•25•

113 12 0
                                        

La mañana llegó con un sol tibio que se colaba entre las rendijas de la cortina, bañando la habitación con una luz suave y dorada, el silencio reinaba, roto apenas por el canto lejano de algún pájaro, Wooyoung fue el primero en abrir los ojos, su respiración se detuvo un segundo al notar el brazo de San rodeándolo con naturalidad, su cuerpo cálido tan cerca del suyo y el leve roce de sus piernas bajo las sábanas, estaban tan juntos...Parpadeó, nervioso, su mirada se posó en el rostro dormido de San, tan tranquilo, tan cerca que podía contarle las pestañas. Sintió un leve calor trepando por su cuello

—Mierda... —susurró sin voz, tragando saliva

Iba a separarse lentamente, con la esperanza de no despertarlo, cuando los párpados de San comenzaron a temblar y luego se abrieron con lentitud, revelando esos ojos aún adormilados, pero brillantes de vida. Antes de que San pudiera decir algo, Wooyoung actuó por instinto, se escondió rápidamente contra su pecho, apretando las sábanas con ambas manos mientras su cara ardía como fuego, San soltó una risita baja y ronca, como si ya esperara esa reacción

—Buenos días, dormilón —murmuró con voz suave, dejando su mano sobre la cabeza de Wooyoung y revolviéndole el cabello con cariño—Tengo que ir a trabajar

Wooyoung se apartó al instante, aún sin mirarlo directamente y se sentó al borde de la cama con las mejillas encendidas

—Ve a alistarte —dijo, sin volverse—Yo... haré el desayuno

San sonrió mientras lo observaba, no dijo nada más, solo se levantó despacio, con esa tranquilidad suya que siempre parecía contagiar calma, Wooyoung, aún de espaldas, se tocó el pecho con una mano, su corazón latía con fuerza, pero no se permitió pensarlo demasiado, solo se levantó también, se acomodó el cabello y salió de la habitación, rumbo a la cocina

San sonrió mientras lo observaba, no dijo nada más, solo se levantó despacio, con esa tranquilidad suya que siempre parecía contagiar calma, Wooyoung, aún de espaldas, se tocó el pecho con una mano, su corazón latía con fuerza, pero no se permitió...

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

El aroma del desayuno llenaba la cocina, Wooyoung, aún algo adormilado pero enfocado, terminaba de servir dos platos con esmero. Huevos revueltos, tostadas doradas y un poco de fruta picada adornaban la mesa, estaba colocando los cubiertos cuando escuchó pasos detrás de él, San apareció ya cambiado, con el cabello aún algo húmedo y una camisa oscura que le quedaba demasiado bien, se acercó y se sentó en su lugar con una sonrisa perezosa

—Huele bien —dijo, mirando el plato con una sonrisa satisfecha—¿Siempre cocinas así de bien por las mañanas?

—Solo cuando alguien lo merece —respondió Wooyoung, con tono burlón, sin mirarlo directamente mientras tomaba asiento más atrás, dejando un pequeño espacio entre ellos en la mesa

San tomó el primer bocado, asintiendo con aprobación mientras masticaba

—Definitivamente lo merezco, entonces

Wooyoung rió por lo bajo, negando con la cabeza. Comieron en silencio unos segundos, cómodos, hasta que San habló con un tono más casual

—Acompáñame hoy al trabajo —dijo de pronto, como si fuera algo simple

𝑆𝑡𝑢𝑝𝑖𝑑 𝐵𝑜𝑦 [𝑊𝑜𝑜𝑠𝑎𝑛]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora