Prefacio

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—Bueno, quería acompañarte hasta aquí, y saber que estabas seguro —dijo y un calor empezó a nacer de mi pecho.

—No te hubieras molestado, de verdad —dije y él colocó su mano en mi cabello para empezar a revolverlo.

—Eso jamás sería una molestia, eres especial para mí —dijo y su mano bajó hasta mi mejilla.

En ese momento me quedé petrificado.

Él se dió cuenta de lo que estaba haciendo y retiró su mano, para después empezar a rascarse su nuca en un acto muy obvio de nervios.

Yo no dije nada y él tampoco, ambos estábamos avergonzados.

Pero entonces, decidí romper el silencio...

Un Amor ¿Fallido? COMPLETAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora