Estaba Karla sentada muy despreocupada
Aunque sabia que la hora se aproximaba
de ir a una mascarada
Pero ella aun ni se arreglaba,
porque estaba indignada
ya que su pareja la había dejado plantada.
Muy enfadada
mandó todo a la chingada.
Cuando de pronto la muerte llegó,
muy arreglada.
Presumiendo sus largos vestidos
tejidos con hilos
muy coloridos.
- ¿¡Que esperas para alistarte!?
- ¿No creerás que vengo a pintarte?
- He venido a buscarte
- Porque he decidido acompañarte
- para vengarte
- de aquel cobarde.
Karla muy contenta
se vistió muy coqueta.
A la mascarada asistió
para ver como se llevaban a ese cabrón
derechito al panteón.
Sin derecho a tener un poco de consideración
a la hora de ir a ese lugar lleno de desolación.
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Calaveritas literarias
PoesíaLes comparto una serie de rimas divertidas y nostálgicas referentes a la tradición mexicana del día de todos los Santos.
