Encendí mi tablet para mirar la hora por quinta vez y estaban a punto de ser las ocho y media.
Empecé a preocuparme, y debido a la preocupación también estaba desesperado.
Hace ya un buen tiempo que fui a la tienda para comprar las dos bolsas de palomitas, pero aún no las había hecho, pues no sabía a qué hora llegaría Erick y no quería que se hicieran feas por si llegaba muy tarde.
Que, claramente, era el caso.
Me acosté en mi cama y abrí mi aplicación de lectura donde se encontraba la novela que estaba leyendo y que no había podido terminar. Ya solo me faltan unos cuantos capítulos y solo esperaba que me gustase mucho porque, hasta ahorita, no me ha decepcionado en lo más mínimo.
Cristian Rivera sin duda sabe lo que hace.
En este punto ya me encontraba enamorado de Rodrigo y Sebastián, son unos personajes bellísimos, yo solo quería que se amaran para siempre y que fueran felices por el resto de sus vidas... Pero justo donde iba ya los veía muy felices y aún me faltaba parte del libro, así que, en realidad tenía un mal presentimiento de todo esto.
Solo esperaba que el autor no vaya a hacer algo que me haga sufrir muchísimo... No hay duda de que a nosotros, los lectores, nos gusta sufrir por personajes que no existen.
Pero, hasta cierto punto resulta poético, ¿no lo creen?
°°°
Habían pasado unos minutos desde que empecé a leer, pero cuando iniciaba con ello no podía concentrarme así que mejor lo dejé, pues eso no me estaba permitiendo disfrutar de mis personajes queridos por estar pensando en cosas.
Aunque de hecho, esas cosas tenían nombre.
Erick y Eduardo.
Tenía ya un tiempo en el que me sentía confundido respecto a Erick; sus acciones, sus sonrisas, cómo revolvía mi cabello, cuando me abrazaba... Todo me hacía sentir de maravilla. Cuando eso sucedía, los nervios comenzaban a carcomer todo mi interior. Mi corazón retumbaba y parecía que iba a estallar, además de que la sangre empezaba a subir a mi rostro, lo cuál me avergonzaba bastante, pues yo era muy blanco y se me notaba muchísimo.
Lo curioso era que no parecía darse cuenta, o al menos actuaba como si no lo hiciera, lo peor de todo es que tampoco se detenía y aún así seguía haciéndolo, actuando de maneras que solo hacían que, lo que sentía por él, quisiera salir a gritos de mi interior.
Por otro lado, Eduardo me confundía un poco, conmigo siempre había sido cariñoso, amable y atento, pero tenía tiempo que era demasiado cercano a mí, ¡y no estaba diciendo que me molestara! Sino que no entendía el por qué y me gustaría mucho saberlo en realidad.
He estado pensando en lo que Luis me dijo el otro día, creía saber un poco a qué se refería y puede ser que como él también ve cómo es Eduardo conmigo, quiera decir que le gustaba...
Pero rechacé esa idea al instante, era demasiado estúpido pensar que yo podía llegar a gustarle a alguien como él.
Eduardo era mi amigo desde hace dos años, nos hemos llevado super bien siempre, nunca hemos tenido una sola discusión y es todo un amor de persona; además de que cuando de recién lo conocí, estaba enamorado de una chica que vivía en La Arboleda, pero me dijo que solo fue un enamoramiento vacacional y que jamás se sinceró ni le dijo nada.
Eso a mi parecer era que Eduardo es heterosexual y que no le gustaban los hombres, así que era imposible que yo le llegase a gustar.
Quizá actuaba así conmigo porque me quería mucho, también entre amigos está bien mostrar afecto y yo era muy cariñoso con la gente que me importaba, los abrazaba, les hacía cumplidos o esas cosas... así que no, me negaba a creer esa tontería.
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Un Amor ¿Fallido? COMPLETA
General Fiction#1 CATEGORÍA "TEENS" 16/11/25. 6 semanas en el #1. Anian Ontiveros siempre ha vivido con un peso silencioso: el miedo a ser él mismo. En pleno 2021, mientras todos parecen avanzar hacia la libertad, él sigue atrapado entre la lealtad a sus amigos...
