Periclas

12 1 0
                                        


Estaba la Peri sentada en un palito
Pica que pica con su piquito.

De pronto el zaguán se abrió
Y la calaca frente a ella se posó.

-¡Con que jajajuji! La calaca exclamó.
Si sigues mordiendo tu posadera
Te quedarás sin agarradera.

Periclas ni se inmutó
Y su palito mordió y mordió.
En breves momentos éste se tronó
Periclas hasta el suelo cayó.

Ni tiempo de abrir las alas le dió
Ese golpe hasta al panteón la llevó.
La huesuda abrazadita la llevaba
Mientras periclas reía a carcajadas.
-Jajajá jajajá, - gritaba la periquita
- ¿Qué te da tanta risa? Preguntaba la calaverita

- Que caíste en mi trampa, tu creías que mi palito era lo que me importaba.
Pero ese está duro y sin gracia
Yo lo que realmente ansiaba
Era morder tu guadaña
antes de que me la gane la araña.

Calaveritas literariasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora