Antojos

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Para él era normal el odiar, el quejarse y encontrar desagradable la cercanía de otras personas, pero últimamente lo único en su mente además de la molestia de la hinchazón y el cansancio, era coger.

¿Podría considerársele un pervertido? Y aunque la respuesta usual sería que "no", la verdad era que en esos días lo único en lo que podía pensar era en tener sexo salvaje en cualquier rincón y escenario sin importar lo arriesgado y poco higiénico que luciera.

"Me encantaría que me empujara contra el mostrador y me follara con violencia hasta que no pueda mantenerme de pie... solo de imaginármelo hace que se me empiece a poner du..."

–¿Kyu? –preguntó al ver que ni siquiera estaba tocando su helado mientras descansaban en una de las mesas del pequeño negocio dentro del centro comercial.

El castaño salió de sus ensoñaciones y miró al sujeto frente a él, soltando un suspiro en señal de queja por ver interrumpidas sus fantasías sexuales.

–¿Qué? –preguntó sin poder ocultar su mal humor.

–¿Deberíamos ir a casa?, ayer dijiste que te estuvieron doliendo mucho los pies y ya tenemos todo lo que necesitábamos.

Jongwoon era un hombre atento y amable, pero últimamente le caía mal. De seguro el señor perfección hizo algo para molestarlo, solo que lo había olvidado y no fue hasta que llegaron a casa, que recordó una de las razones de su molestia.

–¿Qué pasa?, ¿no estás de humor para un beso? –preguntó con un tono suave, tocando de manera inconsciente su cintura.

–¿Por qué me tocas?, sabes que no me gusta.

–Sé que te sientes incómodo algunas veces, pero la doctora dijo que la cercanía entre la pareja en este período es importante.

Kyuhyun amaba muy en el fondo de su corazón a ese hombre y aunque creyó erróneamente que no tendría mucho apetito sexual durante su embarazo, la realidad era que llegado a cierto mes solo se la pasaba pensando en sexo y en ser sometido bajo el cuerpo caliente de otro hombre, pero no del de su esposo. Sabía que las hormonas hacían estragos, pero nunca creyó llegar a desear sexualmente a desconocidos, vecinos, compañeros de trabajo e incluso a la persona que más odiaba.

"Las hormonas deben haber quemado mis neuronas"

El mayor no había insistido más luego de escuchar su negativa y al final del día habían ido juntos a la cama para dormir igual que siempre.


"Dios, sabes que odio al santurrón hetero de Choi y como si no fuera suficiente que sea un arrastrado con su esposa, ¿quieres que lo considere material de masturbación?... ¡bien!, ¡lo haré!"

–Carajo –masculló con la respiración entrecortada mientras se masturbaba en el baño de su trabajo, algo que ni siquiera había considerado hacer cuando estaba en la universidad.

Molesto... debía estar molesto, pero la realidad era que solo estaba caliente como un animal en celo. Su libido estaba por las nubes desde hace semanas y aunque nunca consideró ser infiel, la realidad era que, si el sujeto que le estaba preparando su café en ese momento le sugiriera ir al pequeño almacén de la tienda para hacérselo, él ni siquiera se lo pensaría para aceptar.

–¿Le gustaría...?

–¡Sí!

–Oh, bien, ¿qué postre prefiere?

–¿Eh? –preguntó confundido.

–Le preguntaba si quería agregar un postre a su pedido –dijo con tono amable.

Drabbles YehyunDonde viven las historias. Descúbrelo ahora