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San no lo pensó, no lo razonó, solo lo hizo. Su mano se movió sola, cruzó el pequeño espacio entre ellos y buscó a tientas la de Wooyoung, hasta rozar sus dedos, por un instante creyó que él se apartaría, que se giraría otra vez, que lo dejaría allí, colgando entre la duda y el arrepentimiento. Pero Wooyoung no se apartó, Wooyoung entrelazó sus dedos con los de San, con suavidad, con una firmeza callada que decía más que cualquier palabra. San cerró los ojos un segundo, como si eso le ayudara a respirar mejor y luego, cuando volvió a abrirlos, su voz salió baja

—Perdón por lo de antes…

Wooyoung lo miró con esos ojos que parecían entender todo sin necesidad de explicaciones y sonrió, pequeñito, apenas un gesto, pero lleno de esa calidez que a San siempre le desarmaba

—No pasa nada —susurró Wooyoung—Ya se que lo sientes, no hay necesidad de pedir perdón

San tragó saliva, algo se aflojó en su pecho, entonces se acercó, despacio, como si tuviera miedo de romper ese instante, soltó su mano solo para envolverlo, para acercarlo a él con cuidado, con una ternura torpe pero real, sus brazos rodearon a Wooyoung y lo atrajo contra su pecho, sin apretar, solo lo suficiente. Wooyoung no se resistió, se dejó ir, apoyando la frente contra la clavícula de San, respirando hondo como si hubiera estado conteniendo el aire todo ese tiempo, San bajó un poco el rostro y le dejó un beso en la frente, cálido, silencioso, lleno de esa mezcla extraña de consuelo, de cariño, de miedo.....

San mantenía los ojos abiertos, clavados en algún punto, mientras sentía el aliento tibio de Wooyoung en su pecho, la forma en que sus cuerpos encajaban sin esfuerzo, como si llevaran años encontrándose así, como si el roce fuera algo natural, inevitable, Wooyoung no se movía, pero sus dedos jugaban con la tela del pantalón de San, en un gesto distraído, casi infantil. Pasaron varios segundos así, solo escuchando el latido del otro, hasta que, con la voz muy bajita, apenas audible en la penumbra, Wooyoung habló

—Nunca había besado a alguien así—hubo un silencio que pareció respirar—Y nunca me había dolido tanto después

San bajó la mirada hacia él, pero Wooyoung no lo miraba, tenía los ojos cerrados, el ceño muy levemente fruncido, parecía no esperar respuesta, solo dejarlo salir, como una verdad que pesaba demasiado, San sintió una punzada en el pecho, no dijo nada enseguida, solo apretó un poco más el abrazo, como si pudiera con eso reparar algo, como si sus brazos pudieran decir lo que él aún no sabía cómo

—No sé qué está pasando —susurró San, al fin—Pero no quiero que duela

Wooyoung asintió, apenas, su frente aún apoyada en el pecho de él

—Yo tampoco —dijo, y esta vez su voz sonó un poco más tranquila, como si ya solo por decirlo, el dolor hubiera cedido un poco

San sentía el cuerpo de Wooyoung tan cerca que podía contar los latidos que no le pertenecían, su respiración ya no era tan agitada, pero tampoco era tranquila. Estaba… alerta, como si cada parte de él supiera que eso que estaba ocurriendo no podía borrarse con un simple “buenas noches” Entonces, Wooyoung volvió a hablar, con la voz apenas un suspiro

—No espero que lo entiendas todavía… —dijo sin moverse del lugar—Pero no pienso hacer como si no me pasara nada contigo

San parpadeó, sintió cómo le temblaba algo por dentro, no fue miedo, no fue deseo, fue ese instante donde algo se inclina, donde la certeza empieza a romper lo que uno juró que no se movería jamás, no sabía qué responder, nada que dijera alcanzaba, pero no podía dejarlo así, sin más

—Yo... —tragó saliva, el corazón latiéndole tan fuerte que temía que Wooyoung pudiera escucharlo—Yo necesito pensar, lo que pasó... me hizo sentir algo y no sé si estoy listo para eso

𝑆𝑡𝑢𝑝𝑖𝑑 𝐵𝑜𝑦 [𝑊𝑜𝑜𝑠𝑎𝑛]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora