XXV

195 13 0
                                        

Jueves 9 de Diciembre de 2021

A la mañana siguiente, me había despertado con un dolor en el estómago, seguro era porque no cené ayer.

Habían pasado cuatro días desde la última vez que vi a Erick, cuatro días en donde me preguntaba si él me odiaría, si sentiría aversión a mi persona, donde yo no sabía nada en lo absoluto.

Ni un solo mensaje.

Ni una llamada.

Nada.

Pero ya me estaba hartando de solo estar acostado y triste.

Tomé mi tablet y puse música, lo hice en aleatorio y empezó a sonar Look What I Found de Lady Gaga, una canción que me encantaba de su álbum A Star is Born, banda sonora de la película del mismo nombre.

Subí el volumen al máximo y me dejé envolver por el ritmo y las letras.

Empecé a acomodar mi cama, mi ropa y mis cosas, después de eso tomé la escoba y el recogedor y empecé a barrer mi habitación; unos veinte minutos después, ya había dejado todo limpio.

Coloqué a Tugui al centro de mi cama y, por un momento, pensé en quitar la foto de la pared y guardarla.

Pero el simple hecho de pensar en eso me dolió.

Extrañaba a Erick, extrañaba sus ojos, sus abrazos, su atención, el aroma de su perfume, el cómo revolvía mi cabello con sus manos...

Dios, esto es muy difícil, pensé.

Dejé la foto en su lugar, representaba un momento precioso con mi primer amor.

Aunque sabía que este no me correspondería.

Salí de mi habitación y me fui a la sala, mi madre estaba en la cocina con su propia música, limpiando la casa.

Cuando me le acerqué, ella me dio un beso en la mejilla, yo hice lo mismo.

—¿Necesitas que te ayude en algo? —pregunté.

—No, hijo, ya estoy por acabar —dijo mientras llevaba unos trastes sucios al fregadero—. Aunque, si quieres, ayúdame a lavar esto en lo que yo trapeo la casa.

Asentí y comencé a lavarlos.

Por ahí había escuchado alguna vez que, mientras se lavaban los platos, las buenas ideas llegaban a la mente, no recordaba en dónde había leído o escuchado en eso, pero tenía razón.

Mientras enjabonaba unos vasos me puse a pensar en cómo podría encarar a Erick. Algo que en definitiva no podía hacer era ir a su casa, pues sus papás me daban miedo, además de que ni siquiera los conocía.

Otra cosa que pensé fue en escribirle un mensaje, pero en automático lo rechacé, había una mínima —gran— posibilidad de que ni siquiera me dejase en visto y eso sería aún peor.

Cuando menos lo pensé, ya había terminado de lavar, me sequé las manos con una toalla y volví a mi habitación.

La música aún seguía sonando, así que la apagué y a la vez, vi que tenía un mensaje de Saúl.

Me acosté en mi cama y lo abrí.

"Hola, Anian, ¿cómo te encuentras?

Espero que bien, bueno, te tengo

noticias, llámame cuando puedas".

No me esperé y le llamé desde la aplicación.

—¿Bueno? —dije.

Un Amor ¿Fallido? COMPLETAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora