico que había impregnado la casa tras la muerte de Bellamy.
Clarke apreciaba esos momentos de calma, aunque no podía evitar sentirse algo aislada. Había rechazado invitaciones para viajar con amigas, prefiriendo quedarse cerca de su hermana. No estaba segura de si era lo correcto, pero no quería ser una carga emocional para nadie mientras procesaba la situación.
Una mañana, mientras tomaba un té en la cocina, el timbre de la puerta sonó inesperadamente. Cheto ladró emocionado y corrió hacia la entrada, sus rizos rebotando con cada paso. Clarke dejó su taza a un lado, sintiendo una extraña mezcla de curiosidad y nerviosismo. ¿Quién visitaría tan temprano?
A través del vidrio de la puerta, distinguió una figura alta y elegante. Cuando abrió la puerta, el aire pareció detenerse.
Allí estaba Lexa.
Vestida con un traje oscuro de raya diplomática, Lexa tenía un porte impecable. Su cabello estaba perfectamente peinado, y su expresión era cautelosa, casi tensa. Clarke sintió que el corazón se le aceleraba. Lexa tenía la cabeza inclinada hacia el piso, evitando mirarla directamente, como si estuviera debatiéndose internamente.
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Solamente tu
FanfictionAquella playa soleada estaba llena de secretos y deseos... La supermodelo Clarke Griffin necesitaba escapar de todo, así que se marchó de incógnito a la Rivera Maya en busca de paz. Pero la paz era algo inalcanzable si Alexandra Woods estaba cerca...
