Capitulo 24

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POV CHRISTIAN

Hasta hace unos meses podía quedarme hasta altas horas de la noche en Grey House trabajando, pero ahora todo es distinto, hago todo lo posible por acabar temprano mis pendientes y regresar rápido a casa donde mis dos amores esperan por mí para consentirme con sus besos y abrazos. Teddy ya me espera en el vestíbulo con sus carritos para que juguemos juntos y yo lo hago con mucho gusto, no sin antes comerme a besos a mi Ana. Ya caída la tarde nos encargamos de bañar a Teddy y así luego cenar como una hermosa familia, la comida de Ana es sin duda una delicia y estoy feliz de volver a degustar todos sus platillos, pero lo mejor son nuestras noches. Teddy es un niño muy bueno y apenas le leemos un cuento, se queda dormido y no se despierta hasta el día siguiente, por lo que Ana y yo podemos disfrutar de nuestra intimidad sin interrupciones e inundar nuestro cuarto con nuestros gemidos mientras nos entregamos al placer. 

Taylor estaciona el coche en la cochera del Escala, me bajo de inmediato y entro en el elevador para reunirme con mi familia. Una vez que llego a mi piso y las puertas del ascensor se abren, me encuentro con Prescott en el vestíbulo quien se muestra muy inquieta ¿Qué rayos ocurre?

 - Buenas tardes, señor Grey – me saluda.

- Buenas tardes, Belinda ¿Qué ocurre? – quiero saber de inmediato, yo sé que algo anda mal - ¿Dónde están Ana y mi hijo? ¿Les paso algo?

- El pequeño Teddy aún no regresa de casa de sus padres, señor Grey – responde Belinda, pero eso no completa mi pregunta.

- ¿Y mi esposa?

- En su recamara – responde cabizbaja.

- Habla Belinda ¿Qué esta pasando? – mi tono se voz autoritario hace tensar a la seguridad de mi mujer.

- Señor Grey, cuando llegamos hace un rato con la señora, nos encontramos con la sorpresa de que el padre de su esposa la estaba esperando en el estacionamiento- explica Prescott apenada.

 ¿Raymond aquí? Mierda, me huele que para nada bueno ha venido.

- ¿Y qué pasó?

- Él y la señora Grey tuvieron un fuerte altercado, bueno más bien, el señor Steele le hizo pasar un muy mal momento a la señora con sus gritos y recriminaciones – me cuenta apenada – Sawyer y yo tuvimos que intervenir porque nos preocupó la situación.

¿Qué? ¿pero que le pasa a Raymond? ¿Cómo se atreve a desquitarse con Ana? En todo caso lo tiene que hacer conmigo, yo fui el hijo de puta que no estuvo a la altura de su hija.

- ¿Qué pasó después? ¿qué hicieron con Raymond? – quiero saber sin ocultar la preocupación que siento.

- Nada porque se marchó sin darnos tiempo a nada, señor – responde Prescott.

- Voy con mi esposa, te quedas al pendiente de cuando mis padres traigan a Ted – le pido a Belinda y me encamino a la habitación.

Al entrar a nuestra habitación, no hay rastro de Ana por ninguna parte y eso me agobia.

- Ana – le hablo.

Reviso en el baño y nada, hasta que entro al vestidor y la encuentro allí, acurrucada junto a su tocador, hecha un mar de lágrimas y eso hace que se me quiebre el alma, me desgarra, no soporto ver a mi nena llorar. De inmediato me acerco a ella y hago que me mire a los ojos, su rostro está demacrado de todo lo que ha llorado y sus ojos todos rojos e inflamados. No lo dudo y la abrazo.

- Ei... tranquila – le pido mientras acaricio su cabello – por favor no llores, no me gusta verte así.

Ella sólo llora sin consuelo y eso me mata. Con cuidado la tomo en mis brazos para salir de dentro del vestidor y llevarla a la cama. Una vez que la tumbo allí, me quedo con ella, lleno de besos su rostro intentando que se tranquilice, quiero que encuentre calma en mis brazos.

Basta de sombrasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora