LABERINTO.

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Ryan lo sabía, solo era cuestión de tiempo para que él y Voldemort revelarán sus cartas, el que tuviera la mejor jugada se quedaría con la victoria de esta batalla. Por eso mismo decidió quedarse más tiempo a practicar pociones en el salón, su jefe de casa se lo había permitido, siempre y cuando limpiará y guardará lo que utilizará. 

Estaba tan perdido en sus pensamientos que termino sobresaltándose en cuanto la puerta del aula se abrió repentinamente, sus ojos azules se posaron en Harry, quién inmediatamente preguntó por Snape.

—Fue a entregar los exámenes de los de séptimo año, seguramente no tarda en volver -responde mientras baja la llama de su caldero-

—Lo esperaré -menciona sentándose cerca- ¿qué preparas? 

—Suerte liquida, es una poción algo difícil de preparar -le resta importancia-. ¿Ya te encuentras mejor? Trelawney se quedó bastante enojada luego de que te fueras, nos dejó mucha tarea.

—Bueno, tuve un sueño sobre  Voldemort. Estaba torturando a alguien. A Voldemort le llegó una carta por medio de una lechuza. Dijo algo como que el error garrafal había quedado reparado. Dijo que había muerto alguien. Y luego dijo a la persona que torturó que no tendría que servir de alimento a la serpiente al lado del sillón. Dijo... dijo que, en vez de a él, la serpiente podría comerme a mí. Luego utilizó contra la persona la maldición cruciatus, la cicatriz empezó a dolerme demasiado y me terminé despertando.

—Lo supuse, por un momento sentí un disturbio que me despertó cuando me estaba durmiendo, además de tu grito -comenta- Supongo que ya se lo dijiste a Dumbledore -recibe un asentimiento- ¿venias a decírselo al profesor Snape?

—Si, ya le escribí una carta a Sirius para decirle, siento que también debo decirle a él, ya que ha estado viendo por mi durante estos años -su cara se torna seria-. También quería preguntarle sobre algo.

—Y esa es mi señal para ir recogiendo mis cosas, -empieza a guardar las cosas-. Tienes esa cara de que van a hablar de algo personal.

—Pero ¿y tu poción?

—Ya está casi terminada -señala el caldero-. Solo debo limpiar los instrumentos que ocupé, ya guardé los ingredientes.

Severus no tardó en regresar y efectivamente Ryan salió poco después con su poción terminada, su jefe de casa la había aprobado como una poción de muy buena calidad y le sugirió usarla cuando considerará necesario. Pero el platinado no la había preparado para usarla él, tenía a otra persona en mente. Especialmente ahora que se acercaban los exámenes.

Todos los campeones habían sido liberados de estos, por eso mismo Ryan se encargaba de practicar hechizos en solitario. No quería interrumpir los estudios de ninguno de sus amigos, estos lo notaron. Así que decidieron turnarse para practicar con él o simplemente acompañarlo, era mejor estar en compañía de alguien.

Al empezar junio, volvieron la excitación y el nerviosismo al castillo. Todos esperaban con impaciencia la tercera prueba, que tendría lugar una semana antes de fin de curso. Lástima que no era lo mismo para los campeones, todos se sentían presionados a ganar, y como si no fuera suficiente, había amenaza de muerte para uno o varios de ellos, al desconocer a que se enfrentaban se la pasaban practicando multiples hechizos que podían utilizarse en diferentes circunstancias. 

Conformé se acercaba el 24 de junio se podía notar más los nervios en los campeones. Krum dejó de buscar a Hermione en la biblioteca y se la pasaba leyendo libros con encantamientos, Fleur que se había mostrado tranquila ahora se veía algo irritada, Harry estaba nervioso y también se la pasaba practicando varios hechizos y Ryan, bueno él se aisló de nuevo en libros y en visitar a su padre cuando Dumbledore tenía tiempo.

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