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El cielo comenzaba a teñirse de naranja y malva, el sol se deslizaba tras los árboles altos que rodeaban la mansión, como si el mundo supiera guardar silencio ante lo que estaba por pasar, en el enorme vestidor, Wooyoung se miraba al espejo una última vez, ropa impecable y elegante, su cabello estaba peinado con precisión y su rostro maquillado sutilmente, piel de porcelana, labios apenas colorados, ojos delineados con una sombra suave que agrandaba su mirada, parecía alguien rico, elegante, perfecto, una mentira hermosa. Pero él sonreía, porque esa salida era el primer paso, si lograba que Seonghwa repitiera el patrón, si ganaba su confianza, si lo mantenía obsesionado… entonces habría otra salida y en la siguiente, estaría preparado

Solo necesitaba una cosa más, un teléfono, algo que pediría con cuidado, con dulzura, en otro momento, tenía que contactar con San, solo él sabría qué hacer, cómo sacarlo de allí sin que nadie muriera en el intento. Respiró profundo, se echó una última mirada y salió del cuarto, el eco de sus pasos resonó en la escalera de mármol blanco, bajó despacio, con la cabeza alta, con el porte de alguien que no tiene miedo, cada movimiento era un acto, cada segundo, una obra de teatro. Seonghwa estaba en el sofá de la sala, con un vaso de whisky en la mano, cuando lo vio bajar, se quedó helado, su expresión cambió, sus labios se entreabrieron apenas, sus ojos recorrieron el cuerpo de Wooyoung con un asombro silencioso, casi infantil, como si viera una obra de arte que no esperaba encontrar, no dijo nada, no podía, solo se quedó ahí, mirándolo, hipnotizado, hasta que Wooyoung estuvo frente a él

—¿Te gusta? —preguntó Wooyoung con una sonrisa dulce, bajando ligeramente la cabeza, como si le diera un poco de vergüenza su aspecto

Seonghwa se levantó sin dejar el vaso, lo dejó sobre la mesa sin apartar los ojos de él, lo tomó de la cintura con firmeza, como si no pudiera evitarlo y lo acercó

—Te ves jodidamente hermoso —susurró, antes de besarle los labios con una intensidad que quemaba

Wooyoung correspondió, despacio, como si fuera un regalo, lo estaba envenenando con cada gesto, luego, Seonghwa le ofreció la mano y salieron juntos por la gran puerta, fuera, el aire estaba fresco, la noche comenzaba a caer con lentitud, dos autos negros los esperaban en el camino de piedras, al acercarse, uno de los choferes abrió la puerta del primero. Seonghwa y Wooyoung subieron en la parte trasera, todo parecía perfecto… hasta que Wooyoung notó los detalles que no había considerado, los acompañaban, guardias, dos al frente y al mirar discretamente por el espejo interior, otros dos en el auto de atrás, no estarían solos, eso le removió algo en el estómago, no dijo nada, sonrió, apoyó la cabeza suavemente en el hombro de Seonghwa, como si estuviera agradecido por esa salida, pero su mente estaba trabajando a toda velocidad
La próxima vez, solo tienes que lograr otra cena, solo una más y pedirle que estén solos. Seonghwa lo abrazó, acariciándole los dedos mientras el auto arrancaba

—Esta noche será solo para ti —dijo suavemente, sin dejar de mirarlo—Nadie en el mundo es más perfecto que tú

Wooyoung sostuvo su mirada, tragó saliva y le regaló otra sonrisa de esas que dolían por dentro, todo estaba yendo bien, pero aún le quedaba mucho por fingir. El auto se detuvo frente a un edificio tan alto que parecía rozar el cielo, las letras doradas del nombre brillaban como si cada una costara más que todo lo que Wooyoung había tenido en su vida, las puertas se abrieron con un gesto discreto del conductor y uno de los guardaespaldas bajó primero, inspeccionando el entorno. Wooyoung descendió con cuidado y sus ojos se alzaron automáticamente hacia la entrada del restaurante, jamás en su vida había visto un lugar así, un techo altísimo decorado con lámparas de cristal que caían como cascadas de luz, mesas redondas vestidas con manteles blancos impecables, flores frescas en cada rincón, mozos con guantes, copas de vidrio tallado, las paredes eran de mármol blanco con vetas doradas, y un enorme ventanal mostraba la ciudad encendida a sus pies, porque estaban en uno de los pisos más altos del edificio

𝑆𝑡𝑢𝑝𝑖𝑑 𝐵𝑜𝑦 [𝑊𝑜𝑜𝑠𝑎𝑛]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora