Verónica Castro ajustó con cuidado la mochila de su hijo pequeño mientras Ana Gabriel terminaba de atar los cordones de las zapatillas de su hija . Era un día especial: el primer día de clases de los pequeños en el jardín de infantes.
—Mamá Vero, ¿vas a llorar? —preguntó niña con ojos curiosos, notando cómo Verónica se limpiaba una lágrima disimuladamente.
—¡Por supuesto que no! —mintió Verónica, abrazando a la niña—. Es que… tengo algo en el ojo.
Ana Gabriel, siempre más práctica pero igual de emocionada, se agachó para mirar a los pequeños a los ojos.
—Escuchen bien a la maestra, portense como los campeones que son y, sobre todo, diviértanse —les dijo con una sonrisa cálida—. Después nos cuentan todo.
Los niños asintieron entusiasmados y, tomados de la mano, se dirigieron hacia la puerta del colegio. Verónica y Ana se quedaron mirándolos, con una mezcla de orgullo y nostalgia.
—Parece que fue ayer cuando los teníamos en brazos —susurró Verónica, apoyando la cabeza en el hombro de Ana.
—Y ahora ya son unos pequeños independientes —respondió Ana, rodeándola con un brazo—. Pero tranquila, mi amor, todavía nos necesitan para muchas cosas… como para los almuerzos con sorpresitas o los abrazos después de una caída.
Verónica sonrió, sintiéndose afortunada de tener a su lado a una mujer tan fuerte y tierna como Ana. Justo en ese momento, los niños se voltearon desde la puerta y les lanzaron besos al aire.
—¡Las amamos, mamás! —gritaron al unísono antes de desaparecer en el salón.
Ana Gabriel apretó la mano de Verónica.
—¿Ves? Todo va a estar bien. Además, esto significa que tendremos unas horitas libres para nosotras… ¿Qué tal un café y después un paseo por el parque como en los viejos tiempos?
Verónica rió, secándose las últimas lágrimas.
—Suena perfecto, mi vida.
Y así, tomadas de la mano, las dos mujeres se alejaron del colegio, sabiendo que, aunque sus pequeños estaban empezando su propia aventura, ellas siempre serían su hogar.
ESTÁS LEYENDO
"Esta vez si se pudo "
RomanceEsto es una pequeña historia sobre el amor de Ana Gabriel y Veronica Castro pero en la actualidad , como se reencuentran y viven su amor sin importarles nada ni nadie
