XXIII

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Domingo 5 de Diciembre de 2021

—¿Ya barriste tu habitación, Anian? —dijo mi madre desde la cocina.

—Estoy en eso, mamá —contesté.

—Apúrate porque ya voy a pasar el trapeador.

—Ya voy, ya voy.

En realidad habían transcurrido unos diez minutos desde que ella me había traído la escoba, pero yo seguía acostado en mi cama abrazando a Tugui.

Habían pasado cuatro días desde que Erick y yo fuimos a los juegos mecánicos. Cuatro días desde esa maravillosa noche, y aún así el peluche todavía tenía el tenue aroma a su perfume.

No era igual de intenso que al principio, pero ahí estaba, y yo era el más feliz del mundo de poder olerlo cada que quisiera.

Suspiré.

Me levanté de la cama y tomé la escoba para empezar a barrer mi habitación.

Cuando mi mamá entró con el trapeador yo ya estaba tirando el poquito polvo que se había juntado.

—Ay, Anian, ya venía a regañarte si aún no habías hecho lo que te había pedido.

—Nada de violencia intrafamiliar —dije cubriéndome con la escoba.

—Eres mi hijo y yo puedo hacerte lo que yo quiera —dijo riendo—. Pero bueno, vete a la sala para que me dejes trapear la casa.

—Voy corriendo —contesté y tomé mi tablet.

Cuando me senté en el sofá entré a la aplicación de mensajes y revisé la conversación que tenía con Eduardo, ya habían pasado dos días desde que no sabía nada de él así que decidí escribirle un mensaje.

"Hola, Eduardo, ¿cómo te ha ido allá en los

Estados Unidos?".

No pasó ni un minuto cuando recibí su respuesta.

"¡Anian! Muy bien, la verdad, he andado

de aquí para allá, ¿tú crees?".

"Qué bueno, me da mucho gusto".

Y era la verdad, mi corazón se llenaba de alegría cuando alguno de mis amigos era feliz.

"¡Gracias! Pero dime, ¿qué has hecho?".

"Casi nada en realidad, el miércoles salí con Erick

al núcleo, ya ves que ya comenzaron las fiestas".

Esta vez su mensaje tardó un poco más en llegar, además de que las burbujas que indicaban que la otra persona estaba escribiendo aparecían y desaparecían a cada rato.

Después de cinco minutos, por fin recibí su respuesta.

"¿Y cómo te fue?".

Una sola pregunta para esos cinco minutos que tardó escribiendo, y además solo preguntaba que cómo me había ido a mí, siendo que le mencioné que había estado con Erick.

Ya sabía que a Eduardo no le caía muy bien Erick, pero a la vez eso ya me tenía un poco cansado.

"Nos fue muy bien, gracias".

"Excelente, me hubiera encantado ir

contigo, quizá el próximo año podamos".

Un Amor ¿Fallido? COMPLETAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora