ACÓLITOS O MORTÍFAGOS.

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El ojiazul se despidió de la araña y se acercó a la copa, con su varita transfiguró su ropa para que tuviera una capucha, acercó su mano a está sabiendo lo que le esperaba una vez la sujetará. Sin vacilar tomó el asa y al instante sintió una sacudida en el estómago. Sus pies despegaron del suelo. No podía aflojar la mano que sostenía la Copa de los tres magos: lo llevaba hacia delante, en un torbellino de viento y colores. Lo que había tocado era un traslador, se preparó para aterrizar en el nuevo entorno.

Había abandonado los terrenos de Hogwarts. Era evidente que había viajado muchos kilómetros, porque ni siquiera se veían las montañas que rodeaban el castillo. Se hallaba en un cementerio oscuro y descuidado de una pequeña iglesia, cuya silueta se podía ver tras un tejo grande que tenían a la derecha. A la izquierda se alzaba una colina. En la ladera de aquella colina se distinguía apenas la silueta de una casa antigua y magnífica.

Mientras aún sostenía la copa, se cubrió el rostro con la capucha y sacó su varita, listo para responder, había comenzado a sentir que alguien lo observaba. Vislumbró una figura que se acercaba caminando derecho hacia el por entre las tumbas. No se le veía la cara; pero, por la forma en que andaba y la postura de los brazos, parecía cargar algo. La persona era de pequeña estatura, y llevaba sobre la cabeza una capa con capucha. La distancia entre ellos se acortaba a cada paso, permitiéndoles ver que lo que llevaba el encapuchado parecía un bulto de ropa.

La persona se detuvo como a 2 metros, junto a una enorme lápida de mármol, por un momento se miraron.  

—Al fin estás aquí, tráelo ante mi -murmura una voz fría y aguda-

La persona disparó rápidamente un hechizo contra el adolescente, pero fue repelido y devuelto enseguida, el encapuchado apenas alcanzó a bloquearlo. Al bloquear el ataque, lo que traía en brazos el sujeto quedó revelado. El lio de ropa resultó tener a un bebé de aspecto horrible y desagradable. Ryan no dudo en expresar un comentario.

—Qué horror visual, sin duda prefiero a la versión adolescente de ti que intentó matarme hace 2 años con un basilisco.

 Voldemort supo que algo había salido mal en cuanto escuchó esa voz, no era similar a la de Harry Potter ni por un poco. Sus ojos se fijaron de inmediato en el adolescente que aún permanecía con la capucha.

—Oh, parece que esperabas a alguien más, lamento decepcionarte -Ryan baja la capucha dejando ver su cabello platinado-. Harry no pudo venir a reunirse contigo, una pena ¿no crees? 

—¿Quién demonios es este mocoso? -murmura enojado viendo a su vasallo-

—G-Grindelwald R-Ryan -responde temblorosamente-

—No es un placer conocerte en persona -menciona mientras comienza a juguetear con el colgante de su collar-. Seguramente estás confundido, no me sorprende, supongo que tus vasallos no consideraron que era alguien importante -su tono era desinteresado-. Algo estúpido, ya que alguien común no sería capaz de tener un basilisco como familiar.

—¡Ustedes...! ¡Idiota inservible! ¡¿Cómo se atreven a ocultarme está información?! -ruge furioso el adefesio-

—¡C-Creímos que no sería i-importante! -solloza la persona-

Voldemort estaba por seguir insultando al sujeto, pero se escuchó el sonido de algo arrastrarse, la mirada de los 3 terminó en una serpiente gigante que se deslizaba por la hierba. Los ojos azules se enfocaron en la serpiente, la criatura había sido atraída por los gritos de su maestro, sus ojos se posaron en el platinado, quién no debería estar ahí. 

—Nagini, inservible -los llama-. Más les vale que lo maten.

El mago encapuchado se acercó a una lápida en la que podría dejar a su señor, para que pudiera ver como acaban con el adolescente.

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