La bruja tenía peinado el cabello en unos rizos muy elaborados y curiosamente rígidos que ofrecían un extraño contraste con su rostro de fuertes mandíbulas; llevaba unas gafas adornadas con piedras preciosas, y los gruesos dedos, que agarraban un bolso de piel de cocodrilo, terminaban en unas uñas de varios centímetros de longitud, pintadas de carmesí.
—Me pregunto si podría hablar un ratito con los campeones de Hogwarts antes de que empiece la ceremonia -le dijo a Bagman sin apartar los ojos de los adolescetes-. Los más joven de los campeones, ya sabes, por darle un poco de gracia a la cosa.
—¡Por supuesto! -aceptó Bagman-. Es decir, si no tienen inconvenientes.
—Eh... -vaciló Harry-.
Justo cuando la mujer pensaba tomar los brazos de ambos chicos, el platinado se escabullo del agarre de la mujer.
—Disculpe la descortesía, pero sería injusto que no entrevistará primero a los campeones que llegaron primero.
Ni siquiera le dio tiempo a la mujer de responder, tomó a Harry por los hombres y lo empujó a una esquina lejana a la de Krum y Fleur. El Potter preguntó por lo que pasaba solo cuando se aseguró de que estaban lejos de los oídos curiosos.
—Esa mujer es de lo peor, si te entrevista va a alterar por completo lo que digas. Si has leído el Profeta, ya debes darte una idea del tipo de arpia que es. No dejes que te entreviste estando a solas.
Ambos no tardaron en comenzar a quejarse de los artículos escritos por la bruja.
—¡Dumbledore! -exclamó Rita Skeeter, llamando la atención de los presentes- ¿Cómo estás? -le tiende la mano al mago-. Supongo que verías mi artículo del verano sobre el Congreso de la Confederación Internacional de Magos, ¿no?
—Francamente repugnante -contestó Dumbledore, echando chispas por los ojos-. Disfruté en especial la descripción que hiciste de mi como un imbécil obsoleto.
Rita no pareció avergonzarse en lo más mínimo.
—Sólo me refería a que algunas de tus ideas son un poco anticuadas, Dumbledore, y que muchos magos de la calle...
—Me encantaría oír los razonamientos que justifican tus modales, Rita -la interrumpió Dumbledore, con una cortés inclinación y una sonrisa-, pero me temo que tendremos que dejarlo para más tarde. Está a punto de empezar la comprobación de las varitas.
Los campeones tomaron asiento en las sillas cerca de la puerta, el ojiazul le dejo el asiento al lado de Krum a Harry. En la mesa cubierta de terciopelo, ya se encontraban reunidos cuatro de los cinco miembros del tribunal: el profesor Karkarov, Madame Maxime, el señor Crouch y Ludo Bagman. Rita Skeeter tomó asiento en un rincón. La bruja sacó un pergamino de su bolso, lo extendío sobre su rodilla, chupaba la punta de una pluma a vuelapluma y la depositaba sobre el pergamino.
—Permitidme que os presente al señor Ollivander -dijo Dumbledore, ocupando su sitio en la mesa del tribunal y dirigiéndose a los campeones-. Se encargará de comprobar vuestras varitas para asegurarse de que se hallan en buenas condiciones antes del Torneo.
—Mademoiselle Delacour, ¿le importaría a usted venir en primer lugar? -dijo el señor Ollivander, avanzando hacia el espacio vacío que había en medio del aula-.
Fleur Delacour fue a su encuentro y le entregó su varita. Como si fuera una batuta, el anciano mago la hizo girar entre sus largos dedos, y de ella brotaron unas chispas de color oro y rosa. Luego se la acercó a los ojos y la examinó detenidamente.
—Sí -murmuró-, veinticinco centímetros... rígida... palisandro... y contiene... ¡Dios mío!...
—Un pelo de la cabeza de una veela -dijo Fleur-, una de mis abuelas.
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DESTINO
Fiksi PenggemarEsta es la segunda parte de HEREDERO, así que si no has leído la primera parte te recomiendo hacerlo, de lo contrario no podrás entender la trama de esta historia. El poder es algo que muchos anhelan, pero solo pocos son capaces de tenerlo; y solo l...
