Capitulo 21

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POV ANASTASIA

Abro mis ojos y me doy cuenta de que estoy sola en la cama de Christian. Veo la hora y acaban de pasar unos minutos de las ocho de la mañana. ¿En donde se metió? ¿Se habrá llevado a Teddy con él?

Salgo de la cama decidida a buscarlos y con la esperanza de que estén en la cocina desayunando. Al salir de la habitación oigo ruidos y voces que provienen de la habitación contigua. La puerta está entreabierta, me acerco y me encuentro con una imagen de lo mas enternecedora, Christian jugando con Teddy en lo que se supone, es el cuarto que le preparó y es de ensueño. Los colores blanco y crema abundan, además de juguetes y muebles costosos, casi podría a jurar que son diseños exclusivos. Ay Grey. Ni Christian ni Teddy se percataron de mi presencia ya que están de lo más entretenidos en la alfombra de números que hay tendida jugando con un helicóptero de juguete a control. Ya lo recuerdo, es el mismo que le mandó como regalo de cumpleaños a Los Ángeles y que yo se lo rechacé, regresándoselo con su familia y advirtiéndole que no vuelva a hacer algo semejante. A decir verdad, ahora siento que me excedí, pero en ese momento estaba sumamente molesta. Teddy se ve fascinado con la mini versión del Charly Tango, el cual sus hélices giran y gracias a su control logra tomar unos centímetros del suelo además de tener melodías y voces como si se tratase de un piloto. De un momento a otro, Teddy se percata de mi presencia y me regala una hermosa sonrisa.

 - ¡Mami! – exclama y le señala a Christian en donde estoy parada. Christian clava su mirada en mí y se queda expectante a mi reacción, más bien a mi veredicto sobre lo que tengo a mi alrededor.

Teddy se acerca a mí dando sus pequeños pasitos y yo me adentro un poco más a la habitación para tomarlo en mis brazos y besarle su mejilla.

 - Buenos días, cariño – lo saludo y él se abraza a mi cuello, me encanta cuando lo hace. De reojo veo que Christian se levanta del suelo y se acerca a nosotros trayendo en sus manos el helicóptero de juguete.

- Buenos días, nena – me susurra y se acerca a besar mi mejilla. 

- Hola Christian – es mi respuesta. 

- Dime ¿qué te parece? – y me señala la habitación esperando a escuchar mi visto bueno. 

- Christian, no tenías por qué hacer esto – por su cara no es la respuesta esperada – es decir, sí está muy bonita, pero... 

- Ana, lo hice porque no voy a descansar hasta recuperarlos y Teddy va a necesitar su propio espacio – me asegura – te juro que di lo mejor de mí para dejar este lugar lo más perfecto posible, la decoradora se ocupó de elegir los colores y el estilo, pero las paredes las pinté yo, los muebles los armé yo y todos sus juguetes y la ropa, fueron cosa mía. Mi madre y Mía se molestaron por no dejarlas que me ayuden. 

Y ahí está el Christian Grey voluntarioso y seguro de salirse con la suya otra vez. 

- No era necesario que compraras tantos juguetes, estoy segura que Teddy no alcanzará a usarlos a todos – le digo en tono más calmo – además, ya pronto no será un bebé y no podrá usar esa cuna. 

Hace una mueca divertida y parece relajarse tras mi comentario.   

- Sí, lo sé. Créeme que lo tuve en cuenta mientras la armaba – reconoce y se rasca la nuca – pero eso tampoco es un problema, sabes que puedo comprarle una cama en cualquier momento. 

 Niego con resignación, no quiero empezar a discutir tan temprano. Pero debo hablar de este asunto con Christian, no quiero que llene a Teddy de juguetes y acabe por malcriarlo.

  - Sé lo que estás pensando, nena – ahí vamos de nuevo – no hago esto ni por impresionar a Teddy ni mucho menos para presumir. No voy a malcriar a nuestro hijo llenándolo de juguetes, quédate tranquila por ese lado. 

Basta de sombrasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora