Capítulo 15
Haruka miró a los ojos a Pluto y, por unos instantes, pudo ver en su mirada dolor e incertidumbre, pero también, un fragmento de esperanza. Y finalmente, lo entendió. Pluto había escogido ese momento, ese lugar, ese segundo, para traerla aquí, no solo porque quería que parte de este futuro cambie, le estaba dando una oportunidad para no dañar a Michiru y resarcir su error antes de cometerlo. Haruka sonrió de lado y asintió con la cabeza, como agradecimiento, como reconocimiento y con la promesa de volverla a ver.
Pluto levantó su báculo y apareció ante ellas las puertas del tiempo. Cuando se abrieron, entró sin dudar y con determinación. Arreglaría todo y le demostraría a Michiru que ella era su mundo.
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Uranus se acercó a la entrada de la cueva con la intención de ingresar, pero la energía alrededor era tan fuerte que la empujaba hacia afuera.
-¡Neptune! – gritó con desesperación. -¡Neptune! – volvió a gritar. No tenía respuesta, solo escuchaba el fluir de la energía -¡Space Sword Blaster! -lanzó su poder con fuerza, logrando realizar una especie de corte entre la energía oscura para poder entrar a la cueva.
La escena que la recibió fue espeluznante. En el centro estaba Neptune, intentando absorber con su espejo la energía oscura, que la rodaba por completo. Lentamente, empezó a rodear su cuerpo, como si fuera parte de ella misma.
-¡Neptune! – gritó nuevamente, con la esperanza de que la escuchara. Sus ojos se abrieron y miraron a Uranus directamente, lo que hizo que se paralizara por completo. Sus ojos, aquellos ojos azules que le recordaban al mar, ahora estaban completamente negros, sin expresión. Era el cuerpo de Neptune lo que tenía en frente, pero no podía ver su alma. Le recordó a la pelea con Sailor Galaxia, cuando les quitaron las semillas estelares. La energía oscura creó una esfera a su alrededor que se hacía cada vez más pesada.
-Neptune... -susurró -¿Por qué?
Neptune la seguía observando, pero su expresión cambió, escuchando la pregunta. Sus brazos cayeron, su seño se frunció y esos ojos inexpresivos, aunque oscuros, parecía que se hubieran llenado de lágrimas, de dolor.
-¿Por qué? ¿Me preguntas por qué? te he observado postrada en una camilla, al borde de la muerte. Todo este tiempo te he observado de lejos mientras construías tu felicidad lejos de mí. Te he observado entregando tus besos, tu cuerpo, a la persona que debemos proteger... te he observado romperme el corazón sin inmutarte, tantas veces, que ya no queda nada más que romper. -Neptune miró hacia su espejo, completamente oscurecido - Ya no queda nada... -volvió a levantar la mirada hacia Uranus -así que déjame hacer lo último que puedo hacer por ti, Haruka... me basta verte nuevamente de pie para ser feliz por última vez- una sonrisa tímida apareció en sus labios -gracias por haberle dado significado a mi vida.
Uranus se quedó de pie, temblando, observando y escuchando la confesión de Neptune. Estaban allí, en esa situación, por su propia culpa. Sin darse cuenta, había llevado a Michiru hasta el borde del abismo, y ella estaba a punto de tomar el siguiente paso por su propia cuenta.
-Michiru... -Uranus dio un paso adelante. Pero antes de que pudiera continuar, Neptune levantó el espejo hacia una estructura rocosa, que estaba delante de Uranus. Esta última se percató y antes que el rayo de energía golpeara esa estructura y quedara separada de Neptune, logró tirarse hacia dentro.
-¡¿Qué haces?! ¡Debes irte, Uranus! – Uranus se puso de pie y fue acercándose a Neptune lentamente.
-No voy a dejar que hagas esto, Michiru, ¿o ya lo olvidaste? No dejaré que te encierres en tu propio mundo y me abandones. -Neptune levantó su espejo contra Uranus, lo que hizo que se detenga.
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Reminiscencia
RomansaHaruka, aburrida de la paz después de la guerra, busca nuevas emociones y las encuentra en los piques de autos y en una cautivante mujer. Por otro lado, el futuro Tokio de Cristal está bajo ataque y S.Uranus, comandante del ejército, cae en coma des...
