Cita

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Serie de drabbles, pecado: "lujuria"


–¿Siempre eres así en la primera cita? –preguntó con una sonrisa sentado a los pies de la cama de una habitación de hotel.

–Pocas veces, pero digamos que tuviste suerte –respondió el castaño subiendo a la cama y posicionando sus piernas a los lados de las suyas mientras sus manos se sostenían de sus hombros–. No me gusta complicarme las cosas –agregó comenzando a besar su cuello.

–Es bueno que nos entendamos. –Porque si había algo que le gustaba a Jongwoon era evitarse tantos problemas al salir siendo que las mujeres en su mayoría buscaban relaciones sentimentales y los hombres no, así que realmente no le veía mayor importancia al hecho de tener sexo el primer día de conocerse, en especial si el castaño le atraía–. No muerdas tan fuerte.

Sonrió–. ¿Por qué?, ¿te preocupa que te deje alguna marca?

–No, lo digo porque si lo haces, yo no seré muy amable contigo después.

–Me gusta el sexo un poco duro –le susurró sobre los labios antes de besarlo.

No sabía qué esperar, pero aun así se sorprendió por la pasión con la que el menor lo besaba y él no pudo contenerse, le sujetó con firmeza de la nuca para que no se apartara y pronto su derecha se deslizó por el cuerpo ajeno.

Kyuhyun podía sentir como el sexo opuesto empujaba con poca sutileza contra su cuerpo mientras estaba sobre sus piernas y sus labios se movían al ritmo del otro; pudo sentir sus manos jugando y él no hizo nada para detenerlo.

–Quítate los pantalones, quiero ponerlo dentro –le susurró con la voz cargada de deseo y él jugó un poco con su paciencia meciéndose sobre su miembro–. Hazlo ahora, no me hagas repetirlo.

Obedeció porque él también lo deseaba, pero el hombre de traje pronto le dominó, aferró su cuerpo como si no le perteneciera y antes de saber lo que sucedía se halló jadeando de placer por culpa del miembro que se abría paso en su cuerpo–. ¿Por qué no te meces ahora como tanto te gusta? –le preguntó con una sonrisa y solo pudo morderse el labio en respuesta; sintió sus manos en sus nalgas y una mordida sutil en la oreja–. Te dije que no sería muy amable.

Kyuhyun había hecho su mejor esfuerzo en montarlo, pero era difícil pasar desapercibido el detalle de que era el único que no llevaba parte de su ropa. Las manos ajenas se hundieron bajo su camisa y él le permitió llegar a donde sea que deseara, estaba caliente y lo único que le importaba era obtener más placer del que ya sentía.

–Más adentro –balbuceó con la respiración entrecortada.

Estaba desnudo de la cintura para abajo con la camisa abierta bajo el cuerpo del hombre de cabello oscuro y se preguntó si otro hombre podría volver a satisfacerlo de la manera en que él hacía, pero lo dudó.

–¿Siempre tardas en correrte? –cuestionó mientras lo penetraba; sus parejas sexuales siempre terminaban pronto así que le hería un poco el orgullo que él aún no lo hubiera hecho.

–Sí, pero tal vez podrías ayudarme a romper mi propio récord –le dijo y su expresión lasciva fue suficiente para que quisiera estar en la cama con él toda la noche.

Kyuhyun se negó a ceder, pero los empujes se volvieron más constantes y profundos; quiso tocarse, pero el hombre se lo impidió y en algún punto se escuchó a sí mismo suplicando mientras la boca ajena besaba su piel descuidadamente. El orgasmo había llegado minutos más tarde entre las sábanas de una cama deshecha y pudo ver una sonrisa de satisfacción en su rostro.

–Todavía no terminamos –le informó y sinceramente no le importó ser utilizado para su propio placer.

El calor del momento había menguado después de que cada uno obtuviera su propio grado de placer, pero el castaño parecía ser un hombre complaciente a pesar de su temperamento.

–Pensé que estarías cansado, pero aún tienes energías para hacer algo así –dijo divertido jugando con sus cabellos castaños mientras su boca se mantenía ocupada en su entrepierna.

–Digamos que me siento complaciente –murmuró irguiéndose para besarlo y Jongwoon sonrió sujetándole con firmeza, ingresó a su boca y jugó un poco sintiendo que el castaño parecía excitarse nuevamente.

–Apenas ha pasado una hora y parece que ya estás listo para ser follado de nuevo –le dijo contra los labios mientras sus dedos se hundían juguetonamente en su entrada.

–Admítelo, tú también deseas follarme.

Sonrió.

***

–Y ¿cómo te fue con la cita? –le preguntó Youngwoon en un descanso de la oficina.

–Debo confesar que sabía lo que hacía –confesó y sonrió al ver a la distancia a su jefe seguido por su asistente de cabello castaño–. Creo que volveré a salir con él.

–¿Cómo se llama?

–¿Su nombre?, es un secreto –sonrió y se rio cuando Youngwoon lo molestó por su respuesta, pero si quería seguir jugando con el asistente de su jefe era mejor mantener las cosas entre ambos o alguien podría intentar quitarle a ese juguete tan especial.

Drabbles YehyunDonde viven las historias. Descúbrelo ahora