Después de unos minutos de platica animada con Justin llego el mesero con lo que pedimos. El capuchino estaba delicioso, en serio, a pesar de que me queme la lengua varias veces y que Justin se rió de mi por eso, fue el mejor cafe que había probado en toda mi vida.
Y yo era amante de la cafeína, así que podía presumir un poco de mis conocimientos acerca del buen cafe.
Pero el pastel se llevaba sin duda el premio al mejor pastel del mundo.
Era chocolate sobre chocolate con mas capas de chocolate. ¿Se imaginan? Aparte de las miles de calorías, eso sonaba súper delicioso ¿O no te gusta el chocolate? Sinceramente si no te gusta el chocolate estas loco.
Salimos de aquella linda cafetería y caminamos un poco hasta tomar un camión de esos rojos con dos pisos. Y nos subimos hasta arriba.
Y yo me sentía como una niña pequeña completamente emocionada.
Nos dieron un pequeño tour por la ciudad, yo puse atención a todo lo que decía aquel hombre gordo y calvo tratando de ignorar el maldito frió que empece a sentir cuando el autobús anduvo con mas fuerza.
Me rodee a mi misma con mis brazos y frote un poco mi cuerpo sin dejar de poner atención a todo.
—¿Tienes frió? —asentí con la cabeza y lo voltee a ver. El se empezó a quitar la chamarra que traía, quedandose solo con una sudadera—toma
—gracias —me la puse y me abrace de nuevo. No por frió, ni tampoco porque la chamarra de Justin estaba demasiado cálida, sino por el simple hecho de tener su aroma por todo mi cuerpo. Y no podía dejar de sonreír.
Sabia que Justin conocía la cuidad al derecho y al revés, y que quizá aquel tour le resultaría demasiado aburrido y poco interesante. Pero a pesar de eso, mantuvo una tierna y sincera sonrisa todo el tiempo y me miraba solo a mi.Cuando se acabo el recorrido fuimos al centro de la cuidad. Justin estaba empeñado en comprarme ropa y aunque me sintiera un poco dependiente con el por estar viviendo en su casa y aparte hacerlo gastar en ropa, no pude evitar ese instinto comprador compulsivo que se apodero de mi cuando vi las tiendas. La ropa era fantástica.
Entramos como a unas diez tiendas, de todas salíamos con mas de una bolsa. Justin se empezó a aburrir a los 10 minutos de compras y se quejaba cada dos segundos.
—ya vamonos, volvemos mañana —me pidió con la voz cansada apoyado en un estante de una tienda. El traía todas las bolsas—por favor, estoy cansado
—esta bien —rodé los ojos—no aguantas nada... ¡Espera! Mira este vestido ¿No es hermoso?
—si, lastima que ya nos vamos —empezó a caminar a la salida.
—es el ultimo que me mido —le avise y me metí al probador con ese hermoso vestido celeste. Lo escuche renegar a mis espaldas.
El vestido Llegaba hasta arriba de la rodilla. Ceñido hasta la cintura y la falda volada. La mitad de la espalda quedaba desnuda, por lo tanto no podía subirlo por mi misma. Salí con una sonrisa enseñandole a Justin el vestido. Pero el estaba con la cabeza agachada, pensando en no se que cosas.
—¡es un vestido hermoso! —exclamo una chica rubia muy linda que veía unos vestidos por la tienda —y te queda muy bien
—muchas gracias —le sonreí. Justin volteo y se me quedo viendo—¿me subes el cierre?
—claro —me voltee de espaldas a el y espere a que lo cerrara—¡No te cierra!
—¡¿En serio?! —pregunte alarmada. Escuche dos risas a mis espaldas.
—si te cierra, no estas tan gorda —se burlo Justin subiendo el cierre. Me voltee y lo fulmine con la mirada— siempre quise hacerlo
—uy si que risa —me reí sarcásticamente—me va a quedar un trauma
—¿Eres americana cierto? —pregunto la rubia acercandose un poco tímida a nosotros.
—si —sonreí—soy ______ y este mal amigo es Justin
—mucho gusto, yo soy Lizzy —me beso la mejilla y se acerco con Justin a hacer lo mismo— creo que a ti te he visto antes
—tu también me pareces conocida ¿En donde estudias?
—Monttemery —contesto ella—segundo año
—yo también, pero termine el año pasado, supongo que nos vimos en los pasillos alguna vez
—es lo mas probable —se giro hacia mi con una sonrisa amigable—¿De vacaciones?
—no, eh... Bueno si—conteste indecisa. Ella rió.
—¡_____, estoy muy cansado! —se quejo Justin por milésima vez cuando vio que nosotras platicábamos animadas— ¿Vas a querer el vestido?
—¿Me lo vas a comprar?
—solo si prometes que ya nos vamos a ir —asentí y me di la vuelta para que bajara el cierre. Me metí de nuevo al probador y me saque ese vestido. Me había gustado mucho pero no sabia donde diablos lo iba a usar. Salí con el vestido en mi mano, Lizzy hablaba por celular y Justin estaba recargado en una pared con los ojos cerrados.
—eres muy exagerado —llame su atención. Abrió los ojos y me miro mal.
—¡hemos estado de compras dos horas! Y aparte tu no cargas las bolsas
—tu te ofreciste —reí. El solo viro los ojos.
—fue un gusto conocerlos chicos, pero ya me tengo que ir, mi madre esta afuera —dijo Lizzy.
—igualmente —contestamos yo y Justin al mismo tiempo.
—espero verte de nuevo —le dije.
—¿Me das tu numero? —pidió Lizzy, yo sonreí y le pase mi numero. Se despidió con un movimiento de mano al escuchar el sonido de un claxon y salió de la tienda.
