Xxx: ¿Estas segura de lo que éstas diciendo? - Preguntaba un incrédulo, regordete y pelirrojo hombre algo mayor, su nombre Aldous, un repulsivo y asqueroso individuo panzon que apenas cabía sentado en un viejo trono de piedra y deteriorado por el tiempo.
A su lado, sentada al igual que él, se encontraba Leonilda, una mujer de edad madura no muy agraciada y muy mal encarada, y rodeando a la pareja dos individuos más, mucho más jóvenes que los dos primeros, parecían ser sus hijos, un chico y una chica, igual de mal encarados que los mayores que se encontraban sentados junto a ellos, de unos quince años más o menos, todos con una misma característica peculiar entre ellos, todos eran pelirrojos.
Sacerdotisa: Tan segura como el que estoy aquí frente a usted diciéndole lo que acaba de escuchar.
Aldous: Si esto es verdad es nuestro fin - Argumento preocupado.
Leonilda: No pueden quitarnos lo que por derecho nos pertenece, no debemos permitirlo, este reino nos pertenece por derecho, somos los descendientes del último Gran Rey, nadie nos lo puede quitar - Grito molesta y sin nongun recato ante la noticia que acaba de escuchar.
Sacerdotisa: Es por eso que debemos actuar cuanto antes prima - Hablo igual de preocupada.
(((Y si, aquella sacerdotisa también era familia de sangre de aquellos dos que se encontraban frente a ellos, y por obvias razones también estaba preocupada de que el legítimo gobernante viniera a quitarles todo lo que ellos tenían, porque el problema no era solo quitarle sus bienes materiales, sus títulos y su posición, también les quitaría la vida por ursurpar un lugar que no les correspondían)))
Algo apartada de aquella conversacon poco civilizada, escondida detrás de unos de los grandes pilares para que nadie la viera, ya que por su corta edad, no deberia estar en aquel lugar en primer lugar, una un pequeña niña pelirroja ojos esmeraldas veía aquella discusión, tenía como unos cinco años, viendo y escuchando aquella discusión.
Y aunque no entendía muy bien todo lo que los adultos decían, lo único que llegaba a entender era que alguien malo le quería quitar la posición de su familia, querían exiliarlos del lugar, y eso hacía que su pequeño e inocente corazoncito se llenara de odio y rencor, haciéndola fruncir sus pequeñas cejas rojizas y poniendo cara de pocos amigos.
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"""""" Bueno...
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¿Cómo era que esas personas tenían tal posición en ese lugar y estuviera ahí en primer lugar?...
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Pues resulta y resalta que hace tres mil años, cuando el Gran Imperio de la Luna aún se alzaba imponente y esplendorosamente, el último Rey sospechosamente nombrado, Lyam Pusset, quien no solamente tenía sometida a la joven Matriarca para llegar hasta donde estaba en ese entonces a la fuerza, nombrándolo Rey consorte por derecho de matrimonio, se atrevía a engañar a la Matriarca no solo con su prima hermana, la princesa Aiko, también se atrevía a mantener relaciones con quien a él se le pegaba la gana.
Mujeres hermosas del pueblo y las que trabajaban en el gran palacio, se enredaba hasta con chicas aristócratas de familias importantes, eso no le interesaba, solo buscaba satisfacer lo que sus más bajos instintos le pedia a falta de la poca cooperación y negativa de la Matriarca en ese entonces, quien se negaba a compartir cama con su esposo y las pocas veces que intimaba con él, era por la fuerza.
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""TU CALIDO CORAZON""
RomanceUn pasaje de los antiguos cantos de Britania dice: Que cuando estrellas fugaces crucen el cielo formando una cruz, Britania atravesara su momento más oscuro, es prueba plasmada desde tiempos ancestrales y pregona el inicio de una guerra santa entre...
