La mañana del lunes Ryan se llevó una sorpresa durante la hora del desayuno, Harry le había dicho que su amistad con Ron parecía haber terminado, y todo por el torneo. El pelirrojo de verdad pensaba que el Potter había agregado su nombre a propósito para poder participar, pensando que quería ser el centro de atención.
Debido a esto le había aplicado una especie de ley de hielo, así que no habían hablado desde le banquete de Halloween. La única persona de Gryffindor que parecía creer completamente en su inocencia era Hermione. Quién estaba tratando de hacer que Harry hiciera las paces con Ron, aunque el Potter no haya hecho nada.
Al final el único consejo que el platinado le dio al pelinegro fue que decidiera que tipo de personas le gustaría tener en su entorno, ya que los verdaderos amigos siempre estarán para apoyarte en los peores momentos, algo que es recíproco. Eso pareció hacer reflexionar al ojiverde, quién agradeció mientras se retiraba, siendo fusilado por dos miradas.
El tan esperado día llegó, todos asistieron con normalidad a las clases, hasta que llegó la hora del almuerzo. La incertidumbre se podía sentir en el ambiente, los campeones parecían estar en su propio mundo mientras comían en modo automático. O al menos así era, hasta que la profesora McGonagall entró al comedor. Con un movimiento le indicó a los campeones que la siguieran.
Fueron conducidos por la bruja, bordeando el bosque hacia donde recibirían indicaciones; al acercarse al grupo de árboles detrás del cual habría debido ser claramente visible el área de prueba, había una tienda que lo ocultaba a la vista.
—Tienen que entrar -le dijo la profesora McGonagall con voz temblorosa- y esperar su turno. El señor Bagman está dentro. Él les explicará lo que tienen que hacer. . . Buena suerte.
Al entar todos tomaron distintas posiciones, Fleur Delacour se sentó en un rincón, sobre un pequeño taburete de madera. No parecía ni remotamente tan segura como de costumbre; por el contrario, se veía pálida y sudorosa. El aspecto de Viktor Krum era aún más hosco de lo habitual, intentando cubrir el nerviosismo. Ryan parecía haberse desconectado temporalmente de este plano.
Harry no se encontraba en un mejor estado que el de Fleur y Viktor, era un milagro que no temblará por la situación a la que se enfrentaría. Luego de una tortuosa espera, por fin Bagman entró a la tienda, vistiendo su antigua túnica de las Avispas de Wimbourne.
—Bueno, ahora ya estamos todos. . . ¡Es hora de poneros al corriente! -declaró Bagman con alegría-. Cuando hayan llegado los espectadores, os ofreceré esta bolsa a cada uno de vosotros para que saquéis la miniatura de aquello con lo que os va a tocar enfrentaros. -les enseñó una bolsa roja de seda-. Hay diferentes. . .variedades, ya lo veréis. Y tengo que deciros algo más. . . Ah, sí. . . ¡vuestro objetivo es coger el huevo de oro!
Harry miró a su alrededor. Todos hicieron un gesto de asentimiento para indicar que habían comprendido las palabras de Bagman. Fleur Delacour y Krum no reaccionaron luego de asentir, parecían perdidos en sus pensamientos. Tal vez pensaban que se pondrían a vomitar si abrían la boca; en todo caso, así se sentía Harry también.
La espera se volvía tortuosa, cuando la tensión estaba por estallar en la tienda, se oyeron alrededor de la tienda los pasos de cientos y cientos de personas que hablaban emocionadas, reían, bromeaban. Y, a continuación, Bagman abrió la bolsa roja de seda.
—Las damas primero -dijo tendiéndosela a Fleur Delacour-
Ella metió una mano temblorosa en la bolsa y sacó una miniatura perfecta de un dragón: un galés verde. Alrededor del cuello tenía el número uno. Ella solo suspiro con completa resignación, aceptando lo que le esperaba. Lo mismo que en el caso de Krum, que sacó el bola de fuego chino. Alrededor del cuello tenía el número dos. Krum ni siquiera parpadeó; se limitó a mirar al suelo.
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DESTINO
FanfictionEsta es la segunda parte de HEREDERO, así que si no has leído la primera parte te recomiendo hacerlo, de lo contrario no podrás entender la trama de esta historia. El poder es algo que muchos anhelan, pero solo pocos son capaces de tenerlo; y solo l...
