Capítulo 28

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—I love you

—I'm sorry

Finalmente el día había llegado la boda de Lucius Malfoy con Ana sería realizada

Lo que para algunos era alegría para otros era tristeza y dolor.

Miel estaba despierta desde temprano había prometido a Draco ayudarlo para poder estar listo a tiempo, para la boda de su padre.

—No quiero que vayas mamá.

Dijo Draco haciendo que Miel lo viera con una sonrisa en sus labios.

—No te preocupes por mi ¿si?.

Respondió ella y beso la frente de Draco, el cual ya estaba listo.

Miel miro el vestido plateado qué tenia sobre su cama, se lo puso y arregló.

Sentía que se preparaba para su propio funeral, decía que estaba bien pero claramente no lo estaba.

Cuando se estaba maquillando había comenzando a llorar, lo poco que lograba hacer. Se destruiría por su llanto.

Al final Lily tuvo que ayudarla mientras la veía con preocupación.

—No deberías de ir, mírate como estas. Por favor Miel.

—Se lo prometí que Draco.

Lily suspiro y negó con la cabeza terminando con los últimos detalles.

—Miel yo  se que...

—Esta bien, además dicen por ahí que la que se lo queda pierde.

Interrumpió Miel, tratado de dejar ese tema de lado.

Lily la miró y puso una de sus manos en sus hombros viéndola atrás vez del reflejo del espejo frente a ellas.

—Si lo sé, pero tu querías perder.

Miel la miró unos segundos antes de agachar la cabeza, Lily la miró unos segundos más antes de hablar.

—Debemos irnos o llegaremos tarde ala ceremonia.

Miel al escucharla solamente pudo asentir con la cabeza y se paro de la silla en la cual estaba sentada.

Su cabeza estaba en otro lado en otro mundo, todo aquello dolía.

Todo estaba perfectamente arreglado, todo con detalles blancos y dorados.

Miel se sentó junto a Draco quedando en medio de Lily y Remus.

Pero no podía estar ahí, así que se paro y salió bajo la escusa de tomar aire.

Y eso hizo salio y después fue al baño en donde se encontró a Lucius, luciendo su perfecto traje de novio.

—¿Estas aquí?

Pregunto Lucius en un tono sorpresivo a lo que Miel solamente asintió con la cabeza sin ni siquiera verlo.

MAMÁ Donde viven las historias. Descúbrelo ahora