XIII

49 4 0
                                        

Jueves 18 de Noviembre de 2018

—Bueno, alumnos, van a dejar sobre esta mesa su reseña del libro que leyeron y, eso sería todo de mi parte, esperen su calificación en la plataforma el día sábado. Si sacan siete tienen que volver a hacerla, lo que significa que seguirán viniendo a la escuela, ¿quedó claro? —preguntó el profesor de Español y todos respondimos que sí.

—Muy bien. —Revisó la hora en su reloj de bolsillo—. Como todavía faltan quince minutos para su siguiente clase no tengo problema con que hablen, pero no hagan desorden —dijo y salió del aula.

Antes de que yo me hubiera volteado para hablar con mis amigos, saqué mi reseña de cinco páginas en una carpeta que tenía en la mochila y la puse sobre mi butaca. La abrí para revisar que todo estuviera correcto, en su lugar y así fue.

Algunos dirán que mi reseña era más bien un resumen, pues casi te contaba todo el libro en esas cinco páginas, pero a mí me encantó cómo lo hice y cómo quedó, además de que todo estaba bajo mis propias palabras y entre párrafos hice mis propios análisis sobre lo que pensaba de algunos puntos en específico de la historia.

Dejé la carpeta sobre la mesa que señaló el profesor y fui a mi asiento de nuevo.

—Anian, quiero decirte algo —dijo Saúl, parecía un poco misterioso, pero tenía su mirada cargada de emoción.

Hice un gesto con la mano para que viniera y él se levantó de su lugar para acercarse a mí, como la butaca de enfrente estaba vacía la usó para poder hablar más a gusto.

—Hablé con Arcángel —musitó sonriendo y yo sentí una punzada de emoción

—¡Qué te dijo! —comenté, y algunos compañeros me voltearon a ver, no me importó.

—Bueno, una cosa que debes saber de él es que su familia es muy religiosa y conservadora... aunque, realmente sólo lo digo por su mamá, ya que su padre murió. El del apellido era su padre. —Interesante —. Y, como su madre es así, casi no le permite el uso del teléfono; la verdad es que está un poco... loca.

—Oh, no me imagino la vida de ese pobre chico, ¡quién sabe qué parentesco tiene él conmigo! Pero de nuevo, "Los Ontiveros somos solo familia" —cité lo que siempre decía mi difunto padre, y, con lo que me acaba de decir solo me habían dado más ganas de conocer a este joven. Esperaba poder hacerlo.

—La verdad es que Arcángel es un buen chico, es amigo mío desde hace ya algún tiempo y siempre ha sido muy amable, lamento mucho la vida que lleva a causa de su madre, pero espero eso cambie en más adelante —susurró Saúl, un poco desanimado—. Pero bueno, le comenté sobre ti y se impresionó mucho, dijo lo mismo que tu, ese lema familiar de "Los Ontiveros somos pura familia" y que le gustaría conocerte. El problema es que por el motivo de su mamá no puede salir de La Arboleda y... tú tampoco puedes entrar, ¿o sí?

Como a la ciudad no pueden entrar personas que no hayan nacido allá, me era difícil pero para nada imposible; ya que la familia de mi padre fue muy importante, yo nací con el pasaporte, solo que nunca he ido por mi cuenta y mi mamá no podía llevarme.

—¡Sí que puedo! Pero dado a que mi madre no, pues es un poco más complicado que me vaya a ir solo, me da un poco de miedo —reí nerviosamente por eso, no quería sonar como un miedoso.

—Pues, déjame decirte que tienes suerte. El próximo año nuestro bachillerato y el de Arcángel tendrán un encuentro amistoso de fútbol en el suyo y, cada jugador de nuestro equipo puede llevar a un amigo. ¡Puedes decirle a Erick o Eduardo que te lleven y así podrías encontrarte con él! —Wow, parecía que Saúl tenía todo bien planeado.

Un Amor ¿Fallido? COMPLETAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora