Nueve años había pasado desde que habían dejado el reino de Liones, y no habían podido regresar, para eso, había pasado muchas cosas, vivieron una buena temporada en el bosque del Rey Hada, pero sabían que no podía ser para siempre, debían buscar un buen lugar para establecerse.
Encontraron una pequeña cabaña a las afueres de la aldea de Aulesse, cerca de la aldea de Vaizel, la cual queda como a unos 30 minutos de distancia a pie, un buen lugar para que la pequeña Lunala junto a Lyna pudieran entrenar y desarrollar sus habiliades sin ser molestadas por miradas curiosas.
Obviamente sin falta, cada año la ahora jovencita pelinegra no faltaba en ir a visitar a su familia del bosque hada, aunque a decir verdad, ya no solamente se quedaba los treinta días establecidos, siempre se quedaba mucho más, haciendo así mucho más grande el fortalecimiento de unión y fraternidad con aquella raza con alas.
Xxx: "Malditas demonios" - Grito un enfurecido Taizo, saliendo de la cabaña con las manos en la cabeza rascándosela como loco, ya que su siempre calva cabeza tenía pegado algo blanco y algodonado.
Megan: ¿Qué pasa? ¿Por qué gritas como loco? - Pregunto la rubia llegando hacia él, con una canasta llena de alimentos frescos, regresando de hacer algunas compras en Aulesse - ¿Pero que traes en la cabeza? - Pregunto al verlo de esa manera.
Taizo: Esas chiquillas malcriadas me han pegado pelo de oveja en la cabeza - Mostrándole la cabeza - Y lo peor es que me lo pegaron con pegamento.
Al escuchar lo que hicieron aquellas revoltosas, la rubia tuvo que taparse la boca con la mano izquierda para no reírse y burlarse de él, es que en verdad se veía muy chistoso así.
Taizo: No es gracioso, pero deja que las encuentre, les daré su merecido - Replicaba muy molesto tratando de quitarse el pelo de oveja.
Megan: No, no es gracioso lo que hicieron estas niñas fue una grosería, y merecen un castigo - Dijo dándole por el lado al hombre.
Taizo: Por supuesto que las voy a castigar en cuanto las encuentre - decía rascándose la cabeza por el sarpullido que le empezaba a salir.
Megan: Yo no me meto, por lo pronto ve y date un baño y quítate esa mata de pelo - Ordeno la rubia.
Mientras tanto, Lunala y Lyna se encontraban escondidas detrás de una gran roca que se encontraba no muy lejos de la cabaña viendo aquella escena tan chistosa.
Lyna: Te dije que no era buena idea ¿Ahora que castigo nos va a poner? - Decía sintiendo un escalofrió por todo el cuerpo sabiendo que los castigos de Taizo era de cuidado, al contrario de la pelinegra, la castaña era de un temple más tranquilo y dócil.
Lunala: Hay relájate ¿Que castigo nos puede poner? por lo menos valió la pena - Decía relajada dandole la espalda a la gran roca recargandose sobre ella con los brazos en la nuca, como si nada malo hubiera pasado - ¿Viste su cara? fue muy chistoso.
Megan: ¿Con que chisto? - Pregunto apareciendo detras de ellas.
Al escuchar su voz cerca de ellas, las dos se tensaron al instante, porque una cosa era que Taizo las castigara y otra eran los castigos de Megan, porque los castigos de la rubia, si eran de temer.
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Días después, y después de un castigo doble, uno más severo que el otro, dos jovencitas se encontraban solas en aquel lugar que era su hogar discutiendo.
Lyna: Es muy peligroso, no deberíamos ir - Alegaba en la entrada de aquella cabañita con la vista hacia afuera tratando de convencer a una terca pelinegra.
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""TU CALIDO CORAZON""
RomanceUn pasaje de los antiguos cantos de Britania dice: Que cuando estrellas fugaces crucen el cielo formando una cruz, Britania atravesara su momento más oscuro, es prueba plasmada desde tiempos ancestrales y pregona el inicio de una guerra santa entre...
