{Color: negro} El hombre del bosque

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Decían que el susurro de las aves era una advertencia, que su trinar agudo era una señal, pero los humanos ignoran muchas cosas, incluso cuando todo anuncia que no debes continuar, que estás en peligro.

Mientras caminaba por el bosque escuchó un chasquido como una rama quebrándose, por lo que miró sobre su hombro y su pecho se agitó cuando volvió la vista y creyó ver a un hombre caminando a poca distancia de él; tal vez era un cazador.

–Disculpe, ¿podría ayudarme con algo? –preguntó buscando alcanzarle, pero apenas sus ojos se toparon con los suyos sintió un escalofrío recorrerlo; su mirada era intensa.

Los cuervos susurraron antes de volar y no supo por qué aquel joven se le asemejó a uno.

–Hacía mucho que no veía a alguien por este lugar. –La tela oscura de sus ropas se arrastró por el suelo llevándose consigo un par de hojas secas produciendo un crujido suave y perdió el aliento cuando su presencia quedó frente a la suya.

"Cuando escuches su cantar sabrás que estás perdido porque la dulzura y la muerte danzan entre sus labios"

Había escuchado historias de los lugareños cuando llegó a ese pueblo que no muchos conocían debido a que se encontraba en una montaña y aunque explorar la zona para buscar algunas plantas para su libro de herbolaría parecía una buena idea, todo cambió cuando se encontró con él.

–Ellas te dijeron que te fueras, pero no lo hiciste –sonrió–. Eso significa que eres mío.

Sabía que debía alejarse, pero su cuerpo no respondía y cuando sus dedos se deslizaron por su cuello supo que no podría hacerlo; el veneno de su presencia se filtraba a través de él como el oxígeno y temió caer en la locura cuando sus ojos se enfocaron en los suyos.

–Los cuervos...

Asintió –su apariencia ahuyenta a los habitantes –murmuró–. Tu piel es tan hermosa, nunca había visto a alguien con este color... tu nombre también me es extraño, Kyuhyun, ¿a qué tierras perteneces?

–¿Cómo sabe mi nombre?

–Está escrito en ti al igual que tu deseo por mí –sonrió–. Los animales presienten el peligro, pero los humanos son tentados por él como si la muerte fuera el mayor de los placeres... y tú deseas ese placer, deseas ser mío, aunque eso signifique tu destrucción.

Sonrió antes de apartarse de él y se dio media vuelta comenzando a caminar y aunque Kyuhyun pensó que sería su oportunidad de huir, un dulce canto se lo impidió.

Escucho en mis sueños una melodía sin acabar y en silencio el viento nocturno, cantará sobre lo suyo... no cerraré los ojos hasta el alba y estás sin dormir ahora, como yo...

Sus pasos eran lentos y Kyuhyun no podía entender su deseo de seguirle, por qué sus pies caminaban entre la hierba adentrándose entre las nubes que golpeaban la montaña como si anunciaran su perdición.

–De nuevo sueño con tu sombra.

Mientras sus ojos buscaban acostumbrarse a la falta de visibilidad, creyó confundirse al ver la figura de un ave frente a él y no pudo evitar pensar en los cuervos que había visto en el camino mientras se adentraba en el bosque.

Debía temer y sentir su cuerpo estremecerse por esa razón, pero todo era confuso porque el golpeteo en su pecho no representaba una sensación de miedo, sino de expectación y deseo.

Vio las velas encenderse a su paso como si su figura controlara el calor de ellas y poco a poco la oscuridad de aquella cueva oculta por la hierba comenzó a desvanecerse. No sonrió cuando se acercó a él, pero casi estaba seguro de que lo estaba haciendo y sus labios se separaron al tiempo que su mano ahuecó su mejilla.

Drabbles YehyunDonde viven las historias. Descúbrelo ahora