Castigada en el Sofá: La Pelea de Ana y Verónica

144 9 0
                                        

...Todo había comenzado con un comentario tonto durante la cena familiar. Michel, su hijo, había mencionado que una famosa revista quería entrevistar a Verónica Castro sobre su "legado como ícono LGBT+", y Ana, sin pensarlo dos veces, soltó entre risas: 

—"Ay, mi Vero, siempre la consentida de los medios! A mí ni me preguntan…"

Lo dijo en broma, pero Verónica, cansada después de un largo día de grabaciones, "lo tomó personal" y reprendió a Ana diciendo :

-¿En serio vas a ponerte celosa ahora?. Después de todo lo que hemos construido juntas, respondió Verónica con los ojos brillantes de indignación. 

Ana intentó disculparse, pero Verónica ya estaba herida. Esa noche, después de una discusión más intensa (que incluyó reproches viejos, como aquella vez que Ana canceló unas vacaciones por un concierto de último momento), Verónica tomó una decisión drástica.  

—Si no ves el problema, puedes dormir en el sofá hasta que reflexiones y hasta que se me quite el coraje .  

*La Semana más larga de la vida de Ana* 

Ana, terca como siempre, no quiso ceder inmediatamente. Pensó que Verónica exageraba y que al día siguiente todo se arreglaría. Pero no fue así. 

- Día 1: Ana amaneció con dolor de espalda y mal humor. Verónica pasó frente a ella sin decirle nada, solo dejándole un café frío en la mesa y recordandole que tenía que llevar a los niños al pediatra .

  - Día 2 : Sus hijos mayores Alejandra , Christian y Michel intentaron mediar la situación , pero Verónica fue clara: "Esto es entre tu madre y yo así que no se metan. Mientras tanto los más pequeños de la casa le hacían dibujos a Vero para que perdonara a su esposita como ellos le decían 

-Día 3 : Ana, desesperada por el silencio de Verónica, intentó conquistarla como en los viejos tiempos: le dejó una rosa y un disco con una canción inédita en la mesita de noche. Verónica ni lo tocó. 

-La reconciliación (O cómo Ana aprendió la lección) 

Finalmente, en la madrugada del día 7, Ana no aguantó más. Entró al dormitorio y encontró a Verónica despierta, leyendo. 

—¿Vas a seguir así toda la vida?, preguntó Ana, con la voz quebrada. 

Verónica la miró y, por primera vez en días, sus ojos se suavizaron. 

—No, pero necesitabas entender que tus palabras me duelen , aunque sea "en broma " me lastiman . 

Ana, sintiendo el peso de su orgullo, se arrodilló junto a la cama y le tomó la mano. 

—Perdóname, mi reina. Prefiero mil noches en el sofá que un día sin tu voz. 

Verónica no pudo evitar sonreír y la besó. 

—Bueno , pero por esta semana, tú lavas los platos, dijo, haciéndole espacio en la cama. 

Y así, entre lágrimas y risas, se reconciliaron, porque incluso después de casi 30 años juntas, el amor seguía siendo su mejor canción. 

A la mañana siguiente se notaba el amor en el ambiente , los hijos mayores al ver las sonrisas pícaras que sus madres se lanzaban mientras desayunaban  supieron que se habían reconciliado y que también había pasado algo más ya que en la madrugada escucharon "sonidos extraños"  provenientes de la habitación de sus madres .

Luego del desayuno las encontraron muy acarameladas en lastumbonas cerca de la piscina por lo que decidieron darles su espacio y se fueron a comprar helados con los más peques .

"Esta vez si se pudo "Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora