El llamado al caos.

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Siempre estuvo la duda de aquel extraño sueño que Gabriel tuvo tras haber sido golpeado en batalla; el diseñador de modas siempre juro que se sintió real, no lograba entender como tuvo un sueño dentro de un sueño; pero con el pasar de los años, poco a poco ese sueño fue más un recuerdo que una realidad.

Hoy Thiago cumplía diez años, la fiesta en la mansión Agreste era enorme, globos por doquier, regalos hasta el techo, y toda la clase del joven Agreste-Sancoeur como invitados.

De pronto los Dupain-Cheng, entraron con un enorme pastel de chocolate, de varios pisos, con varias velas en cada uno de ellos, lo dejaron sobre una mesa y todos procedieron a cantar para el homenajeado, una vez el chico soplo las velas, la delicia culinaria fue repartido por la pelinegra.

─Todo salió perfecto amor─ dijo Gabriel apareciendo desde un costado y tomando las caderas de su ahora esposa

─Fui yo quien organizo la fiesta. . .¿alguna vez falle?─ sonríe pícaramente

─Jamas─ besa su cuello

Los invitados lentamente fueron dejando la fiesta, hasta que solo quedaron el matrimonio Agreste, sus hijos, y la novia del hijo mayor.

─Estoy agotada─ comento la de ojos celeste quitándose sus tazos ─Planeo descansar hasta el próximo año

─Gracias por tan encantadora fiesta─ comento Thiago y se sentó junto a su madre abrazándola

─Estuvo estupenda mama─ acoto Adrien al mismo tiempo que tomaba la mano de su novia

─Todo lo que tú madre hace es magnífico─ Gabriel aparece con una taza y una porción de pastel ─Para ti mi amor─ le entrega las cosas, y se sienta a su lado ─Te amo─ besa su cabeza

─Bueno, si a ustedes no les molesta, me gustaría y a recostarme. . .fue demasiado festejo para mí.

─Ve hijo, descansa.

Ante la afirmación, Thiago se levantó, se despidió de todos y rápidamente subió las escaleras hacia su habitación.

─La maternidad es agotadora─ bebe un poco de café, los jóvenes rien

─Nosotros tenemos algo que contarles─ hablo el rubio en tono serio, Nathalie se incorporo y lo miro con seriedad ─Queremos vivir juntos─ dijo sin pena, ni miedos ─Si me lo permiten, me encantaría poder mudarme con Marinette al distrito central

─No lo sé, creo que son muy jóvenes─ musitó Gabriel en tono tranquilo

─Por favor─ intervino la mujer ─Tampoco me agrada la idea, más aun teniendo esta enorme mansión. . .pero estamos frente a los super héroes de esta ciudad, no podemos temer nada─ suspira triste

─Queremos seguir adelante en nuestra relación. . .es importante para nosotros.

─Esta bien hijo si eso te hace─ no logra terminar, Nathalie lo codea, el se aclara la garganta ─Si eso los hace felices. . .a nosotros también nos hará felices

Los jóvenes se levantan y caminan hacia ellos, los cuatro se abrazan en un enorme abrazo familiar lleno de amor; hasta que el hermoso momento es interrumpido por un sonido desgarrador, uno que inundó toda la casa, parecía un aullido, pero como de un lobo gigantesco, Gabriel se separó bruscamente de los demás, su piel se había erizado y su corazón latia con mucha fuerza; como un resorte brinco del sillón y casi a la velocidad de la luz se acercó a la ventana, el cielo estaba oscuro, rojizo, y el aura de la ciudad estaba algo tenebrosa.

─¿Gabriel estás bien?─ pregunto si esposa, mientras se colocaba los zapatos para poder levantarse

─No lo estoy, ¿escucharon ese sonido?.

─Si. . .debe ser algún animal del zoológico.

─Me temo que no─ dijo con la voz quebrada 

─Estas pálido─ la mujer se acerca y lo toca, el se gira y la ve vestida de enfermera, rápidamente se retira ─¿Que pasa?─ pregunta mientras lo ve frotarse los ojos

─No tiene sentido─ se gira y ve por la ventana ─Fue un sueño, todo fue un sueño

─Gabriel me estás asustando─ Nathalie lo vuelve a tocar, el la mira y ahora la ve normal, con su vestido negro

─Mi sueño, en el había una bestia espantosa imparable, que hacía exactamente ese sonido.

─¿Otra vez con tu sueño?, hace diez años que sucedió eso, ya deberías haberlo olvidado.

─Lo hice─ cierra las cortinas ─Ustedes también escucharon su aullido, si está aquí estamos perdidos

─El zoológico tiene una nueva muestra de animales exóticos, solo debe ser un animal─ toma sus manos

─No puedo estar tranquilo, observa─ la jala hacia la ventana, todo estaba oscuro

─Anochecio, eso es todo─ se gira, y observa a los jóvenes los cuales se veían preocupados ─¿Pueden ir a observar si la ciudad está tranquila?, yo llegaré a Gabriel a la cama, no se siente muy bien

─Claro, les avisaremos su hay algo fuera de lo normal.

Los dos se transforman y salen de la mansión con sus trajes de héroes, Nathalie sonríe y toma las manos de Gabriel, este se calma; ambos suben a la habitación y se recluyen ahí.

─Adrien dice que la ciudad está en orden─ se recuesta y deja su celular sobre la mesa de noche  ─¿Te habré exigido demasiado para que la fiesta salga perfecta?

─Tal vez estoy cansado, diez años pasaron. . .es imposible que algo relacionado a ese tonto sueño pase ahora─ ríe nervioso

─Descansa un poco─ palmea la cama, y se quita los lentes ─Mañana será otro día

El hombre hace caso y se recuesta mientras toma la mano de su esposa, ella se queda dormida al instante, el tardo un tiempo más; al dormir, toda esa noche volvió a recordar con lujo de detalles aquel espantoso sueño, cada momento, incluso aquel disparo propiciado por el desquiciado magnate estado unidense, que una vez mas lo trajo a la realidad.

─¡Al fin!─ grito una voz familiar

Gabriel había saltado de la cama asustado, la sensación de dolor en su pecho era increíblemente real, y lo era, el diseñador ahora estaba en la cama de un hospital, mientras Nathalie secaba sus lágrimas de felicidad al verlo despierto.

─¿Donde estoy?.

─En el hospital. . .Bruce te disparo.

─Me voy a volver loco, esto no puede ser real─ se sienta y ve que está conectado a varias máquinas ─No puede ser, ¿cuánto llevo aquí?

─Un mes. . .

─Mientes.

─¿Que sucede?.

─Esto era un sueño, todo había vuelto a la normalidad─ se desespera ─Esto no puede ser real, dime que me mientes, que esto es una broma

─Se que es difícil, pero estamos en el Le Coq.

Ante eso Gabriel se desmayo, era demasiada información para su cabeza, sueños y más sueños, lo mataron tanto que terminó inconsciente.

Miraculous: ChangesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora