Domingo 21 de Noviembre del 2018
Hoy me había levantado temprano, pues era el día en que mi amigo Eduardo se iba a Estados Unidos y, si les era sincero, la verdad me sentía un poco triste por eso.
Estos últimos días habían estado llenos de emociones, de dudas, de risas y de... amor. Pero ahora pasaríamos a la tristeza, pues sí me daba un poco de melancolía que uno de mis mejores amigos se fuera por más de un mes y en ese tiempo no lo vería. Claro que nos estaríamos enviando mensajes, aunque no pensaba hacerlo seguido porque obvio, entendía que cuando él se encontrara allá tendría muchas cosas que ver, lugares a donde ir, cosas que hacer y no quería interrumpirlo en nada. Solo esperaba que disfrutara, se divirtiera y que cuando estuviera de regreso me contara todos los detalles.
Ayer estuve con mi madre haciendo limpieza general y profunda en la casa, pues ambos acordamos que mañana lunes íbamos a acomodar todo lo navideño y, creánlo o no, era una friega, pero a la vez era divertido vernos batallar con las luces o el árbol navideño.
Y sí, claro que sabíamos que las decoraciones las colocábamos demasiado pronto, pero una vez pasando el veinte de noviembre —que era el día que se celebraba la Revolución Mexicana— nosotros ya teníamos todo, pues en sí después de esas fechas ya solo seguían las navideñas y de Año Nuevo.
Había muchas cosas, así que siempre un día antes hacíamos limpieza general para el siguiente acomodar, aunque con lo de hoy que iba a acompañar a mi amigo tendría que esperar un día más.
Hace como media hora Eduardo me mandó un mensaje donde me decía que lo sentía mucho y que no podrían venir a recogerme, que si podría irme a su casa y estar allá antes de las 2 de la tarde. Le contesté que sí y estaba terminando de arreglarme cuando mi mamá llamó a la puerta de mi habitación.
—Hijo, ¿puedo pasar?
—Sí, ma —dije y entró.
Cuando cruzó la puerta se me quedó viendo, atónita.
—¡Wow, Anian! Te ves muy guapo, hijo —dijo y me dio un cálido beso en la frente.
—Gracias, madre, tú como siempre luces muy bella —comenté y me sonrió.
—¿Ya te vas?
—Sí, solo me pongo un poco de perfume y salgo corriendo —dije aunque era una exageración; iba a llegar unos minutos antes de lo esperado, pero siempre me había gustado la puntualidad... Como a mi mamá.
Tomé mi frasco de perfume que contenía un líquido color azul y lo rocíe en mis muñecas, detrás de las orejas y en mi cuello. Me encantaba cómo olía, fresco y amaderado.
—¡Qué bien, hijo! Yo voy a la tienda a comprar un jabón para lavar lo último que me faltó, así que si no te veo, de una vez te digo que te vaya muy bien, cuídense y que regreses sano y salvo —dijo, pero la noté un poco preocupada. Casi nunca, o nunca, había salido tan lejos de casa y lo decía porque el aeropuerto quedaba como a dos horas de distancia. Pero todo estará bien.
—Sí, madre, no hay nada de qué preocuparse. Tú sabes que la mamá de Eduardo no conduce rápido y que además siempre respeta las señales de tráfico. —Y era verdad, la mamá de mi amigo era muy atenta y cuidadosa.
—Sí, hijo, lo sé. Aunque también está la posibilidad de que ustedes vayan bien, pero un loco no.
—Mamá, relájate, si quieres le pido el teléfono a doña Aurora para llamarte cuando estemos en el aeropuerto, y después te vuelvo a llamar cuando ya vengamos de regreso —expliqué y noté cómo su semblante se relajó.
—Bueno, está bien —dijo y me persignó—. Deja ir a la tienda y me llamas también cuando llegues a su casa, ¿sí?
Le di un fuerte abrazo.
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Un Amor ¿Fallido? COMPLETA
General Fiction#1 CATEGORÍA "TEENS" 16/11/25. 6 semanas en el #1. Anian Ontiveros siempre ha vivido con un peso silencioso: el miedo a ser él mismo. En pleno 2021, mientras todos parecen avanzar hacia la libertad, él sigue atrapado entre la lealtad a sus amigos...
