Cuota cumplida

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Estaba la muerte sentada en el panteón

muy triste y desolada.

Por un alma osada.

Que al momento de llevarla

se escapó con una carcajada.


Un niño de pronto se acercó a la muerte y le preguntó:

- ¿Por qué estás tan triste?

A lo que la calaca le contestó:

- Tengo una cuota que cumplir.

Y el alma de Lorena no pudo sucumbir.


El niño muy conmovido

le cerró un ojito.

- Llévame a mí.

- Así podrás tu cuota cumplir

- Y  mejor te haré sentir.


- ¡No puedo llevarte!

- ¡Ese es un deseo delirante!.


- Quiero irme contigo

- Para estar al alado de mi familia.

- porque hace tiempo te la llevaste 

- y muy solito me dejaste.


Aún más deprimida

la muerte dio una sacudida.

Una puerta enorme se abrió

De ella su familia salió.

El pequeño entró

y la muerte más contenta regresó.

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