Capitulo extra 6 - Final

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"¡Necesito más pañuelos!"

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"¡Necesito más pañuelos!"

Las enfermeras de turno hacían todo lo posible por detener la hemorragia, pero cada vez la blancura del tejido terminaba convirtiéndose en un rojo carmesí con más rapidez.

Lewin observaba todo con una mezcla de horror y parálisis. Su mirada fija seguía los movimientos desesperados del equipo médico mientras intentaban salvar a Brad. El pecho desnudo de su amigo revelaba la herida.

Tres profundos y largos rasguños que surcaban su torso desde las costillas hasta casi llegar al esternón.

Lo pálido de su piel lo inquietó aún más. Pero, por mucho que quisiera hacer algo, sus piernas se negaban a moverse. Permanecía allí, de pie, completamente inmóvil, incapaz de pensar o actuar mientras su mejor amigo se debatía entre la vida y la muerte.

"Estará bien, Lewin."

La voz temblorosa de Moblit rompió el silencio, acompañada de un gesto amable: una mano en su hombro. Sin embargo, el temblor en sus palabras lo delataba; ni siquiera él parecía creer en lo que decía.

De repente, la puerta se abrió con un golpe seco y entró un doctor que todos reconocían. Grisha había sido llamado de urgencia tras el ataque del oso, y su expresión sombría hablaba por sí sola. Al ver a Lewin petrificado en la entrada, le dirigió una mirada cargada de preocupación.

"Lewin, ¿estás herido?" preguntó, recorriéndolo con la mirada en busca de algún signo de lesión.

"No soy yo... es mi amigo, Brad. ¡Por favor, doctor Grisha, tiene que salvarlo!" Suplicó con la voz rota, aferrándose a la última chispa de esperanza que le quedaba.

"Haré lo posible", respondió el médico con un asentimiento decidido antes de dirigirse directamente a la sala donde las enfermeras trabajaban sin descanso. Cerró la puerta tras él, y Lewin quedó fuera, incapaz de ver o escuchar nada más.

En otra área de la clínica, atendían a su padre, Levi, quien también había resultado herido. Lewin ya no sabía qué más podía hacer. Se dejó caer en una de esas pequeñas sillas dispuestas para los familiares, sintiendo cómo el peso del día lo aplastaba.

Las lágrimas brotaron sin previo aviso. Intentó contenerlas, pero fue inútil. Había sido demasiado para un solo día.

El remolino de pensamientos lo envolvía, y una única idea lo atormentaba, todo era su culpa.
Si no se hubiera caído, habrían seguido corriendo. Quizás podrían haber escapado del oso. Si no le hubiera pedido a Brad que los entrenara, nada de esto habría pasado.

Y ahora, lo único que podía hacer era esperar... y rezar para que todos sobrevivieran.

En otra parte de la clínica, el capitán Levi acababa de ser tratado tras la brutal pelea. No se había percatado de lo mal que estaba su tobillo hasta que vio con claridad la hinchazón y los tonos oscuros que comenzaban a teñir su piel. Era evidente que no podría caminar adecuadamente por un tiempo, y esa sola idea lo inquietaba más de lo que quería admitir.

EXTINCION - 𝘌𝘳𝘶𝘳𝘪 𝘖𝘮𝘦𝘨𝘢𝘷𝘦𝘳𝘴𝘦Donde viven las historias. Descúbrelo ahora