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La cena fue tan perfecta como una escena de película,
la luz cálida de los candelabros iluminaba los platos decorados con precisión, había música de cuerdas en el aire, sutil, elegante, como si el mundo estuviera en pausa solo para ellos dos, Seonghwa hablaba poco, solo lo justo, Wooyoung fingía naturalidad, respondía con una sonrisa, reía cuando debía, bebía con elegancia, pero por dentro, no podía dejar de analizar cada gesto, cada palabra, cada silencio de Seonghwa

Cuando el postre fue retirado y el vino tocaba fondo en sus copas, Seonghwa se puso de pie, lo hizo con una pausa que solo confirmaba lo que Wooyoung ya sabía, algo más iba a pasar, extendió su mano hacia él, Wooyoung la tomó sin dudar, sus dedos se entrelazaron y caminaron juntos, en silencio, saliendo de aquel salón perfecto hacia el jardín, Wooyoung creyó que todo esto podía ser soportable, caminaron despacio, como si el tiempo se hubiera ablandado, las luces del jardín se reflejaban en las hojas húmedas, la fuente al centro burbujeaba con calma, cuando llegaron, Seonghwa se detuvo, le soltó la mano sin mirarlo, sacó un sobre blanco del bolsillo interior de su chaqueta y se lo tendió

—Ábrelo —le dijo en voz baja

Wooyoung lo tomó con manos temblorosas, rompió el sello con cuidado y deslizó lo que había dentro, una línea, la línea telefónica que necesitaba, Wooyoung alzó los ojos, sin poder ocultar la conmoción

—¿Esto es en serio…?

Seonghwa asintió, mirándolo con dulzura

—Te la mereces, tus acciones me han echo confiar en ti

Wooyoung parpadeó, tragando saliva

—Gracias… —dijo, sin saber cómo fingir que no se le partía algo dentro

Pero había algo raro en Seonghwa, estaba demasiado… tenso esa noche, demasiado silencioso y entonces, lo vio. Seonghwa cayó de rodillas frente a él, Wooyoung sintió que el mundo se detenía, el corazón le dió un vuelco tan fuerte que por un instante se le fue el aire

—No… —susurró para sí, como si negar pudiera detener lo que estaba a punto de pasar

Seonghwa sacó una cajita roja, pequeña, que brillaba bajo la luz del jardín, la abrió, revelando un par de anillos hermosos, delicados, con detalles blancos y plateados

—¿Te quieres casar conmigo?

Wooyoung dio un paso atrás, sintió que las piernas le fallaban, no ahora, no así… no tan pronto, tenía que escapar, por qué hacía esto ahora. El silencio fue largo, tenso, pero él no podía arruinarlo, no ahora. Respiró hondo y extendió finalmente su mano temblorosa, mirando a Seonghwa a los ojos

—Sí…

Los ojos de Seonghwa se abrieron ligeramente, como si no hubiera esperado que dijera que sí, pero se recuperó enseguida, tomó el anillo de Wooyoung con manos firmes y lo deslizó en su dedo con delicadeza, Wooyoung hizo lo mismo con el suyo, controlando cada gesto, cada mirada y entonces Seonghwa lo besó, fue un beso lento, lleno de sentimiento, nada de posesión, nada de locura, solo un deseo contenido, una esperanza que no pedía permiso,  Seonghwa se aferraba a ese beso como si de verdad pensara que podía quedarse con él para siempre, cuando se separó, le tomó el rostro con ambas manos

—Pasado mañana nos iremos al extranjero —dijo, con una sonrisa suave—Lo tengo todo listo, comenzaremos una nueva vida… tú y yo...juntos...para siempre

Wooyoung se quedó quieto, el aire se hizo espeso, su mente gritaba, todo se estaba complicando, todo se estaba saliendo de control, no puede ser real, no puede ir tan rápido, pero solo sonrió, no le quedaba otra opción. Cuando salió del trance, el cuerpo de Wooyoung apenas le respondió, sus piernas temblaron, tambaleándose sobre el borde de la fuente, pero antes de caer, Seonghwa lo sostuvo con rapidez, rodeándolo con firmeza por la cintura

—Ya se que fue mucho para ti —le susurró cerca del oído, con una ternura peligrosa—Deberias ir a descansar

—Puedo ir solo —intentó protestar Wooyoung, casi en automático, sin fuerza real

Pero Seonghwa ya lo estaba alzando en brazos, como si fuera la cosa más natural del mundo, lo cargó hasta su habitación sin soltarlo, sin apurarse y con una devoción que a Wooyoung le calaba los huesos de incomodidad, lo dejó sobre la cama con suavidad

—Descansa un poco, tengo que ir a mi oficina a terminar unos papeles del viaje, no tardo

Wooyoung asintió sin decir palabra y apenas escuchó la puerta cerrarse, espero unos cinco minutos y su cuerpo se activó de golpe, saltó de la cama corriendo, buscando con desesperación el teléfono, sus manos temblaban mientras abría el compartimento y sacaba la nueva línea, intentó colocarla una vez, falló, otra y otra más, maldijo por lo bajo, hasta que finalmente lo logró. La pantalla se encendió, tenía señal, por fin, corrió al baño cerrando la puerta tras él, marcó el número que conocía de memoria, el corazón a punto de salirle por la boca, luego de un minuto finalmente la llamada fue contestada

—¿Hola? ¿Quién es? —respondió Jongho al instante

—¡Jongho, soy yo! Escúchame, por favor, escúchame bien, no estoy con ningún chico, todo eso era mentira… estoy con Seonghwa

Hubo un silencio fuerte al otro lado

—¡¿Qué?! ¡¿Estás… qué?! ¡¿Estás loco?!

—Shh… No hagan nada, no intenten buscarme, no aún, tengo algo planeado, pero es difícil, Seonghwa quiere mudarse al extranjero pasado mañana, lo tiene todo listo, si no actúo bien, me va a llevar y no podré volver jamás

—¡Dime dónde estás! Voy por ti, no me importa cuántos…

—¡No! No puedes...hay muchos guardaespaldas, está todo vigilado, solo espera mi llamada, por favor, no me falles Jong...

Y entonces lo escuchó, su nombre, dicho a lo lejos

—¿Wooyoung? ¿Que haces?.... ¡Wooyoung!

El miedo le congeló la sangre, cortó la llamada sin pensar y apagó el teléfono por completo, como si con eso pudiera borrar cualquier rastro, lo guardó en el fondo del bolsillo y salió del baño intentando calmarse. Seonghwa estaba allí, esperándolo, observándolo con esa mirada tranquila pero atenta que tanto lo inquietaba

—¿Qué hacías?

Wooyoung sonrió, suave.

—Iba a darme otra ducha, quería organizarme un poco

Hubo un silencio tenso, Seonghwa entrecerró los ojos por un instante, evaluándolo

—Mañana sacaremos los pasajes, quiero que vengas conmigo… necesito que estés ahí

Wooyoung tragó saliva

—Claro —sonrió más ampliamente, aquello le servía, saber a dónde iban era la pieza que le faltaba

Seonghwa se le acercó, lo observó con detenimiento, pasó los dedos por sus labios, rozándolos con lentitud, casi como si intentara memorizar su textura

—¿Te agrada la idea de irte al extranjero conmigo?

Wooyoung sostuvo su mirada, sonrió, fingió emoción

—Sí… me gusta mucho la idea

Seonghwa lo miró con adoración

—Allá haremos nuestra boda —dijo, antes de inclinarse hacia él y rodearlo por la cintura con fuerza

Lo alzó sin previo aviso, llevándolo de nuevo a la cama, esta vez no lo soltó apenas lo dejó sobre el colchón,
Seonghwa se le subió encima, besándolo con deseo, acariciando cada rincón de su cuerpo con lentitud, como si estuviera construyendo una fantasía que Wooyoung no compartía. Era el momento más difícil, el más asqueroso, el más repugnante....fingir placer, fingir entrega, fingir amor mientras su cuerpo quería escapar, gritar, vomitar. Pero sonrió, se movió al ritmo de las caricias, respondió como sabía que debía hacerlo, porque tenía que salir y solo fingiendo, sobreviviría un día más

Díganme hasta aquí si les ha gustado, necesito saber su opinión✨😭



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𝑆𝑡𝑢𝑝𝑖𝑑 𝐵𝑜𝑦 [𝑊𝑜𝑜𝑠𝑎𝑛]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora