Martes 23 de Noviembre del 2021
Cuando me desperté, lo primero que hice fue revisar mi tablet y vi que esta vez no tenía mensajes de nadie, así que mejor me había puesto a leer un poco.
La historia que estaba leyendo ahora se trataba de un chico que, por culpa de una pelea se tenía que mudar junto con su madre a un pueblo donde vive su tía; apenas llevaba unas pocas páginas, pero la verdad es que me estaba gustando mucho.
Como ya no tenía que ir a clases, podía permitirme levantarme y acostarme tarde, lo bueno era que mi madre no me decía nada y eso me hacía sentir feliz.
Aunque, eso obvio no me permitía escapar de mis obligaciones en la casa, pues ella me dejaba mis quehaceres y tareas del hogar para realizarlas cuando tuviera tiempo, pero que no pasara de la una de la tarde. Ya fuera barrer, trapear, lavar los trastes, el baño, lo que fuera lo hacía.
Y aunque en algunas ocasiones me llegaba a exasperar un poco, ella siempre me decía que tenía que saber hacer de todo para no depender de nadie.
Gracias, mamá. Es la verdad, pensé.
Aún me sentía un poco agotado por el día de ayer con las decoraciones navideñas, pero aún así, estaba más que dispuesto a seguir con mi día, todo lleno de confusiones y dolores.
Suspiré.
°°°
Después de haber pasado unos treinta minutos leyendo, por fin tomé la desición de levantarme, recogí mi cama y me vestí con lo primero que encontré: un pans negro con una camisa verde oscuro y unos tenis blancos, algo muy casual de mi día a día y me fui a la cocina con mi tablet en la mano.
Ahí se encontraba ya mi madre cocinando, y supe que eran huevos porque desde que salí de mi habitación me había llegado su aroma. Me acerqué a ella y, tras darle un rápido beso en la mejilla, me fui a tomar asiento en una de las sillas del comedor.
—Hola, mamá, buenos días —la saludé.
—Buenos días, Anian, ¿cómo amaneciste? —preguntó sin dejar de revolver la comida.
—Bien, leyendo, ya sabes —le dije, mostrándole la tablet en la cual se veía la portada del libro.
—Típico de ti —dijo, soltando una risilla.
A mí solo me daba gracia porque era verdad. Amaba leer con toda mi alma, era una de mis más grandes pasiones.
Desde que descubrí el mundo de la lectura mi vida cambió para bien en muchos aspectos, y no creía que lo dejaría de hacer nunca, simplemente... no podría.
Pasaron unos minutos y entonces mi mamá colocó enfrente de mí un plato con huevos revueltos y jamón. Apagué mi tablet y la dejé a un lado para después comenzar a comer, que no era por nada, pero todo lo que ella hacía le quedaba muy sabroso.
Era una mujer muy trabajadora que nunca se acobardaba ante nada, y aunque mi papá murió cuando era muy pequeño —y su recuerdo aún nos dolía—, ella se había encargado de ambos.
Y la admiraba muchísimo por ello.
Mi madre se llamaba Alejandra, gozaba de 38 años de edad pero lucía mucho más joven; era alta, tenía su cabello color negro y una piel tan blanca como la mía, de complexión delgada pero proporcionada. Era muy hermosa, adoraba a mi madre porque era una gran amiga y teníamos una relación de maravilla.
—¿Te dormiste temprano ayer? —preguntó cuando se sentó frente a mí con su taza de té.
—Así es, realmente estaba muy cansado —dije, y era verdad.
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Un Amor ¿Fallido? COMPLETA
Ficção Geral#1 CATEGORÍA "TEENS" 16/11/25. 6 semanas en el #1. Anian Ontiveros siempre ha vivido con un peso silencioso: el miedo a ser él mismo. En pleno 2021, mientras todos parecen avanzar hacia la libertad, él sigue atrapado entre la lealtad a sus amigos...
