El agua caliente corría por su espalda, pero el temblor no cesaba. Wooyoung se sostenía de la pared de la ducha con ambas manos, el rostro agachado, la respiración descompuesta. Las gotas golpeaban su cuerpo como si quisieran borrarlo todo... pero no podían, lo de la noche anterior estaba grabado en su piel, en sus músculos, en su garganta seca, vomitar fue inevitable. Cayó de rodillas, abrazándose el estómago mientras el ácido le subía por la garganta, se sentía sucio, humillado, violado sin atajos ni niebla que culpar, esta vez no había droga, no había inconsciencia, esta vez había estado despierto, atrapado en su cuerpo mientras Seonghwa lo reclamaba como suyo, con caricias fingidamente delicadas y susurros retorcidos. Cuando terminó, se enjuagó la boca con furia, se lavó hasta sentir la piel en carne viva y luego se obligó a levantarse, tenía que seguir
Envuelto en una toalla, cruzó la habitación y abrió el armario, estaba lleno de ropa, toda nueva, toda de su talla...camisas suaves, pantalones finos, colores cálidos... elegidos para él, le dio náuseas ver tanta dedicación. Eligió una camisa blanca, pantalones beige claros, se peinó el cabello con los dedos, dejó que su rostro quedara limpio, sin adornos, simple, elegante, pero no provocativo, no quería agradar más de la cuenta. Se miró al espejo antes de salir, tragó saliva respirando hondo
—Puedes hacerlo... —se dijo en voz baja, como si eso bastara para anestesiar lo que sentía
Salió de la habitación y caminó por los pasillos, explorando en silencio. No había visto a Seonghwa aún, y eso era un pequeño alivio, quería recorrer, memorizar rincones, salidas, puertas que quizás no estuvieran cerradas con llave, tenía que encontrar algo, un hueco, una grieta, una maldita posibilidad. Pasó frente a una gran sala de estar vacía, con muebles pulcros y una chimenea sin encender, luego un comedor largo, decorado con velas y vajilla impecable, el silencio de la casa era opresivo, como si las paredes respiraran despacio, vigilándolo. Finalmente llegó a un largo pasillo de ventanales de cristal que daban al jardín, la luz de la mañana entraba con suavidad, dibujando sombras en el suelo, Wooyoung se detuvo un segundo a observar... hasta que, al alzar la mirada, lo vio
Seonghwa...
Al otro extremo del pasillo, alto, tranquilo y una mirada sorprendida al verlo allí, el corazón de Wooyoung se disparó, podía correr, podía gritar, podía encerrarse de nuevo, pero no.....Fingió, fingió tan bien que hasta a sí mismo le dio miedo. Esbozó una sonrisa ligera, caminó con elegancia hacia él y al llegar, lo besó en los labios, corto, dulce, perfectamente calculado, notó el leve estremecimiento en Seonghwa, había logrado sorprenderlo
—Buenos días —susurró con voz suave, como si despertara feliz a su lado todos los días
Seonghwa sonrió, complacido y lo rodeó con el brazo por la cintura, acercándolo a su cuerpo. Wooyoung se obligó a mantener la sonrisa en ese momento si no quería arruinar todo
—Buenos días, mi amor, estás hermoso hoy
—Quería conocer más de la casa —dijo—Es tan grande… Me gustaría verla contigo
Seonghwa lo miró como si acabara de pedirle la luna y él estuviera dispuesto a bajársela
—Claro, lo que tú quieras, vamos
Le tomó la mano con ternura, como si estuvieran en una cita romántica de verdad y comenzaron a caminar juntos por el pasillo, esa era su oportunidad, Wooyoung lo sabía, cada rincón que viera, cada puerta, cada escalera, cada detalle... podría ser la clave. Aunque su cuerpo aún doliera, aunque su alma se quebrara más con cada paso... tenía que resistir y tenía que escapar
Caminaron de la mano por la casa, despacio, como si todo fuera parte de una especie de rutina íntima, Seonghwa no dejaba de hablar, con ese tono suave que usaba cuando quería parecer encantador
—Aquí está el invernadero, mandé a construirlo hace tres años—Señaló una estructura de vidrio con plantas tropicales tras los ventanales empañados por el calor interno— La casa era muy fría antes, necesitaba vida
