El auto se detuvo frente a la mansión. Wooyoung aún estaba sobre él, con las mejillas algo encendidas por el vino y el calor del contacto, Seonghwa lo besaba con hambre, como si no le alcanzaran los minutos ni los lugares del cuerpo para devorar, el aire se llenó del sonido húmedo de los besos y los jadeos falsamente provocados de Wooyoung. Entonces, Wooyoung se apartó con una sonrisa suave y se deslizó fuera de su regazo, Seonghwa gruñó por la interrupción, pero lo siguió, ambos bajaron del coche mientras se acomodaban la ropa, él abotonándose la camisa, Wooyoung pasándose los dedos por el cabello para peinarlo hacia atrás, parecían una pareja apasionada que volvía de una cena romántica, nadie lo habría cuestionado, en la entrada, bajo las luces cálidas del pórtico, Wooyoung fue quien dio el siguiente paso. Le tomó la mano, un gesto íntimo, delicado, que a Seonghwa lo desarmó, caminaron así, entrelazados, por el amplio recibidor hasta subir las escaleras de mármol blanco, la casa estaba en silencio, como si todos supieran que esa noche era solo de ellos
Al llegar a la habitación, Wooyoung apenas tuvo tiempo de soltar su mano. Seonghwa lo sujetó por la cintura y lo alzó unos centímetros, haciéndolo reír suavemente, una risa que no era suya, pero que sonó tan real como el resto y lo dejó caer con suavidad sobre la cama
—No sabes cuánto te deseé esta noche —murmuró Seonghwa mientras se inclinaba sobre él, besándole el cuello, la clavícula, las comisuras de los labios—¿Sabes lo que me haces?
Wooyoung jadeó suave, cerrando los ojos, controlando su respiración mientras sentía cada parte de su piel estremecerse, no por placer, sino por lo que le costaba fingirlo, pero aún así lo hizo, deslizó los dedos por el pecho de Seonghwa comenzando a desabotonarle la camisa con lentitud, beso tras beso. Seonghwa exhaló entre dientes y se dejó hacer, Wooyoung lo desnudó despacio, besando cada centímetro que dejaba al descubierto, el pecho, el abdomen, la línea del cuello, todo acompañado de suspiros suaves y falsas miradas, una performance perfecta, por dentro, estaba quebrándose, le dolía la garganta de contener las náuseas, su cuerpo reaccionaba por inercia, memorizando el patrón de seducción como si fuera suyo, como si lo disfrutara, pero no era verdad, no había deseo, solo estrategia
Cuando Seonghwa lo despojó de su ropa, Wooyoung no lo detuvo, incluso arqueó el cuerpo para que todo fluyera más fácil, le enredó los brazos al cuello, lo guió, lo recibió, lo complació con cada movimiento, con cada sonido, con cada mirada que parecía llena de lujuria
Seonghwa jadeaba su nombre como si fuera un milagro, le repetía lo hermoso que era, lo feliz que lo hacía y Wooyoung lo dejaba hablar, lo dejaba perderse, lo dejaba creerse amado, porque ese era su plan, hacer que Seonghwa creyera que lo tenía, que lo había ganado, que ya no necesitaba cadenas, ni rejas, ni vigilancia, solo amor, una ilusión perfecta y mientras Seonghwa se hundía en su cuerpo una vez más, Wooyoung fingía gemir con deleite, acariciándole el cabello, la espalda, besándole la mejilla y el cuello, pero por dentro...Se odiaba, se odiaba más que nunca. Después de todo, Wooyoung se quedó quieto, con la mejilla apoyada en el pecho de Seonghwa, sentía cómo su respiración bajaba poco a poco, al mismo ritmo que su propio cuerpo trataba de encontrar algo parecido a calma
—Me voy a duchar —murmuró, apenas en un susurro
—Ven conmigo —dijo, rodeándole con el brazo—A mi habitación
Wooyoung dudó, pero solo por dentro, por fuera, sonrió como si la idea le gustara, se levantaron juntos, recogiendo algunas prendas del suelo sin apuro y salieron de la habitación. Cuando Seonghwa abrió la puerta de su propia habitación, Wooyoung se detuvo, se quedó de piedra, nunca en su vida había estado en un lugar así, las paredes eran oscuras, elegantes, adornadas con arte minimalista y luces tenues perfectamente colocadas, una enorme cama de sábanas grises y una alfombra negra que parecía nube bajo sus pies, los ventanales daban a la ciudad, y por un instante, entre la vista y el silencio, se sintió fuera de todo. Seonghwa caminó directo al baño y comenzó a preparar el agua, mientras tanto, Wooyoung se desvestía con lentitud, como si cada prenda pesara un poco más, no lo hizo con provocación, ni con coquetería, solo quería limpiarse, quitarse el perfume caro, el sudor, el roce de Seonghwa, limpiarse de él. La bañera era amplia, blanca, con mármol alrededor y luces cálidas que daban una sensación irreal el vapor comenzó a subir con suavidad cuando Seonghwa cerró el grifo