Nosotros pagamos el vestido y salimos de la tienda en busca de un taxi, no sabia lo flojo que podía ser Justin, aparte de enfadoso, enojón, lindo, tierno, hermoso y lo mas parecido a la perfección.
Aguante los quejidos de Justin desde que nos subimos al taxi hasta que salimos del ascensor.
—...aparte tengo mucha sed —concluyo con todos sus pesares—tu traes las llaves
—si —urge en mi bolso hasta encontrarlas y abrí dejando pasar primero a Justin. Mientras el dejaba las bolsas en la habitación decidí ir a servirle agua para ver si dejaba de quejarse un rato.
Pegue el grito mas fuerte que pudo salir de mi garganta cuando vi a un tipo saliendo de la cocina. El se quedo con los ojos abiertos al verme.
—¡Un ladrooooon! —grite de nuevo. Justin vino corriendo y empezó a reír al vernos. El tipo estaba confundido y yo aun mas. Pero ya que lo veía bien era bastante guapo. Mas o menos de la estatura de Justin aunque un poco mas robusto, unos ojos hermosos color verde y su cabello castaño tenia unos rulos que te daban ganas de tocar.
—¿Me puedes explicar que sucede? Y gracias por avisar que ya llegaste, estaba tan preocupado por ti ¡Y tu de lo mas contento con tu noviesita! Me siento engañado y dolido, aparte de que cuido a tu bola de pelos...
—¡Kevin, ya callate que me desesperas! ¿Donde esta mi Kimmo? —bajo su vista buscando algo o mas bien a su mascota, que mas valía y fuera un perro porque yo odiaba a los gatos.
—no tengo idea, por ahí debe de andar destruyendo cosas ¡Me debes un sillón! Tu hermoso gato rompió el mío con sus condenadas garras, aparte de que no me quiere y siempre me araña —se quejo. Tenia un lindo acento.
—¿Gato? ¿Por que nunca me dijiste que tenias un gato? —le pregunte frunciendo el ceño. Ambos chicos me voltearon a ver.
—¿No te gustan los gatos o que? —pregunto Justin. Yo negué con la cabeza reiteradas veces—¿Estas bromeando? Todo el mundo ama a los gatos
—yo no —dijimos Kevin y yo al mismo tiempo. Nos vimos y sonreímos.
—porque ustedes son raros ¡Kimmo, ven aquí Kimmo, llego papa!
—como veo que este maleducado no nos presento... yo me llamo Kevin y tu debes de ser ______ ¿Cierto?
—si ¿Como lo sabes? —Kevin y Justin intercambiaron miradas, lo cual me pareció un poco raro.
—Justin me contó de ti, cuando se acordaba que tenia un mejor amigo y me llamaba, lo cual fue muy pocas veces si me permites mencionar
—oh, así que Justin te hablo de mi —reí tontamente. Eso era bueno ¿Verdad?si, estaba totalmente segura de que eso era bueno— espero que hayan sido cosas buenas
—oh, por supuesto que fueron cosas buenas, por...
—si, si, si —lo interrumpió Justin, traía un gato gris en brazos que me miraba con unos ojos amarillos que parecían de mentira—ella es Kimmo ¿No es hermosa?
—no, parece de mentira—conteste sincera viendo a la gata con asco. Acerque mi mano para acariciarla pero la maldita gruño y quite mi mano rápido.
—es muy gruñona, no le agrada que la toquen —Kevin bufo y me enseño su brazo lleno de arañazos.
—mira lo que me hizo su preciosa gata
—si me hace eso a mi la voy a patear con todas mis fuerzas —le advertí a Justin, el dejo a Kimmo en el suelo y la gata desapareció por el pasillo.
—en fin ¿Que haces aquí? —le pregunto al castaño. El lo miro ofendido.
—¿Que acaso no puedo venir o que? Vine por comida para tu cosa con patas y me quedare a dormir aquí porque mi tía llego a mi casa y no me cae muy bien
—una cosa ¿La gata duerme en tu cuarto? —Justin asintió—¿En tu cama?
—si, ______ no te va a matar durante la noche, ni va a ocupar mucho espacio en la cama, si quieres la pongo de mi lado para que no te moleste
—esperen ¿Ya duermen juntos? Demonios amigo, eres mas rápido de lo que pensé... —Justin empezó a toser fuertemente, como si se hubiera ahogado con algo y su cara se puso completamente roja—¿Estas bien?
—si —respondió agitado, cuando se repuso le dirigió una mirada matadora a Kevin, y yo estaba roja como un tomate de solo pensar lo que el estaba suponiendo— el otro cuarto esta ocupado por tus cosas, *beep* y no podía dejarla dormir en el piso
—oh, entonces ustedes no...
—¡No! ¿______ que tal si buscas una película? Y tu, ven conmigo pedazo de ***** —ordeno Justin. Yo me acerque al mueble de donde había sacado Justin la película el día anterior mientras ellos fueron a su habitación, creo, a hablar de cosas que me moría por escuchar.
¿Le dirá a Kevin que le gusto? ¿O que deje de suponer tantas idioteces? Odiaba quedarme con la duda.
Encontré "soy leyenda" una de mis películas favoritas y la coloque para poner play cuando ellos llegaran. Y por alguna razón no podía dejar de sentirme ansiosa, porque sentía que estaban hablando de mi y realmente quería saber que decía Justin de mi o... ¡Solo quería saber de que demonios hablaban!—
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The Perfect Bucket List {Adaptada} TERMINADA
FanfictionEs sorprendente lo ciego que fui, el tiempo que perdí pensando que lo inevitable jamas pasaría. Pero me equivoque y ese fue el peor error de mi vida. Todo tiene solución, menos la muerte.