Wooyoung solo asintió, sin decir nada, fingía interés, miraba donde Seonghwa le indicaba, hacía preguntas suaves, casi automáticas, pero por dentro… contaba salidas, calculaba la posición de las puertas, estudiaba el terreno como un prisionero con un solo objetivo, pasaron por un corredor lateral y ahí estaban, dos hombres vestidos de negro, discretos pero evidentes, con radios ocultos en el cinturón y expresión imperturbable, uno le dio una mirada de reconocimiento, el otro ni siquiera lo miró
—¿Quiénes son? —preguntó Wooyoung, haciendo un gesto leve
—Seguridad, no me gusta correr riesgos innecesarios —respondió Seonghwa sin preocuparse, luego señaló la puerta frente a ellos, amplia, de madera oscura con relieves dorados—Esta es mi oficina, si algún día me necesitas y no me encuentras, es muy probable que esté aquí
"Perfecto", pensó Wooyoung, una habitación privada, con información, con poder...y entonces, como si algo dentro de él se rompiera por completo o simplemente se endureciera más, se lanzó a besarlo. Seonghwa quedó sorprendido, incluso retrocedió un paso, pero Wooyoung aprovechó ese impulso para abrir la puerta detrás de ellos y empujarlo suavemente al interior entre besos, lo arrastró hacia el sofá de cuero oscuro que estaba cerca de un gran ventanal, el lugar olía a madera y perfume caro, con una rapidez medida, lo empujó sobre el sofá y se sentó encima suyo, rodeándolo con las piernas, las manos de Seonghwa aún no reaccionaban del todo
—Te deseo —susurró Wooyoung cerca de sus labios, forzando una sonrisa sensual, sintiendo su propio estómago dar un vuelco—No sé qué me pasa, no puedo evitarlo...
Se odiaba, cada palabra le dejaba un sabor metálico en la lengua, pero tenía que hacerlo, si quería salir, si quería vivir... tenía que jugar sucio
Seonghwa lo miraba como si fuera un milagro, acarició su cintura, lento, todavía incrédulo
—Estás tan hermoso hoy...
Wooyoung se inclinó y le besó el cuello, dejando marcas suaves
—Salgamos esta noche —susurró con voz entrecortada, como si el deseo lo controlara—Llévame a comer fuera, prometo no escaparme, juro que no lo haré, si me llevas a cenar... —lo miró directo a los ojos, fingiendo una emoción que le revolvía las entrañas— Te daré el mejor sexo que hayas tenido en tu vida
Eso bastó, Seonghwa gruñó bajo, con los ojos brillando como si acabara de recibir un regalo inesperado, lo agarró con fuerza de la cintura, lo empujó hacia sí y lo besó con desesperación, una pasión desequilibrada, casi violenta
—No sabes lo que acabas de decir... —murmuró entre besos, con los dedos enterrándose en su cadera
El teléfono de Seonghwa empezó a sonar. Insistente, él lo ignoró al principio, empujándolo hacia sí con más intensidad, pero el tono siguió y siguió, impertinente, Seonghwa soltó un suspiro frustrado, le dio un beso rápido a Wooyoung y se levantó para contestar, frunció el ceño al mirar la pantalla… y colgó sin hablar, Wooyoung, desde el sofá, lo observaba con atención, algo había pasado
—¿Qué pasó?
Seonghwa respiró hondo, giró la cabeza hacia él y sonrió… pero algo en esa sonrisa ya no era tan suave
—Nada importante, sólo negocios—se acercó, le acarició el cabello con ternura exagerada—Ve a arreglarte, ¿sí? Esta noche salimos a cenar, pero... —acercó sus labios al oído de Wooyoung— no se te ocurra intentar nada estúpido ¿Entiendes?
Wooyoung asintió, bajando la cabeza, ocultando una sonrisa real esta vez, porque había logrado lo que quería, salir de esa casa y aunque no escaparía hoy, aunque durmiera otra vez junto a su captor, sabía que cada paso que daba lo acercaba a la libertad
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𝑆𝑡𝑢𝑝𝑖𝑑 𝐵𝑜𝑦 [𝑊𝑜𝑜𝑠𝑎𝑛]
Fanfiction"🆃︎🅴︎🆁︎🅼︎🅸︎🅽︎🅰︎🅳︎🅰︎" Wooyoung era un joven amable y atractivo que vivía en una ciudad grande. Durante toda su vida, había estado enamorado de su amigo más cercano, San, pero jamás había tenido el valor de decirle cómo se sentía. San era uno...
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