Capítulo 37

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Catástrofe en Hogwarts pt2.

Cuando la mañana siguiente llegó todo Hogwarts estaba patas arriba.

Alumnos corrían de un lado para otro las clases se habían suspendido por ese día.

Nadie podía salir del castillo solo podían salir de su sala común para ir al baño, en caso de ser muy necesario y a comer.

Y la hora de comida ya había terminado los profesores guiaban a los alumnos a sus salas comunes.

"Qué no salgan." Eran las órdenes dadas a los perfectos de cada casa.

En la enfermería se viva otro caos Draco se había despertado llorando y al ver a Miel en la camilla de lado se había desmayado.

Tanto qué Lucius se tuvo qué quedar con el pues tal parecía qué Draco tendría un ataque de pánico.

Lucius lo abrazo con fuerza y gracias a una poción adormecdora Draco pudo quedarse dormido.

Remus estaban en una esquina de la enfermería totalmente confiable no lograba entender ¿qué hacía ahí?.

Por qué Draco, Miel y Severus estaban siendo atendidos

Pero al ver la cara de todos y verse a si mismo en aquella cama, lo entendió.

Lo entendió todo perfecto.

Bajó la cabeza lentamente un suspiro largo y cansado salió de sus labios, se sentía terriblemente mal. Más qué el dolor fisco era el dolor mental y emocional qué lo mataba.

Había herido y lastimado a quien más quería y confiaba en el, Remus levantó la cabeza y al ver de nueva cuenta a Draco con aquel rostro pálido y expresión de miedo,
y susto aun en su rostro aun qué el estaba dormido aquella expresión era fácil de leer en el rostro del menor. Sintió un nudo formarse en el boca de su estómago.

Pero lo qué detonó dentro de el fue ver a Miel herida y abrazando a Draco tratando de calmarlo, después de aquel gran susto qué el mismo los había hecho.

Sentía qué había fallado, cuando el quería arreglar o mejorar las cosas con Miel. El simplemente lo había arruinado.

—Vete.

Escucho una voz a un lado de el era Lucius el cuál también tenía un pequeño bandeje.

—¿Qué?.

Respondió el pelicastaño viendo hacía el rubio el cual tenía la vista en su hijo y Miel.

—Qué te vayas, mira lo qué has ocasionando. ¿Cuando has visto a un perro salvaje domarse por completo?.

Remus se quedo con la palabra en la boca pues Lucius había vuelto con Draco y Miel.

Un suspiró salió de sus labios y miró hacía el suelo, y sin hacer mucho ruido el simplemente se levantó de la cama.

No miro hacía atrás, no se detuvo y el simplemente se fue.

Sabía qué si miraba hacia atrás no podría hacerlo, pues no quería lastimar a quien más amaba.

Aun qué claro estaba en qué eso ya lo había hecho.

—Y ¿Remus?.

Preguntó Minerva luego de ver hacía la camilla en donde se suponía qué debía de estar.

—No lo sé.

Respondió Dombuldore el cuál miró hacía Lucius el cuál, simplemente se encogió de hombros negando con la cabeza.

—¿Se fue?.

Preguntó Miel viendo hacía los demás.

—No lo creo.

Habló Dombuldore viendo hacía Mcgonagall la cual asintió con la cabeza, dándose media vuelta sobre sus talones para ir en busca del pelicastaño.

En poco tiempo Remus había abandonado Hogwarts dejando incluso sus cosas en su dormitorio.

Pero lo qué más había impactado fue qué sobre su mesa de noche, había dejado su sortija de boda con Miel.

Y aquello la destrozo por completo eso significaba una sola cosa, el había dejado, la había abandonado.

Y para el como de sus males Ana había aparecido justo días después con un bebé recién nacido en sus brazos.

En lugar de reclamar a Lucius por haberla dejado sola en el labor de parto, fue hacía Miel entró  a la oficina sin tocar la puerta llamando por completo la atención de ella.

—¿Ana?.

Miel frunció su ceño al verla, Ana estaba roja por el coraje qué en ese momento estaba sintiendo. 

—Por tu culpa mi esposo no estuvo conmigo en el nacimiento de mi hijo, y por eso tampoco puedo producir leche.

Escupió Ana con demasiado odio y rencor tanto qué Miel ni siquiera pudo reaccionar, hasta qué sintió su mejilla derecha arder llevando su mano a esta para poder sobarla.

—¿Qué te pasa Ana?, ¿estás loca?, vienes a mi oficina me culpas de tus problemas matrimoniales y no conforme ¿me abofeteas?.

—Te mereces eso y más, me lo quitaste. Ni siquiera te importa qué es el padre mi hijo y vas de zorra con el.

Miel no lo pensó dos veces y volvió aquella a bofetada, su mandíbula estaba tensa y su ceño fruncido.

—El es quien me busca, el es el problema no yo.

—El te busca y a ti te encanta qué te busque ¿no?.

Miel negó con la cabeza rápidamente varias veces mientras qué con su lengua, golpeaba su mejilla por dentro.

—Estás mal Ana, muy mal créeme siento pena por ti. ¿Te acostaste con el, te embarazaste y creíste qué dándole un hijo iba a ser tuyo? .

Ana ni siquiera pudo articular palabra alguna, puesto a qué Miel todavía no terminaba de hablar.

—Y yo no te quite nada, lo qué robado viene robado se va. Y créeme yo no soy fan del dicho de ladrón qué roba a ladrón. Pero si Lucius te va a engañar no será conmigo será con otra.

Miel tomó una carpeta de color crema en sus manos, junto a una pequeña pluma saliendo de su propia oficina dejando a Ana solamente con el bebé.

—¿Has sabido algo de el?.

Preguntó Miel a Dombuldore pero este negó con la cabeza.

—No querida nada.

—Ya han pasado 3 días, no pudo irse así como así y dejarme no a mi.

Miel paso una de sus manos por su cabello frustrada suspirando con pesadez.

—Tranquila cariño sabremos de el pronto.

Mcgonagall apretó con fuerza el hombro de la menor, sonriendole tratando de darle consuelo aun qué aquello no funcionaba del todo.

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⏰ Última actualización: 3 days ago ⏰

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