—Ven —le dijo, sonriendo como si todo estuviera bien
Wooyoung se acercó y entró al agua con un suspiro, estaba tibia, envolvente, casi terapéutica, cerró los ojos un segundo, luego sintió el cuerpo de Seonghwa acomodarse detrás de él, sus brazos rodeándole por la cintura, su mentón apoyado en su hombro
—¿Estás cómodo? —preguntó
Wooyoung asintió, su voz no salió, no quería hablar, el silencio los envolvió mientras el agua se mecía apenas con sus respiraciones, Seonghwa le acariciaba lentamente el abdomen, como si quisiera memorizarlo, Wooyoung fingía disfrutarlo, apoyando su cabeza contra la de él, mordiéndose por dentro para no quebrarse, estaba atrapado en la escena perfecta de una vida que no era suya y aún así, ya sabía cuál sería el próximo paso, solo necesitaba un poco más de confianza, un poco más de libertad, un poco más de tiempo. El vapor del baño seguía flotando en el aire, envolviendo el ambiente con una falsa sensación de tranquilidad, el cuerpo de Seonghwa lo abrazaba por detrás, sus manos descansando con suavidad sobre el abdomen de Wooyoung, quien tenía la mirada perdida en el reflejo borroso de la pared y entonces, sin aviso, las lágrimas comenzaron a caer, primero una, luego otra, silenciosas, calientes, dolorosas, Seonghwa lo sintió, lo notó en la forma en que su respiración cambió, en el leve temblor de su espalda
—¿Qué pasa? —preguntó, girándolo apenas con una mano firme pero paciente
Wooyoung bajó la mirada, su rostro aún mojado por el agua, ahora también brillaba con tristeza verdadera
—Me siento triste —murmuró—No sé nada de mis amigos, no sé si están bien, si me están buscando…si al menos pudiera hablar con ellos…me haría feliz—susurró Wooyoung, sin dejar de llorar
—¿No te sientes feliz conmigo? —preguntó Seonghwa, medio en broma, medio en serio
—No me siento como tu pareja, Seonghwa —respondió con franqueza fingida—Me siento como un prisionero
Seonghwa lo observó en silencio, no se enojó, pero sus ojos se volvieron más fríos. Un silencio denso llenó la bañera. Entonces Seonghwa suspiró
—Te compraré un teléfono —dijo al fin—Pero solo lo usarás delante de mí y si llamas, será en altavoz ¿Entendido?
Wooyoung apretó los labios. Tenía que seguir.
—¿Y por qué no confiar en mí? —preguntó con una leve desesperación disimulada—Podrías dejarme usarlo a solas
Seonghwa se inclinó hacia él y le acarició el rostro con la yema de los dedos, despacio, como si saboreara cada palabra que diría
—No seas tan listo, Wooyoung, no soy idiota, quieres el teléfono para contactar a alguien, para que te rescate, lo sé
Wooyoung tragó saliva, fingió molestia, se apartó ligeramente de su cuerpo
—No me valoras —murmuró y luego lo miró a los ojos, intenso, dolido—Pude haber escapado en el restaurante, pero no lo hice...me quedé contigo—se acercó más, subiendo el tono justo lo necesario—Y si no quisiera estar contigo… no habría pasado lo que pasó antes, yo tomé la iniciativa ¿O eso también lo olvidas?
Wooyoung comenzó a levantarse de la bañera, como si ya no quisiera discutir más, pero Seonghwa, rápido, lo sujetó del brazo y lo atrajo hacia él con fuerza, haciendo que cayera encima de él, sus rostros quedaron tan cerca que el aliento de uno rozaba los labios del otro
—Está bien —susurró, su voz grave y cargada de deseo, mirándolo directo a los ojos—Te lo compraré
Wooyoung se quedó unos segundos viéndolo fijamente, su rostro parecía de alivio, pero por dentro gritaba de euforia...."su plan funcionaba"...Sonrió, una sonrisa bonita, creíble y lentamente, con naturalidad, se acomodó sobre el cuerpo de Seonghwa, lo besó despacio y comenzó a moverse con lentitud, ya no era deseo lo que mostraba, sino dulzura fingida, entrega falsa, Seonghwa lo tomó por la cintura, guiando los movimientos. Wooyoung cerró los ojos, su mente ya no estaba ahí, estaba con San, estaba libre, estaba en otro lugar, con otro aire, casi podía sentirlo, solo un poco más, una salida más, un teléfono en sus manos y la pesadilla terminaría....
❤️Gracias por su apoyarme❤️
✨Nos vemos en el próximo capítulo✨
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𝑆𝑡𝑢𝑝𝑖𝑑 𝐵𝑜𝑦 [𝑊𝑜𝑜𝑠𝑎𝑛]
Fanfiction"🆃︎🅴︎🆁︎🅼︎🅸︎🅽︎🅰︎🅳︎🅰︎" Wooyoung era un joven amable y atractivo que vivía en una ciudad grande. Durante toda su vida, había estado enamorado de su amigo más cercano, San, pero jamás había tenido el valor de decirle cómo se sentía. San era uno...
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