PROBLEMAS

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Se encontraba muy nerviosa dando vueltas por toda su habitación como un león enjaulado, eso no era muy común en ella, pero en ese momento, su corazón latía como caballo desbocado, era como si hubiera corrido por horas, pero no era precisamente por eso.

Pero al saber que después de tanto, pero tantísimo tiempo, todavía no podía creer que se encontraban nuevamente sobre este plano terrenal... ¿Ahora que iba hacer? ¿Cómo podía acercárseles?... No, no, no, mejor que ellos se acerquen a ella.

Megan: (Hay no, que nervios) - Pensaba mordiéndose el pulgar izquierdo, se encontraba muy ansiosa.

Hasta qué de un momento a otro, empezó a sentir fluctuaciones sensoriales muy fuertes en su cabeza, demasiados fuertes y pesadas, al punto de hacerla sentir un poco de dolor, haciendo que su rostro se desfigurada por la sorpresa al darse cuenta a quien pertenecía.

Hasta para ella, eso era algo nuevo, ya que jamás había podido sentir o entrar en la mente del hada peliverde, Helbram era demasiado fuerte y habilidoso mágicamente como para permitir que invadieran tan fácilmente su mente, pero ahora, en estos instantes, podía prácticamente leerlo y sentirlo con claridad como aguas claras de un lago puro y cristalito, Helbram estaba sufriendo.

Pero al mismo tiempo, otro ola de realidad la golpeó al sentir al mismo tiempo las emociones de Lunala, que tampoco eran para nada bonitas y positivas.

Megan: ¿Pero que mierda? ¿Qué esta sucediendo? - Pregunto al aire muy asustada al sentir también las sensaciones de la albina, eso no era para nada normal, y más si podía sentir las mentes de ambos, pero al poner atención de lo que estaba pasando en aquellas mentes tan turbadas... - ¿Pero que hizo? - Fue lo único que dijo cuando salió muy alterada corriendo hacia su habitación.

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DE REGRESO A LA HABITACIÓN

Helbram: ¿POR QUÉ TE QUEDAS CALLADA? - Grito a todo pulmón.

Lunala: Y-yoo - Trataba de articular muy nerviosa bajo su escrutinio.

Helbram: ¿TANTO TE GUSTÓ ESTAR CON ESE MISERABLE QUE LO PROTEGES? ¿LO DEFIENDES?... DEJA DE LLORAR - Exigió exasperado - TODO LO QUIERES RESOLVER LLORANDO - Le reclamo muy enojado.

Lunala: Hip - Hipeo del llanto y la angustia, pero más que eso, del miedo que sentía en ese momento al ver a Helbram ese ese estado.

Helbram: ¿Es él verdad? ¿Es ese demonio? ¿Es Gloxinia? - Eso era obvio para él, pero por alguna razón, necesitaba escucharlo de ella.

Lunala: ... - Se quedo callada tratando de verlo, pero el llanto no la dejaba enfocar con claridad... Y ante la respuesta de su silencio... El hada confirmó la verdad.

Helbram: ES ÉL... MALDITA SEA ES ÉL... - Afirmo al verla como estaba, la pobre no podía ni hablar - ¿Por qué lo hiciste Lunala por que? ¿Por que? de tantos hombres en el mundo ¿Por que precisamente tenia que ser él? - Le reclamaba con dolor y aún más sabiendo de quien se trataba.

Su ceño estaba fruncido a más no poder, pero sus ojos seguían desbordando lagrimas que rodaban por sus mejillas sin parar por el inmenso dolor de su traición.

Lunala: Helbram - La albina quiso tocarlo, pero rápidamente el hada rechazo su toque.

Helbram: "NO ME TOQUES" - Le advirtió, dándole un manotazo en el dorso de la mano, rápidamente la albina se toco la mano resguardándosela bajo la otra... Al ver que la había lastimado, se arrepintió en el instante, queriendo consolarla, pero por la rabia que sentía en ese momento se arrepintió - ¿Por eso rechazabas mis caricias verdad? Por que te daba repulsión que yo te tocara.

""TU CALIDO CORAZON""Donde viven las historias. Descúbrelo ahora