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El beso no terminó de inmediato, San lo sostuvo firme, con los labios presionados contra los de Wooyoung, transmitiéndole todo lo que llevaba por dentro y Wooyoung respondió, primero con incertidumbre, luego con una calidez que le brotó desde el pecho… pero justo cuando el momento parecía eterno, Wooyoung lo separó con suavidad, sin apartarse del todo

—¿Qué… qué estás haciendo San? —susurró con la voz baja, como si tuviera miedo de romper algo, sus ojos brillaban y su pecho subía y bajaba con fuerza—Estás ebrio… —añadió con un hilo de voz

San no soltó el agarre, sus manos seguían firmes en su cintura, como si tuviera miedo de que Wooyoung desapareciera si lo soltaba

—Solo bebí dos copas —respondió con calma mirándolo fijamente—No estoy mareado, ni confundido, sé exactamente lo que estoy haciendo

Wooyoung lo miró sin saber qué decir, era como si el mundo hubiera detenido su movimiento, como si el universo hubiera dejado de respirar por un instante y entonces, San bajó un poco la cabeza, apoyando su frente en la de Wooyoung

—Wooyoung… no sé qué me pasa contigo, pero me estoy sintiendo diferente hace unos días y ya no te puedo ver  como un amigo

Wooyoung sintió que el corazón se le iba a salir por la boca, recordando apenas la noche anterior cuando San le dijo que necesitaba pensar, no imaginaba que fuera tan rápido. Ese era el San que había amado en silencio desde que lo conoció, el San que lo hacía reír con cualquier tontería, el que lo volvía loco y lo calmaba al mismo tiempo, el que había sido su mundo… incluso cuando no era suyo. Pero ahora, ese mundo lo estaba mirando a los ojos… y confesando que algo estaba cambiando

Wooyoung abrió los labios, pero no salió ningún sonido, no podía hablar, estaba tan lleno de emoción que temía romperse si decía una palabra, solo lo miró, con los ojos ligeramente humedecidos, quieto, respirando con dificultad, San lo notó y entonces, con voz baja, pero firme, le susurró lo que jamás creyó que saldría de su boca

—Me gustas, Wooyoung

Wooyoung apretó los labios, temblando un poco, sus brazos se aferraron al cuello de San, como si eso le ayudara a sostenerse en el suelo

—San… —susurró por fin, tan bajito que casi no se oyó

Pero antes de que pudiera decir más, San lo abrazó con fuerza, pegando su rostro al cuello de Wooyoung, envolviéndolo por completo, como si el mundo entero cupiera en ese abrazo y Wooyoung se quedó ahí, temblando, con los ojos cerrados, sintiendo que quizás… por primera vez, San también lo estaba eligiendo a él. San no lo soltó al abrazarlo, sentía el corazón agitado y al mismo tiempo, una paz que no sabía cómo explicar, Wooyoung era calor, era cercanía, era todo lo que no sabía que necesitaba… hasta que lo tuvo entre sus brazos.
Después de un largo silencio, San aflojó el abrazo y le acarició ligeramente la mejilla

—Wooyoung… ¿estás bien?

Wooyoung asintió lentamente, sus ojos brillaban, pero no de tristeza, sino de emoción

—Estoy bien… solo, no puedo creer que hayas dicho eso —sonrió apenas—Pensé que nunca lo harías.

San bajó la mirada un instante, con una sonrisa medio avergonzado

—Yo también lo pensé

Ambos rieron suavemente, con esa risa nerviosa que brota después de una confesión que se sostuvo demasiado tiempo

—¿Comemos? —propuso San al fin, cambiando de tema para calmar sus emociones

—Sí —respondió Wooyoung—Antes de que se enfríe todo

𝑆𝑡𝑢𝑝𝑖𝑑 𝐵𝑜𝑦 [𝑊𝑜𝑜𝑠𝑎𝑛]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora