Capitulo 22

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POV ANASTASIA 

De a poco mi ritmo cardíaco se normaliza y mi respiración deja de ser tan agitada. Seguimos tendidos en la cama con Christian después de un apasionado momento, me tiene acorralada entre sus brazos con nuestros rostros pegados y nuestras piernas enredadas. Él también poco a poco se está recuperando, ya no siento su respiración tan agitada. Sus manos acarician mi espalda desnuda y mi cabello suavemente y yo, en agradecimiento, beso uno de sus pectorales y pego mi rostro aun más en su pecho. La diosa que llevo dentro le restriega en la cara su triunfo a mi subconsciente.

  - Me encanta que hagas eso – me susurra y yo ladeo una tonta sonrisa al escucharlo. – Por favor, nena, dime que te quedarás conmigo. Ahora mucho menos puedo separarme de ti.

Antes de que pueda siquiera contestarle, me toma y me pone a horcajadas sobre él.

 - Por favor, tómame tú – me pide con voz ronca mientras comienza a masajear mis pechos con sus manos. No puedo evitar soltar un gemido, ya estoy excitada. – Y de paso, quiero admirar la vista – se refiere a mis pechos, sin duda.

Siento como su imponente miembro roza mi sexo hasta volver a estar dentro de mí. Dejo escapar un gemido del puro placer que esto me está provocando y comienzo a moverme, siendo yo la que ahora tiene el control. Llevo mis manos junto a las de Christian que siguen sobre mis pechos y me muevo lentamente, disfrutando el momento.

 - Ana – mi nombre de los labios de Christian suena como una plegaria mientras echa su cabeza hacia atrás sobre la almohada y deja que yo haga lo que quiera con él. Ver la expresión de su rostro mientras le hago el amor es algo que me excita y hace que aumente mi placer – mira lo que me provocas, solo tu puedes enloquecerme así- me confiesa en medio de sus gemidos y jadeos – Ana... mi Ana.

Saca sus manos de sobre mis pechos y toma las mías para besarlas, luego lleva sus manos a mis caderas con el objetivo de aumentar la velocidad de mis movimientos. Tus deseos son órdenes, Grey, llevo mis manos a su pecho para aferrarme y así moverme con más comodidad, pero temo asustarlo así que las quito de inmediato y opto por aferrarme en sus brazos.

- No por favor, déjalas ahí, nena – me suplica – quiero tu toque, lo necesito, quiero tus manos en mi pecho, quiero tus caricias – él mismo lleva mis manos de nuevo a su pecho y regresa las suyas a mis caderas.

La habitación se inunda con nuestros gemidos y respiración agitada. Christian alza su pelvis para entrar más profundo en mí, yo me muevo con más velocidad y el se acopla con su cadera a las mías y al ritmo de mis movimientos.

- Me vuelves loco, Anastasia - lo escucho decir – te amo, nena... te amo y te necesito – su voz demuestra que no aguantará mucho más.

Su cuerpo está empapado de sudor y su piel quema, puedo percibir que yo estoy igual en estos momentos. El deseo nos está consumiendo.

 - Christian – jadeo en pleno éxtasis. Yo tampoco creo poder aguantar mucho, mis piernas han vuelto a tensarse, siento mi sangre inflamarse y como mi orgasmo llega a su punto máximo en mi interior.  

- Juntos nena – me pide Christian y terminamos corriéndonos al mismo tiempo, llegando finalmente al clímax y alcanzando nuestra liberación. Me quedo quieta un par de segundos más encima de Christian intentando recuperar mi respiración normal hasta que finalmente caigo rendida. Christian me recibe en sus brazos y mientras sale de mi, siento como besa mi frente. Vaya que estamos agotados, por más que intento no logro calmar mi agitada respiración y a el le ocurre lo mismo. Pese al calor y lo agitados que estamos, Christian me mantiene entre sus brazos sin dejar de besar mi rostro a lo que yo le respondo dándole caricias en su espalda.

Basta de sombrasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora