23

49 15 5
                                        

Quackity se sorprendió cuando vio a Sapo peta.

-Me alegro de que volvieras.

-¿Cómo estás Sapo peta? Hace mucho que no te veo...

-Bien, ya me ves. Vengo a veros ¿Están todos aquí, cierto? -Quackity asintió. -¡Ya llegó su tío!

-¡Tío Sapo peta! -Roier corrió desde el interior de la casa para abrazarlo. -¡Vienes justo a tiempo para conocer a mi hermano! Pero no te quedes ahí, ¡entra!

En el pasillo Sapo peta vio a un niño castaño.

-Cariño, este es tu otro tío Sapo peta -le presentó Luzu.

-¡Holaa! -Saludó Juan emocionado. -Mi hermano me ha hablado mucho de ti.

-Oh ¡La última vez que te vi eras un bebé! Y ahora miren, como crecieron. No puedo creer que los este viendo juntos de muevo.

-Pues créetelo, tío -intervino Roier. -Mamá, ¿Podemos dormir hoy en casa del tío Sapo peta?

-¡Sí, por favor! -pidió también Juan.

-Anda, Luzu, no seas mala -añadió Sapo peta.

-Esta bien, agarren lo que necesitan, recuerden lavarse los dientes y como máximo debes estar en cama a las once. Y nada de escoba mágica. ¿vale?

-No te preocupes, Luzu, yo sé lo que hay que hacer.

Mientras los niños iban a recoger las cosas que se llevarían, los chicos se quedaron hablando con Sapo peta, Quackity parecía desanimado. Sapo peta había escuchado sobre la pelea de Rubi y Luzu, supuso que esa era la causa de que no estuviera de buen humor. Estuvo a punto de preguntarle, pero los niños llegaron ya preparados para salir.

Luzu no podía dormir pensando en todo lo ocurrido y, en otra habitación, Quackity estaba igual

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Luzu no podía dormir pensando en todo lo ocurrido y, en otra habitación, Quackity estaba igual. Durante las casi dos horas que estuvo dando vueltas en la cama, él pudo pensar en el pasado, en el presente y en el futuro, además de reflexionar sobre sus sentimientos.

Finalmente, a las tres y pocos minutos de la mañana, se levantó de la cama y cruzó el pasillo en silencio. Llegó a la puerta de Luzu, pero estaba cerrada. Sin embargo, eso no le detuvo, Quackity entró sigilosamente y se sentó en el suelo al lado de la cama. Apoyó su espalda en la mesita de noche y soltó un suspiro.

-¿No te han enseñado a llamar a la puerta antes de entrar?

-Pensé que estarías durmiendo.

Luzu se sentó al borde de su cama, pero no encendió la luz. Se quedaron a oscuras.

-¿Entonces qué haces aquí?

-Quería estar un rato contigo, antes de que te despertaras y me echaras.

-No voy a echarte, Quackity. La verdad es que me gusta tenerte aquí.

El silencio se hizo presente durante un par de minutos, hasta que Quackity habló de nuevo.

-¿Sabes...? He pensado mucho... en nosotros, Luzu. Para que te voy a engañar, todos estos años no he dejado de pensar en ti, ni un solo día. Y si tú tampoco dejaste de quererme, es absurdo que sigamos separados. -Luzu se sonrojó al oírlo.

-Aunque fuera cierto lo que dices, ya fuimos pareja una vez y las cosas salieron mal.

-Salieron mal porque nos manipularon, nos engañaron e intentaron hacer que nos odiáramos.

-Lo sé. pero... no estoy segura. Ya no somos adolescentes, debemos pensar bien las decisiones que tomamos. ¿Tú estás seguro de querer intentarlo de nuevo a riesgo de que salga mal?

-No saldrá mal -contestó tajante.-Cometimos errores y estos días aprendimos de ellos. Por eso, dejando mi orgullo de lado y siendo sincero, te recuerdo que tú eres y serás siempre el amor de mi vida. Y si de verdad sigues sintiendo algo por mi... te pido que le des otra oportunidad a lo nuestro. Por mí y por los niños,

Quackity se levantó del suelo y se sentó junto a ella. Acto seguido, cogió su mano con delicadeza y continuó.

-¿Qué me dices, Luzu? ¿Puedo volver a ser tu novio?






Malentendido-LuckityDonde viven las historias. Descúbrelo ahora