Un lugar sin merecer.
Miel había vuelto con Lucius hace poco menos de 3 días el solía venir a verla siempre, o bueno casi siempre pues mayormente sus visitas a Hogwarts eran para ver a Ana su prometida.
El decía amar a Miel más sin embargo era con otra con la que se iba a casar.
—Te amo.
Decía Lucius antes de besar sus labios y partir en busca de Ana, pues ella seguía estando embarazada de él.
Miel llegaba incluso a verlos juntos, aquello le dolía. Dolía más que estar en el infierno.
Dolía demasiado su pecho se encogia y rompía, pero ella era fuerte o eso pensaba.
—Solo dame un año y medio, en cuanto nazca el niño juro que la dejo.
Miel siempre creía en el, una y otra vez incluso cuando Lucius juraba amarla viéndola a los ojos.
Que gran mentira, Miel había cambiado había dejado de ser la profesora amable y agradable. Ahora solo vivía en su oficina y tomando café a ella ni siquiera le gustaba el café.
—Miel entiéndelo por favor, el te hace daño el NO te ama por favor.
Decía Mcgonagall viéndola llorar una vez más.
—El me ama me lo a dicho y yo le creo.
Respondía ella , mientras lágrimas salían de sus ojos.
Remus ni siquiera la miraba, y si hablaban era de forma forzada con palabras vagas y sin sentido.
Remus la amaba, pero ella amaba a Lucius y Lucius parecía romperla en cada segundo.
—Juro que en el futuro te amaré a ti y nuestro hijo.
Dijo Lucius con una dulzura que nunca antes había usado, y por primera vez Miel logró escuchar sinceridad en voz.
Pero aquellas palabras no eran para ella, eran para Ana la cual ya se le estaba comenzando a notar su embarazo.
La boda de Lucius y Ana estaba ala vuelta de la esquina.
Miel había logrado escuchar aquello, y eso solo la rompió aun más.
Sin que ellos se dieran cuenta ella se fue, y se metió a su oficina en donde tiro todo lo que estaba en su escritorio.
Su llanto comenzó su corazón dolía, su sus dolían estaban rojos e hinchados de tanto llorar.
El simple hecho de respirar se le hacía difícil, su pecho comenzó a subir y bajar con dificultad si respiración se aceleró.
Y por primera vez se permitido gritar, un grito desgarrador qué no solo salía desde lo más profundo de su garganta si no de su alma propia.
La cual estaba totalmente rota, el grito llamo la atención de Mcgonagall la cual llego justo a tiempo. Pues Miel había comenzando a romper cosas sin sentido.
Botellas con algún contenido liquido eran quebradas en el suelo.
—Miel cariño...
Llamo ella y Miel rápidamente la miró.
—¿Por qué ella y yo no?...
Pregunto de forma rápida sin que ninguna de las dos dijera una sola palabra más.
Esa tarde Mcgonagall la consoló como solía hacerlo.
Nuevamente días pasaron Lucius estaba en la oficina de Miel, ambos desticutian.
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MAMÁ
De TodoLucios Malfoy queda viudo durante la primera guerra Mágica dejándolo a cargo de su pequeño Hijo Draco Malfoy. Cree volver encontrar el amor, pero un error lo llevará a perder a la mujer qué ama otra vez y esta vez a su hijo también. Pues sus errore...
